NARRA JUSTIN.
No me podía enfadar con ella, no sabe ni la mitad de lo peligroso que ese juego puede llegar a ser. Estaba enfadado conmigo mismo, tenía que tener más poder sobre mis sentimientos… Pero con Candy cerca es todo imposible, es tan perfecta.
Sentí una sensación rara, pero que ya me era conocida, había muchas brujas en esta residencia, nos mantenían bajo control. Al fondo del pasillo se encontraba Julie, la reconocía aunque estaba de espaldas. Cogí aire y me acerqué a ella.
- Brujita- le susurré cuando estuve a su altura.
Ella ni se inmutó, las brujas tienen fama de ser muy serias. Supuse que venía de la biblioteca, ya que tenía un libro en sus manos.
- Vampirito- dijo ella.
- Baja esos humos, vengo en son de paz.
- Los de tu especie nunca vais en son de paz… ¿Qué quieres?
- Solamente venía a decirte que dicen que para que una relación dure hay que caerle bien a la mejor amiga de tu novia. Así que a eso vengo.
Julie se paró de golpe y me miró, luego empezó a andar mientras se reía.
- ¿Enserio? ¿Me estas hablando para eso? ¿Pretendes que seamos amiguitos? ¿Qué te digas cual es el color favorito de Candy y como le gustan las citas? ¿Enserio? Encima…- bajó su tono de voz- cuando acabas de morderla.
- ¿Pero qué mier….? Las brujas sois demasiado listas.
- ¿Esta bien?
- La deje en su cuarto y esta dormida, lo noto.
- Que no se vuelva a ocurrir.
- Tranquila, no dejaré que pase.
Julie me miró de reojo, luego cogió aire y lo soltó.
- No te creo Justin, ¿qué quieres de mí?
- Tú amistad y…
- ¿Y?- se paró mirándome a los ojos.
Yo me paré enfrente de ella, mire a mis lados y alumnos humanos pasaban a nuestro alrededor, la cogí de la muñeca sin hacerle daño y empecé a tirar de ella.
- Vayamos a un lugar más privado.
NARRA CANDY.
Cuando logré abrí los ojos, lo primero que hice fue mirar el reloj de mi mesita de noche. Eran las 5 de la tarde, ¿había dormido casi todo el día? Pero ahora me sentía genial, con vitalidad y ganas de moverme. Cuando me levanté, me sentí mejor, mi cabeza estaba despejada y tenía hambre. Miré al otro lado de la habitación y allí estaba Lucinda, leyendo una revista.
- ¿Cómo estas?- me preguntó.
- - me encogí de hombros- Bien, voy a ir al baño, ahora vuelvo.
- ¿No quieres que te acompañe?
- No, no, puedo ir sola.
Ella me sonrió y volvió su mirada a su revista. Abrí la puerta y fui hacía el baño, no había mucha gente por los pasillos, un grupo de chicas riendo, una esperando en una puerta y entonces me recordé que tenía que ver a Julie, la extrañaba.
Al llegar del baño, dos… dos vampiras o eso supuse por su cabellera perfecta al igual que su rosto y por sus blancas pieles. Se estaban retocando el maquilla, las dos chicas me miraron y pusieron cara de superioridad antes de irse. Pase del tema, al único vampiro al que quería caer bien era a Justin. Abrí el agua y me eche un poco en la cara, despejándome. Luego me miré al espejo, estaba algo más blanca y mis ojos estaban más abiertos y de un verde más claro.
Cogí una gomilla que siempre llevaba en mi muñeca y empecé a hacerme una coleta justo cuando una figura apareció detrás de mí. Me giré y mis manos se paralizaron haciendo mi coleta. Allí se encontraba un chico que podía pasar por surfero por su rubio pelo y su morena piel, pero dentro de él no había nada más que frío.
- Rubén…- susurré.
Este empezó a acercarse más a mí, sus ojos azules no se iban de los míos, empezaba a ponerme nerviosa, bajé mis manos haciendo que la gomilla se deslizara por mi cabello cayendo al suelo.
- Hueles a Justin...
- Rubén, aléjate por favor.
Rubén estaba tan cerca de mí que puso sus manos en la encimera que estaba detrás de mí acercándose más a mi cuerpo. Su respiración innecesaria para él me daba en la cara y me asustaba aun más.
- Me estas asustando…- dije bajando la mirada.
- Intenté caerte bien, te quería cuidar, Candy…
- Justin me lo ha contado todo.- dije sería tragando saliva.
- Este idiota siempre contando cosas… ¿No sabe lo que es un secreto?- Rubén con su dedo índice me acarició la mejilla.
- Lo hizo para no ocultarme nada.
- ¿Y ahora él es el bueno? Él mira a todas las chicas, él solo te quiere usar. ¿Ya ha bebido tu sangre? Oh, que pregunta más innecesaria…. Huelo su sangre.
Rubén paso su mano que estaba en mi cara a mi cuello, tocando justo el punto donde me había mordido Justin. Fue como si tocara un punto débil, encogí los hombros y me alejé un poco de él.
- Tú me quieres matar- dije mirándolo a los ojos.
- Ninguna humana debería sabe que existen los vampiros. Saberlo significa la muerte.
Y en menos de un parpadeo de ojos, ya me encontraba en sus brazos fuera del cuarto de baño.

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