Search

Content

Capítulo 32

NARRA JUSTIN.

Por un momento me colapsé, quería avisar a Michael y a Lucinda, quería esperar a los vampiros mayores, pero todo eso era mucho menos importante que Candy. Cuando me quise dar cuenta iba corriendo hacía una dirección, no sabía si ella iba a estar allí pero mi corazón me guiaba. 
Ponía mis manos en los árboles para poder ir más rápido, cada segundo era crucial, quizás si llegaba un segundo tarde podía indicar la muerte de Candy… No, no, no tenía que pensar en eso, eso jamás pasaría, tiene que vivir su larga vida que aun le queda por vivir.

Estaba en la otra punta del bosque, totalmente alejado de Candy, dediqué unos segundos en pensar en Lucinda y Michael para hablar con ellos mientras corría.

“¿Michael? ¿Lucinda?” Pregunté en mi mente, era un poco idiota, era como hablar conmigo mismo, pero de repente oí dos voces en mi cabeza, asustaba las primeras veces.
“¿Si?” Dijeron los dos. “¿Qué pasa? Pregunto Lucinda.
“¿Habéis hablado con los mayores?”
“Si, esperan ordenes nuestra para ir en su búsqueda” respondió Lucinda.
“Sé donde están”
“¿Dónde?” Dijo esta vez Michael.
“En el claro que hay un poco antes del río, esta casi en la otra punta”
“¿Por qué la han llevado tan lejos?” Dijo Michael.
“Supongo que para luego huir por el agua, se llega más rápido a una carretera que llegue a la ciudad desde ese punto” respondí.
“¿Estas cerca?” Dijo Lucinda.
“A 5 minutos, no más”
“Suerte, no cometas locuras, nosotros tiramos para allá junto a los mayores”
“No tardéis, no esta solo”

Y entonces sentí como si volvía a estar solo en mi cabeza, lo que era un alivio ya que yo creía que iba a explotar, tenía muchas cosas en las cabeza y tenía que estar espabilado cuando tocara la hora de la pelea.

NARRA CANDY.

Se acercaba el fin y tenia miedo, sabía que este iba a ser un final triste… Yo jamás me lo había imaginado así. Yo en mi interior pensaba que al final me acabaría convirtiendo por Justin, para vivir una bella e infinita vida a su lado que era lo que yo más anisaba ahora mismo.

Pero las cosas ya no están tan bonitas. Estoy bajo la mirada de como 20 depredadores, si, habían venidos más. Me encontraba atada en un árbol, todo el mundo estaba esperando la llegada de Justin, sus planes eran matarme bajo la mirada del vampiro que no sabía guardar un secreto, el mismo que me había robado el corazón y algo de sangre.

Y es que ahora me parece todo esto muy absurdo, me acuerdo de haber visto con mis padres- ya que me daba miedo a mi sola- la película de Drácula, me acuerdo de como luego mi madre en la cama me consolaba diciéndome que los vampiros no existirán, que jamás me iba a hacer daño…Al parecer dijo jamás demasiado pronto. 

Ahora extraño a la estricta de mi madre, ya que me quería demasiado y también extraño a mi padre, él siempre me supo comprender, me trataba como a una amiga pequeña y a la vez como a una hija, fue el mejor. Me sabe mal no haberme despedido de ellos, quizás cuando me dejaron aquí tuve que haberles dicho un adiós más serio ya que nunca sabes que pasará cuando te meten en una residencia que es un castillo. ¿Pero que iba a sospechar yo?

No me había dado cuenta de que una lágrima había empezado a bajar por mi cara, era el conjunto de mis pensamientos con el escozor de mis muñecas… la cuerda me hacía daño, tanto que me las tenía al rojo vivo. Levante mi mirada, dos vampiros me señalaron y se rieron, ¿tan patético era que empezara a llorar antes de mi muerte? 

Pero entonces se escuchó un crujido.
Se me puso la piel de gallina.
Por un segundo creía que venía de mí.
Pero la cabeza de un vampiro se había separado de su cuerpo.
Y Justin se encontraba detrás del cuerpo que se desliaba hacía al suelo.

- ¿Qué tal si empezamos la fiesta?- dijo Justin.

No pude evitar sonreír, pero empecé a maldecirle en mi cabeza, Justin me miró y negó con la cabeza, entonces supe que tenía que empezar a tener cuidado con lo que pensaba de él, eso si salíamos de esta… Pero verlo bien me producía ganas de vivir. 

- ¡Atraparlo!- gritó Rubén.

Entonces todos fueron hacía Justin, él se quedó unos segundos quieto, como si no supiera que hacer.

- ¡Corre Justin!- grité con al poca voz que tenía.

Y él corrió como cual vampiro, parecía como si se desvaneciera y luego volviera a aparecer. Me reí al principio, Justin se movía con una ligereza impresionante y los demás vampiros iban en grupos a intentar atraparlo. Hasta que uno lo cogió por atrás de improviso, entonces me asuste.
Los dos cayeron al suelo, Justin abajo. El hombre llevó las manos a la cabeza de Justin y yo chillé, Justin se movió y el otro acabó debajo de Justin. Respiré aliviada, pero esto duraría segundo, Justin cogió un palo que había a su lado y se lo hincó en el corazón, el hombre se desintegró debajo de Justin.

Vi como Rubén se llevaba la mano a la frente y luego llamaba a un chico, me miró a mi y luego sonrió maliciosamente, el chico empezó a ir hacía mi. 

- ¡No! ¡No! ¡No!- chillé.

Pero Justin no me escuchaba, estaba demasiado ocupado en salir vivo de todas esas personas. El chico me desató las cuerdas, fue un gusto sentir el aire en mis muñecas. El chico me empujo para que me levantara, pero yo no reaccione y me quedé en el sitio. Pero el chico me cogió del cuello, medio ahogándome y me levanto, empezó a tirar de mi hacía el grupo de gente. Llegué donde Rubén, el chico me dejó en sus manos, Rubén me agarró del pelo, haciéndome chillar y luego, sentí algo afilado en mi muñeca, luego sentí la sangre caliente bajando hacía abajo.

Todos se dieron la vuelta mirándome, se olvidaron completamente de Justin y este me miraba a mi con cara de preocupación, lo comprendía, estaba solo…

- Ríndete o tiraré a Candy hacía estos vampiros hambrientos- dijo Rubén.

Justin me miró y yo negué con la cabeza. La mirada de Justin se desvió de mi hacía a un lado, luego sonrió de lado y fue con las manos en alto como si fuera a rendirse.

- Tranquilo, ya me rindo…- dijo Justin mientras andaba, se paró al lado de un vampiro que me miraba embobado- Después de que mate a unos cuantos más, después de que te mate a ti.

Y Justin le arrancó la cabeza al vampiro más cercano. Rubén me empujo tan fuerte que me hubiera caído si no fuera porque unas manos me agarraban de la cintura llevándome lejos. Me di la vuelta y lo primero que vi fue una maraña de pelos rojizos, Lucinda.

- ¡Luci!- chillé.
- Ya hemos llegado, tranquila.

Lucinda me había llevado casi al árbol donde yo antes me había encontrado atada. Miré detenidamente y vi a Michael, a su lado a 5 personas que no conocía de nada

- ¿Quiénes son?- pregunté.
- Son los vampiros mayores, algunos de ellos tienen como mil años… Mejor no enfrentarse contra ellos. Pero no vienen a pelar si no es necesario, solo quieren castigar a Rubén.
- ¿No va a haber pelea? ¿Se acabó todo?- pregunté a punto de reír y llorar.
- Si.

Vi como muchos vampiros huían nada más ver a los mayores, Rubén los miraba con los ojos llenos de pánico. Los vampiros mayores se movían lentamente, como si flotaran. Tres tenían el pelo negro, uno castaño y otro rubio. Su rostro era serio y parecían aun más fuertes que los vampiros normales. Pero no me sonaban de haberlos visto por la residencia.
Uno de los mayores señalo a Lucinda e hizo un gesto con el dedo de que fuera hacía ella, conmigo. Lucinda me tendió un pañuelo de su bolsillo y tiró de mi lentamente hacia allí.

- Ni me acordaba…- dije limpiándome la sangre.
- Créeme que yo si- dijo ella riéndose pero tensa.

Nada más que estuve a casi dos metros de los mayores, me puse tensa y seria, daban miedo y sobretodo autoridad. Quedaba un vampiro más y Rubén. Al parecer ese vampiro había sido el más fiel, tenía como unos 16 años y de pelo rizado castaño, aunque intentaba aparentar que no tenía miedo, se el notaba en todo su cuerpo.

- ¿Qué hacéis aquí?- dijo Rubén.
- Hemos oído que intentaba hacerle daño a un humano dentro de nuestros terrenos.

Habló el moreno, su voz era suave y relajada.

- Ella sabe demasiado.
- Lo sabemos, nosotros le dimos el consentimiento a Justin de que lo hiciera.
- ¡Los humanos no son más que comida!
- Me desagradas- dijo el rubio- Por vampiros como usted nos tachan a todos como si nos creyéramos superiores, tú hace poco eras uno de ellos.

Rubén les quitó la mirada y miró a su acompañante, el chico de los rizos.

- Vete, ya me encargo yo de esto.
- Pero señor…- dijo el chico y se calló de pronto.

Se hizo el silencio mientras el chico de los rizos se iba, Michael estaba al lado de Justin, enfrente nuestra, a casi dos metros y medio. Miraba a Lucinda, con unos brillos en sus ojos… que quizás yo me inventé ya que los vampiros no muestran emociones. Vi de reojo como Lucinda le sonreía. Su historia era dura, pero ahora saber que ahora uno dependía del otro era algo escalofriante pero hermoso.

Entonces todo fue muy rápido. Escuché un chillido que me revolvió el estomago, dándome ganas de vomitar y me apretaron tan fuerte la mano que oí como crujían los dedos. Miré hacía de donde vino el chillido. Lucinda tenía un palo hincado en su estomago, atravesándole dese atrás a delante, tenía las manos en la puntas llenas de sangre. Yo empecé a llorar, por si no había llorado suficiente.

Oí otro grito, Michael se estaba tocando el estomago, pero lo extraño es que él no tenía nada que le hiciera daño… Entonces pensé en Lucinda y Michael, el lazo que los unía y la solución vino sola. Si uno sufría, sufría el otro.

Lucinda cayó al suelo, yo a su lado. Justin agarraba a Michael, diciéndole que no se muriera… Y entonces me di cuenta de que yo no podía hablar, estaba muda, pero eso si, yo estaba llorando.
Lucinda en el suelo se retorcía de dolor y yo no sabía que hacer, levanté la mirada y vi como el chico de los rizos sonreía maliciosamente. Levantó el pie encima de la cabeza de Lucinda, esta chillaba y yo creía que hasta lloraba.

Y plaf… el chico aplastó al cabeza de Lucinda. Al segundo uno de los mayores, le arrancó al cabeza. Pero el daño estaba hecho, podrían haber sido más rápido ya que todo había ido a cámara lenta o eso me había parecido. Escuché otro crujido y vi de reojo, lo que las lágrimas me dejaban, como el cuerpo de Michael se inmovilizaba y moría segundos después de Lucinda.

Lo demás no me importó, pero vi como Justin pillaba a Rubén por atrás y lo mataba sin piedad, arrancándole todas sus extremidades mientras chillaba. Yo todavía no podía hablar, solo miraba los cuerpos de una de mis mejores amiga y de su novio, veía el cuerpo de otro chico de pelos rizado muerto y otro cuerpo, del causante de todo esto. 

0 opiniones:

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.

Something