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Capítulo 34

Entonces Justin empezó a tirar de mí. Todavía no tenía ganas de moverme, quería seguir tirada en la hierva llorando la muerte de mi amiga, pero a Justin era como si se le hubiese olvidado todo, estaba sonriendo como cual niño pequeño y se me contagió su alegría. Estábamos yendo hacía una dirección que jamás había ido, todo era verde y me encantaba. La mano de Justin me agarraba con firmeza.

A lo lejos pude ver una pequeña casa de madera, muy pequeña, es como si solo cupiese un cuarto. Cuando nos acercamos aun más, pude que estaba iluminada por dentro por velas. ¿Justin había hecho eso para mí? Entonces sonreí, se preocupaba tanto por mí…
Llegamos a la puerta, Justin paró y yo cogí aire, habíamos corriendo rápido en lo último. La puerta se abrió con un crujido, ¿había alguien más? Justin pasó primero, volvió a coger mi mano y tiro de mi.

- ¿Dónde estamos?- susurré.

Cuando entré y vi la sala pequeña de madera, que tenía solo: un sofá arañado, una pequeña chimenea, dos sillas de madera, un minúsculo cuarto de baño y un lugar donde tenía un fogón para poner una simple olla. Como había visto antes, dentro de la casa la luz venía de casi las treinta velas que estaban por el suelo. Giré mi cabeza y encontré a Julie que nos miraba. Me asuste y pegué un salto hacía atrás.

- ¿Qué haces tú aquí?- pregunté.

Julie puso una cara extraña y miró a Justin, yo también le mire, este puso una cara extraña y encogió los hombros.

- ¡Me dijiste que ella lo sabía! – chilló Julie.
- Te mentí, ¿jamás te enseñaron que no confiaras de la palabra de un vampiro?- dijo Justin sonriendo.
- Me voy- dijo ella.

Fue hacía la puerta, pero Justin se interpuso.

- No, no, brujita. Tú te quedas aquí, ahora hablo con ella- Justin me miró.

Mi cabeza se movía como en un partido de tenis, de u lado al otro, si entender nada. ¿Qué pasaba? ¿Qué no sabía el qué?

- Candy, ven, salgamos, te tengo que contar una cosa.- me miró Justin y salió de la casa, yo le seguí.

Había empezado a hacer una brisa rápida, las ramas de los árboles se movían y producían un sonido relajante. Los hierbajos más largos me hacían cosquilla en mi pierna descubierta por mi short. Justin ando cinco pasos hasta una margarita que había en el suelo, la arranco y me señalo para que fuera a su lado.

Cuando estuve a su altura, Justin me miró y sonrisa, con esa sonrisa supe que lo que venía ahora no me iba a gustar. Él con la margarita en su mano apartó un mechón de mi pelo hasta ponerlo detrás de mi oreja junto a la margarita, sentí su tacto frío cuando bajo su mano por mi mejilla. Luego besó mi frente.

- Me estas asustando.

Justin sin desviar su mirada de la mía, me cogió la mano.

- Le pedí una cosa a Julie sin decírtelo.
- ¿Qué le pediste?
- Como sé que tú no quieres vivir la eternidad y yo tampoco quiero que tu la vivas, decidí dejar la eternidad, dejar de ser vampiro. Así que le pedí a Julie que buscará un hechizo con el que pudiera dejar de ser esta bestia. 
- Pe…Pero Justin, eso es imposible… Si eso fuera posible no habría vampiros en el mundo ya que casi ninguno quiere ser lo que es.
- No todos tienen una novia con una amiga bruja y que además pertenece a uno de los mayores clanes.
- ¿Qué?- pregunté.
- Julie es muy poderosa. Hay un rumor de que su bisabuela logro deshacer la maldición de un hombre lobo, nunca se supo si es cierto ya que supuestamente su bisabuela murió mientras hacía el conjuro. 
- Me estas diciendo que Julie va a arriesgar su vida para que dejes de ser vampiro.

Me puse nerviosa, tenía ganas de pegarle a Justin, de ir corriendo a Julie y decirle que se fuera corriendo o algo, pero Justin me cogió de los hombros.

- En este caso soy yo el que tiene más posibilidades de morir. Su bisabuela era mayor cuando lo hizo, pero Julie ahora es muy joven y tiene toda la vitalidad para hacer ese conjuro y tan solo desmayarse… Yo en cambio tengo mis años ya- sonrió- Y mi cuerpo esta tan acostumbrado a toda esta mierda de vida que no se sabe como podría relacionar si lo intento.
- Jus…Justin- le miré a los ojos, hoy estaban más color miel que nunca. 

En este momento, si yo no lo conociera y alguien me dijera que no tiene vida en su interior no me lo crearía… Hay vitalidad en sus ojos y me miran esperando una respuesta de mí, aparenta la apariencia de cualquier adolescente pero no lo es. No esta vivo, esta muerto.

- ¿Morirías por mi?- le pregunté.
- Ya estoy muerto Candy- me recordó con una sonrisa tímida.
- No Justin, no te digo eso. ¿Apostarías la poca vida que te tienes por mí?
- Tú eres esa poca vida, Candy. Y es que...Joder, yo también quiero envejecer, ver a mis hijos y nietos, quiero vivir una vida normal, quiero vivir esa vida que jamás tuve contigo. No quiero que tú seas la única que envejezca, quiero vivir esa parte contigo. Y si hay una mínima posibilidad de que eso sea posible, de que pueda vivir una vida normal a tu lado, de que me puedas presentar a tus amigos sin temor de que me entren ganas de hincarle el diente a uno, de que podamos ir todos una noche a cenar y que yo pueda comer; pues lo voy a intentar, Candy. Porque tú te mereces esa vida y si yo puedo intentar dártela, te la daré. Porque si tú eres feliz, yo soy feliz y sé que si sigo así como soy, no podrás tener esa vida que siempre soñaste.

Si Justin pudiera llorar, hubiera llorado; yo solté varias lágrimas. Puse mis manos en sus mejillas y me puse de puntillas para besarle, él me agarro de la cintura. 

- Todo lo que quiero eres tú, Justin. Te quiero y siempre te querré, siendo humano o vampiro.

Justin me separó, levantó su mirada lentamente y me miró a los ojos.

- Quiero hacerlo Candy, porque odio tener ganas de llorar pero no poder llorar, porque odio tener que controlarme cada vez que te toco porque sé que te puedo romper si me descontrolo. Lo hago por ti y por mí.
- Es tu decisión, pero que sepas que no sé que pasaría si te murieras ahora mismo.
- Que te cuidaría allá donde este, eso ni lo dudes.

Y volvió a besar mi frente. Entonces escondí mi cabeza en su pecho, él me tapó con sus brazos y no creo que volviera a tener un momento tan bonito sin que pasara nada en especial. Estábamos los dos en un lugar apartado del mundo, dándonos el que podría ser, el último abrazo. No pude evitar llorar, las lágrimas venían una tras otras por mis mejillas, pero era un llanto silencioso, demasiado ruido hacía ya el viento. Cogí aire y aspiré su aroma, esa mezcla de tabaco con alcohol y perfume barato que me encantaba, pero me di cuenta de que no tenía olor propio, no había un olor que yo podría definir como suyo… Esa sería una de las desventajas de estar muerto.

- Te amo.- me susurró al oído y después me besó lentamente en el cuello, poniéndome los pelos de punta.
- Te amo.- dije con la voz con la que las lágrimas me dejaban hablar.

Entonces me separó de nuevo como a una niña pequeña. Me levantó la cara haciendo que le mirara a los ojos.

- No va a pasar nada malo. ¿Vale? Dentro de tres días se acaba esta residencia, iré a tu barrio, alquilaré una casa, empezaré a trabajar y creceremos juntos.
- ¿Me lo prometes?- dije secando mis lágrimas con mis manos.
- - Justin miró al cielo, a la casa de madera y luego a mi- Si.- dijo afirmando con la cabeza.

Aunque sé que ese si no tenía nada de credibilidad. Justin pasó su brazo por mis hombros y me llevó de nuevo a la casa de madera. Estaba en peligro la vida de mi mejor amiga, de mi novio y todo por mi felicidad… Ahora mismo me sentía muy egoísta.

- ¿Y?- dijo Julie, estaba nerviosa, como nunca la había visto.
- Ya lo sabe todo y ha aceptado.

Julie me miró y yo bajé mi mirada, no podía mirarla a los ojos, no me creía que le estaba pidiendo que pusiera en juego su vida.

- ¿Te vas a quedar?- me preguntó Julie.
- Si- dije afirmando con la cabeza.
- Bien, porque te vamos a necesitar. Siéntate en el sofá, si quieres.

Y eso hice, ya que mis piernas empezaban a temblar. 

- Es una magia muy peligrosa, casi más peligrosa que la magia negra. Muy pocos brujos saben de ella y pocos saben utilizarla- empezó a explicar Julie-. A mi me enseñaron lo básico, pero sobretodo me enseñaron que jamás tendría que utilizarla…- Julie rio- Muy poco duró ese jamás- dijo para si misma pero en voz alta mientras miraba al suelo, luego nos volvió a mirar, Justin estaba a mi lado de pie-. Bueno, os voy a explicar de manera que podáis entender lo que voy a hacer. Mi bisabuela le quitó la maldición a un hombre lobo, es cierto, ese hombre era mi bisabuelo, él era brujo también… Pero, los brujos mayores se enteraron de que tenía amistad con vampiros y hombres lobos, lo que no es buen visto... Así que le acusaron de cosas que él no hizo y le quitaron los poderes, además le convirtieron en hombre lobo. Cuando mi bisabuela se enteró, huyó con él a otra ciudad lejana y en el sitio más remoto del planeta practicó un hechizó que jamás se había hecho… Mi bisabuela murió y mi bisabuelo vivió como un hombre normal… Lo único bueno, fue que para ese entonces mi abuela era mayor y nuestra familia pudo crecer con los genes de bruja en nuestro ADN. Mi bisabuela le contó todo a mi abuela antes de irse y mi abuela se lo contó a mi madre y mi madre a mí. He hecho cambios en ese conjuro para que pueda aplicarse en un vampiro. Es sencillo de explicar… más o menos. Justin todavía tiene sangre de cuando era humano en su cuerpo, eso es una cosa que nadie sabe, solo unos cuantos.
- No, eso es imposible- dijo Justin-. Cuando me convertí toda mi sangré fue envenenada para poder nacer como un vampiro.
- No, toda menos una poco, muy poca, quizás solo medio litro de sangre que esta guardada en un apartado que se te crea al convertirte en vampiro, esta justo detrás del corazón. Lo que tengo que hacer es, te tienes que desangrar completamente y justo en ese momento en el que no haya sangre en tu cuerpo, tengo que hacer un hechizo para que esa poca sangre que tienes salga a tu cuerpo y empiece a funcionar como cualquier humano. No envejecerás, será como si hayas nacido hace 18 años y listo. Hay dos cosas que pueden fallar: primero, que yo no sea lo suficiente rápida y lo segundo, que no reproduzcas sangre lo suficiente rápido como para que el cambio surja… Para lo segundo tenemos aquí a Candy, que te servirá como un pequeño banco de sangre, lo siento Candy- me miró, yo no hice nada- Todavía tendrás tus instintos y beberás sangre de ella.
- ¿Somos compatibles?- pregunté.
- Eso no importa, yo haré que lo seáis. 

Justin me miró. Ya no hay marcha atrás Él se acercó a mi, besó mis labios, odié ese beso… sabía tanto a despedida que lo odié, pero no podía hacer nada, le besé como si fuera el último beso…

- Ven- dijo Julie cuando él se alejó.

Justin fue donde estaba ella. Julie hizo que se sentara en mitad de la sala, rodeado de las velas, luego se tumbó. Lo miré detenidamente, su cuerpo no se movía y es que ahora no le hacía falta fingir la respiración. No me había parado a imaginar que podía pasar si esto salía bien, ya que no quería nada de ilusiones. 

Julie se puso de rodillas en un lateral del cuerpo de Justin, mirándome. Puso un libro viejo a su lado y un cuenco plateado al otro lado. 

- ¿Seguro que quieres estar aquí? – me preguntó Julie- No va a ser bonito a principio.
- Quiero estar con Justin- dije segura, respirando por la boca, sin poder pensar bien.

Julie no dijo nada más. Buscó una hoja en el libro, luego se giró hacía el cuenco, metió las manos e hizo unas cosas. Luego miró a Justin y luego a mí.

- Candy ¿podrías venir a agarrarlo? No quiero que haga ninguna locura.

Yo asentí y me levanté corriendo, hasta que me senté en el suelo y puse la cabeza de Justin encima de mis piernas y mirad de su pecho también, le agarré de un brazo… Aun que si Justin se quisiera levantar, yo sería una pluma para él.

Justin no quiso mirar a Julie, giró su cabeza y me miró, me sonrió.

- Te amo- me dijo.

No le pude decir nada, yo apreté mis labios para no llorar, asentí con mi cabeza y noté como mis ojos escocían. Él levantó la mano que tenía libre y me acarició la mejilla.

- Mi pequeña grandullona, este mundo era demasiado para ti…- dijo él. 

Luego bajo él la mano, pero no su mirada y vio como empecé a llorar. Pero Justin chilló y empezó a moverse bruscamente. Moví mi cabeza rápido, Julie tenía un cuchillo ensangrentado en la mano y Justin tenía la camiseta levantada, dejando ver una raja bien profunda en su costado. 

- Es la única manera de que se desangre rápido. Sujétalo- me avisó.

Justin empezó a chillar, movía las piernas y los brazos. Yo le agarraba lo más fuerte que podía. Luego empezó a decir que parara, que le dolía demasiado. Pero Julie, negó la cabeza e hizo otra raja. La escena era demasiado sangrienta para mi gusto. Oí como Justin sacaba los colmillos para defenderse.

- Tranquilo cariño, ya mismo va a pasar todo, aguanta, por favor- le dije al oído mientras acariciaba su cabeza y me mecía un poco para tranquilizarlo- Tú puedes.

Justin chillaba como si lo estuviesen matando, como si llorara sin llorar. Había roto un trozo de alfombra que había debajo de él. Y yo no sabía si iba a poder aguantarlo más. 

- Haré un conjuro para que se desangre rápido.

Ella puso sus manos en los abdominales de Justin y la sangre empezó a salir aun más rápido por las heridas, cayendo en un cuento alargado que tenía debajo de las heridas. Justin seguía suplicando que parasemos, pero sé que él no quería que le hiciésemos caso. Entonces él dejo de pelear tanto contra nosotras, me miró a los ojos y me susurró.

- No lo olvides, siempre serás mía y yo siempre seré tuyo.

Yo hice como si no hubiera escuchado su despedida, así que cerré los ojos y lloré en silencio, mientras notaba como el cuerpo de Justin se iba relajando por segundos. Me tumbe, apoyando mi cabeza en el pecho de Justin desde el cuello. Aspiré su aroma, seguía con los ojos cerrados, aunque le acariciaba el cabello a Justin. Después de unos minutos, todo paró. Abrí los ojos y Justin no se movía, tenía los ojos cerrados y nada de él se movía. Julie tenía las manos en el corazón de Justin y susurraba cosas en una alguna que yo no entendía, mientras tenía los ojos cerrados. 

Yo dejé la cabeza de Justin en el suelo y me puse en el otro costado de Justin, con uno de los cuchillos que tenía Julie en el cuenco plateado sin usar y tapados con una servilleta, lista para cortarme en algún lado para dar mi sangre a Justin.

Entonces le empezó a sangrar la nariz a Julie y a temblar, pero ella seguía hablando y no apartaba las manos de él. Le empezó a sangrar la boca por un lado. Ya no pude más.

- ¡PARA JULIE!- chille- Te estas haciendo daño.

Seguía llorando, bueno, yo no había parado desde que salimos de la casa antes. Julie no paraba, seguía hablando y escupía sangre. Entonces abrió los ojos y me miró.

- Candy, corre, dale sangre- dijo y justo después se desmayó.

Yo no supe que hacer, Julie estaba en el suelo desmayada, Justin no hacía nada. Corriendo me hice un corte en mi brazo y se lo puse en la boca a Justin. Este no hacía nada, tenía la boca cerrada. Se la abrí con mis manos y apreté mi herida para que saliera aun más sangre. Me hice otra raja más cerca y noté como me hincaban algo en el brazo, eran los colmillos de Justin. Yo le miré, sonriendo, pero todo empezaba a desvanecer, noté como dejaban de morder en mi brazo

- ¿Justin?- susurré.

Y mi cuerpo chocó contra el suelo sin haber escuchado ninguna respuesta de su parte.

Entonces hubo unos segundos en los que era como si estuviera en una sala grande, pero ni yo me podía mover ni nada, solo estaba mi mente. En esos segundos pensé en si todo habría surgido efecto, en si Julie estaría viva, en si Justin estaría vivo… en si yo estaría viva. Esos segundos se alargaron y no pasaba nada, nadie me despertaba, yo seguía en mi habitación negra maldiciéndome por haber dejado que todo esto pasara.

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