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Epílogo

- ¿Estas nervioso?
- Un poco.
- Tú respira- dije sonriendo.

Él rió, yo le acaricié el brazo y avanzamos por la cafetería hasta la mesa donde estaban todos mis amigos. Todos giraron la mirada hacía nosotros.

- ¡Cuánto tiempo, Candy!- chillaron todos.
- Os extrañe.

Empecé a abrazar a las seis personas que había. Luego todos se quedaron mirando a la persona que me acompañaba.

- ¿Él es el chico nuevo?- preguntó uno de mis mejores amigos.
- Si.

Entonces fui hacia él, le cogí de la mano, apretándola, no me acostumbraba a su tacto caliente.

- Él es Justin, viene del norte.
- Por eso esta tan blanco- dijo uno y se rieron- Es una broma, encantado de conocerte, Justin- dio un paso a delante y le tendió la mano, Justin se la cogió todavía con miedo.
- Igualmente- dijo Justin sonriendo.
- Bueno, comamos- dijo Julie, que estaba ya sentada.

Tiré de Justin y nos sentamos juntos, Julie estaba a su lado par que estuviera menos nervioso.
Todo había salido bien, más que bien. Justin era humano, si, era humano, comía, bebía, dormía y sentía. Justin pasó los días que quedaban de residencia en la cama, ya que al producirse el cambio enfermó, pero no fue nada que unos mimitos y un buen caldo no supieran curar. Fue mucho para él, ya no oía a metros de distancia, ya no corría como si volara, ya no era inmortal. Pero estaba muy feliz y eso me hacía a mi feliz. 

Yo me desmayé por la falta de sangre y por la ansiedad cogida de los días anteriores, Julie se recuperó a los segundos y no le pasó nada, solo que sus padres la regañaron por usar esa magia- Si, se enteraron, no sé como-, pero estaban orgullosas de ella.
Justin se había comprado una matricula para la universidad, era billonario, por todo el dinero ganado en todos sus años. Se había alquilado un pequeño estudio para no levantar demasiadas sospechas, vivía a diez minutos de mi casa. Mis padres lo aceptaron, no pusieron muchas pegas, creo que es porque Justin es a la vieja escuela, sabe como tratar a personas mayores.
Todavía no sabe que tiene que respirar y pestañear, algunas veces se queda pillado, pero su cuerpo va reaccionando bien… Y me alegro, porque no sé que haría sin él, porque esos segundos en los que me desperté en la habitación de Julie y no estaba Justin a mi lado, me entraron ganas de morirme, luego Julie me explicó que Justin estaba en la enfermería, necesitaba cuidados intensos. 

Lo único que se ha quedado para el recuerdo, sus colmillos, son más largos y afilados que los normales… Y me gustan así, ese es el Justin del que me enamoré, aunque eso no significa que ahora sienta menos… Justin se sigue sintiendo incomodo cuando hay gente a su alrededor, dice que es extraño no tener ganas de hincarles el diente.

- ¿Te apetece una galleta?- dije ofreciéndole una galleta de las dos que me habían dado junto a mi café.
- ¿Están buenas?- me pregunta, sonriendo, como un niño pequeño.
- Si.- dije abriéndola.

Justin me miró y abrió la boca, yo metí una parte en su boca y el la mordió. La saboreó como si fuera su primera galleta… y es que lo era desde hace años.

- Esta buena- dice lamiéndose los labios.
- Me alegro.

Y me acercó para besarle los labios, me apartó cuando empiezo a escuchar un “Oh” de parte de mis amigos. La merienda fue genial, Justin les caía bien a todos mis amigos y él no se puso demasiado nervioso al responder las preguntas. Cuando acabamos, todo el mundo nos despedimos y Justin y yo nos alejamos caminando. Me agarré a su brazo, era septiembre después de unos días empezaría mi último año de escuela y Justin empezaba con su universidad, iba a estudiar medicina… Dice que si no, extrañaría ver sangre.

- Te quiero- dije mientras caminábamos de vuelta.
- Y yo a ti.
- Yo te quiero mucho más, demasiado. Todo lo que has hecho por mi nadie lo hubiera hecho.
- No creo que conozcas muchos vampiros- dijo sonriendo de lado, pícaro.

Yo le empujé, él todavía no se creía que yo pudiera producir un efecto en él, cuando antes yo era como una pluma.

- No, pero es que… fuiste fundamental en mi vida, Justin. Me abriste los ojos… Tú… tú cambiaste mi mundo (You changed my world).
- ¿Qué yo cambié el tuyo? Oh, venga ya, fuiste tú quien cambiaste mi mundo. Tú cambiaste todo lo que yo era, para bien. Cambiaste todo lo que había malo por bueno… Tú fuiste mi salvadora. Y ahora… bueno, no serás mía por la siempre, pero si por bastante tiempo.
- No digas eso, yo seguiré contigo hasta en al muerte. Porque siempre serás mío y yo siempre seré tuyo.

Justin tiró de mí, poniéndose de espaldas a una pared y yo delante suya.

- Siempre- me susurro en los labios.
- Siempre- le susurré en los labios.

Él puso su mano en mi cintura y acercó mi cuerpo al suyo. Acaricié sus labios y después le besé lentamente, no teníamos la eternidad… pero teníamos nuestra propia eternidad y con eso éramos felices.

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