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Capítulo 28

Me había despertado, lo sabía, pero no quería abrir los ojos, me sentía como en la gloria y temía que se abriera los ojos esa sensación se fuera. Me encontraba boca abajo en la cama de Justin y notaba como su dedo subí y bajaba por mi espalda produciéndome pequeños escalofríos. Sentía como me estaba observando y me encantaba.

Noté como la cama se movía y como Justin se acercaba más a mi, me apartó el cabello de un lado de mi cuello y por un momento me puse rígida, ¿no iba a….? Pero note como sus labios gélidos y blandos me daban un lento beso en mi cuello, haciendo que mi cuerpo se destensara de nuevo.

- Sé que estas despierta- me susurró al oído-. Tú corazón va más rápido cuando te despiertas. 

Sin abrir los ojos aun, sonreí de oreja a oreja. Justin me volvió a besar mientras una de sus manos iba por debajo de la sabana a mi espalda desnuda. Me encantaba sentir el tacto frío de las manos de Justin en mi cuerpo. 

- Te quiero- me susurró Justin al oído erizándome la piel.

Entonces decidí que era hora de abrir los ojos, no había mucha luz en el cuarto, pero era la necesaria para poder ver bien las fracciones de Justin cuando me giré para quedar cara a cara. Gemí cuando tuve que mover mi cuerpo, me sentía agotada y con sueño, pero no me quería volver a dormir.

- ¿Estas bien?

Justin tenía su cuerpo apoyado en la cama, pero su cabeza estaba enfrente de la mia y me acariciaba mi mejilla izquierda con dulzura.

- Si, solo estoy algo cansada.

Justin bajó su mirada como arrepintiéndose de lo que paso anoche, pero levanté mi mano y subí su mirada. Cuando nuestras miradas se conectaron pude sentí lo que Justin sentía, supe que era por probar su sangre. Justin tenía miedo y estaba preocupado por mi, pero sobretodo pude sentí que me quería. Yo en cambio sentía de todo menos tristeza.

- No es justo que estés tan feliz, no deberías haber dejado que probara tu sangre.
- Pero la deseabas- dije y me agarré de su cabello con delicadeza.
- No solo a tu sangre, te deseo a ti. Te deseaba, te deseo y desearé –beso mi frente- Aparte de eso, necesitaba sentirme unido a ti, necesitaba sentir el roce de tu piel y besar tus cálidos labios. Oh, Candy, haces que pierda el control cuando no tendría que perderlo.
- Teníamos que perder el control, esa es la regla principal de hacer el amor.
- Pero no el amor vampiro- dijo el sonriéndome de lado.

No pude aguantar y solté unas pequeñas carcajadas. Luego baje mi mano que tenía sobre su cabello a su mejilla y sonreí mirándole a los ojos.

- No quería parar y tú tampoco, no hicimos nada malo.
- Si no hubiera sabido controlar mi sed de tu sangre… Nadie sabe que hubiera podido pasar.
- Pero te controlaste.
- Me controlé. 

Estaba orgulloso y yo lo sentía. Justin bajo su cabeza a mis labios e hizo lo que yo quería que hubiera hecho nada más que me había despertado. Justin me besó con delicadeza, pasando una de sus manos por mis curvas desnudas, pegando nuestros cuerpos. Gemí apoyando mi cabeza de nuevo sobre la almohada y Justin se fue a mi cuello directamente, quería que lo hiciera, quería volver a sentir esa sensación.

- Hazlo- le susurré.

Justin respiraba forzadamente, mirando mi cuello con determinación, como si se hubiera quedado paralizado. Luego se apartó rápidamente y me miró negando con la cabeza.

- No Candy, no me vuelvas a decir eso, no por favor. No tentemos de nuevo a la suerte.

Justin estaba sentado en la cama, su torso desnudo destacaba, era tan perfecto. Me acerqué a él, pasando de su comentario, poniendo mis manos en sus abdominales. Justin me miró, abrió su boca para decir algo, pero no salió ninguna palabra de ahí, él se quedó mirando mi cuerpo desnudo antes de lanzarse sobre mí, abrazándome y besándome. Noté la cama en mi espalda y oí la risa de Justin. 

Justin me besó y yo pasé mi lengua por sus dientes, parando en sus colmillos, pude quitar mi lengua antes de que se hincaran en ella. 

- Uh, que chica más mala- dijo Justin mirándome, besando mi mandíbula.
- Lo aprendí de ti.

Rodeé la cintura de Justin con mis piernas y levanté mi cuello. A Justin se le fueron los ojos a mi yugular cuando esta se marcó. Esta vez dolió menos, aunque tuve que hincar mis uñas en su espalda para no gritar. No quería que parara, quería que siguiera así por los siglos de los siglos. Me había envuelto de nuevo en esa nube densa que no dejaba que pensará por mi misma. Una de mis manos se perdió entre sus cabellos.

Cuando Justin me dejó, fue como si se llevará con él todo mi aliento. No pasaron ni un segundo cuando sentí su mueca sangrante en mi boca, la cogí con ganas, creo yo que con más ganas que la otra vez. La agarré hincando mis uñas para que no se fuera. Era como saborear los sentimientos de Justin. 

- Eh, Candy, ya.

Entonces abrí los ojos y avergonzada aparté su mano de mi boca, me limpié los restos de sangre que quedaron en mi boca.

- Me pasé esta vez…- dijo él levantándose de la cama y poniéndose unos bóxer- Y no intentes hacer que me sienta mejor.
- Justin…

Entonces cuando hablé, supe a que se refería, no me podía ni mover y el mínimo gesto de respirar me producía pinchazos en la cabeza.

- Voy a traerte comida, no te muevas por favor- la voz de Justin me producía ganas de llorar.

Los ojos se me cerraron, pero antes pude escuchar como se cerraba la puerta. No estaba dormida, solo que no tenía fuerzas para abrir los ojos. Justin se había enfadado, pero yo volvería a dejar que me mordiera, era lo mejor que había probado, mejor que como me lo había explicado Lucinda.

No sé cuanto tiempo pasó, pero para mi fue poco, demasiado poco, pero no para un vampiro. Oía el tintineo de la cuchara en una taza, tenía mis sentidos al cien por cien. Abrí los ojos y Justin estaba a mi lado con una bandeja con mucha variedad de comida sobre ella. Justin puso una pajita sobre mi boca.

- Justin, puedo comer yo sola- dije con el poco aliento que me quedaba, pero quería hacerle sentir mejor.
- ¿Segura?
- Si.

Me recosté despacio, Justin me prestó una camiseta suya y empecé a desayunar. Comí como si no hubiera mañana, Justin me miró, yo intenté aparentar que estaba genial y es que en el fondo lo estaba. 

- No estés mal, no lo volveré a hacer, lo prometo.

El miró abajo y luego me miró a los ojos, intentó sonreír y la cosa fue a mejor. Justin volvió a comportarse como siempre, lo que hizo que me sintiera mejor. Cuando me terminé el desayuno, me vestí de nuevo con mi ropa y Justin me acompañó a mí habitación, a mi no me habría importado ir sola, pero él no se fiaba de que pudiera ir caminando todo el camino, pero lo hice. Me dio un pequeño beso y espero a que abriera la puerta y entrara.

- ¡Mira quien esta aquí!- gritó Lucinda nada más verme- ¿Dónde has estado? Estaba preocupada… No, no me digas nada- me miró- Con Justin, ¿con quien si no?

Sonreí y me dejé caer sobre mi cama.

- Luci…- empecé a decir.
- Candy, te voy a ser sincera, no quiero saber lo que ha pasado entre Justin y tú… Pero me alegra ver que sigues viva.

Sonreí mientras me ponía mejor sobre la cama y volvía a caer en un profundo sueño.

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