Search

Content

Capítulo 27

En ese momento agradecí tener un novio vampiro, había agarrado mi cuerpo y habíamos bajado casi volando. Nos encontrábamos ya en la planta de los chicos, detrás de mí había una puerta, separé mi cabeza de su cuello y miré a nuestro alrededor, no había nadie, ni un alma corría por el pasillo.

- ¿De verdad que quieres?- me miró a los ojos- Si no, no pasa nada…- dijo bajando su mirada.
Rápidamente subí su cabeza y volví a besarle los labios, fue un beso lento, separé sus labios y los mordisqueé. Puse mi mano izquierda en uno de los trozos de tela que tiene el pantalón para pasar el cinturón y traje su cuerpo hacía mi.

- Justin, estoy segura- dije sonriendo de lado- ¿Tú lo estas?

No me di cuenta de que Justin había llevado su mano al pomo de la puerta, hasta que lo giró haciéndome caer, sino hubiera sido porque Justin me había cogido. Su cabeza estaba a nada de la mía, sentía su falsa respiración en mi boca, él me miró a los ojos y luego a los labios. Acercó sus labios a mi cuello, debo admitir que me puse un poco tensa, pero cuando rozo con delicadeza sus labios, volví a sentirme genial. Justin me metió dentro de su cuarto, ahí descubrí que su habitación era individual. Él me soltó y cerró la puerta.

- Antes de nada, no me estas controlando ahora ¿no?- le pregunté.

Justin se veía indefenso por unos segundos, como si no le gustará que le recordará que ya lo había hecho.

- No, el incienso que pone Lucinda en vuestra habitación se te impregna y no me deja entrar en tu mente, es muy protectora. 
- Entonces, lo que estoy sintiendo… es lo que yo quiero sentir- dije andando hacía él.
- Por supuesto.

Me mordí mi labio inferior y Justin en n segundo estaba delante mía, cogiéndome de los brazos y atrayéndome a él. Metió suavemente sus manos a en mi cabello, acariciándolo con delicadeza, lo miré a los ojos y vi como me miraba con cuidado, pensando con antelación cada uno de sus movimientos. Me tocó con las yemas de su mano derecha la mejilla. Yo atrapé su mano con mi mano.

- No me voy a romper- le susurré.
- Si hago un mal movimiento, puede que si- él bajó su mirada.
- ¡Eh! Justin, no, no digas eso. Sé que no me vas a hacer daño, así que agárrame fuerte.

Cogí su otra mano que estaba en mi cabello y las coloqué en mi trasero. 

- Soy tuya- le susurré en los labios.
-Y yo soy tuyo- me dijo antes de volver a besarme.

Y ese ya no fue un beso de niños pequeños, fue un beso que me dejo sin respiración, acelerando mi pulso y sonrojándome las mejillas. Colocó una de sus manos en mi cintura, levantándome un poco la camiseta, tocando con sus frías y blancas manos mi piel. En unos segundos sentí el blando colchón bajo mi espalda. Tenía una de sus mejillas entre mis piernas y la otra fuera, agarro uno de mis muslos con la suficiente fuerza como para que gimiera.

Es mio, repetí en mi mente. Acaricié su mejilla y llegué a su nuca, entrelazando mis manos. Hice ademan de levantarme y Justin me ayudó, mi cabellera lisa y negra estaba toda revuelta. Pero no me importaba, no me importaba que mi camiseta ya fuera por justo debajo de mi sujetador, ahora solo me importaba que Justin me besara con el mismo ardor como lo acabara de hacer. 

Bajé mis manos a sus pecho, tocando sus abdominales, pasando mis manos por cada uno de ellos, entonces no pude más, subí su camiseta sacándola por sus brazos y el hizo lo mismo con mi camiseta. Él me miró y pude notar lo tenso que estaba, como miraba mi cuello con ganas, pero aun quería estar consciente. Como si estuviera planeado, Justin se dio la vuelta, quedando yo encima de él.

Con mis manos eché mi cabello hacía atrás, él observaba mis pechos y mi vientre, llevando sus manos a mi cintura haciéndome caer sobre su cuerpo y mis labios sobre sus labios. Llevé mis manos al botón de su pantalón y le bajé la cremallera. Él terminó de quitárselo y yo me quité mi short. Ahora ya solo quedaba la ropa interior separando nuestros cuerpos. Nos sentamos en la cama, él recogió mi cabello y lo puso todo en mi hombro derecho, escondió su cabeza en mi hombro izquierdo y me dio pequeños besos mientras me desabrochaba el sujetador.

- ¿Eres virgen?- me susurró al oído entre beso y beso.
- Si.- lo dije tan bajo que parecía como si no hubiera dicho nada, temía que eso cambiara algo.
- Te trataré con delicadeza- moví mis brazos mientras Justin bajaba mi sujetador-. Como una princesa- beso mi hombro-. No, no, mejor que eso. 

Acarició mi brazo derecho con delicadeza, haciéndome cosquillas. No tenía miedo, con Justin me sentía segura, como si nada malo pudiera pasarme. Él beso mi frente y bajo por mi nariz hasta parar de nuevo en mis labios, rápidamente pegué mi cuerpo al suyo, estiramos nuestros cuerpos y mientras Justin me agarraba las mejillas, yo me deslice con cuidado mi braguita. 

Notaba como mis labios se hinchaban por los besos, como tenía mis mejillas sonrojadas y mis ojos brillosos. La mano de Justin cada vez se movía con más dificultad, así que supe que había llegado el momento. Doblé con delicadeza mi cuello hacía la derecha y a Justin se le fueron los ojos directamente a mi yugular. 

- Candy…- susurró- Deberíamos parar.
- Yo no quiero parar- pasé mi mano sobre mi cuello.
- Yo aun menos.

Y después de escuchar como si afilaran un cuchillo, noté los labios de Justin sobre mi cuello. Entonces lo sentí, fue como si me hincaran con una aguja, la sangré empezó a brotar y pegué un chillido que no logró salir por mi garganta. Justin puso sus manos sobre mi cintura y pegaba mi cuerpo al suyo. Fue unos segundos los que sentí dolor, luego ya no hubo más, lo que sentí fue lo mejor del mundo, una mezcla de euforia y excitación. Justin movió una de sus manos a la parte libre de mi cuello y la acercaba a su boca. Con la fuerza que sentía hinqué mis uñas en su espalda, pegando mi cuerpo al suyo, sentía como si una nube nos rodeara a Justin y a mi.

Pero de repente fue como si pincharan un globo y este se fuera volando. Expulsé un gemido y miré a Justin a los ojos, pero sin querer mis ojos se fueron a su boca, tenía como un pequeño hilo de sangre en un extremo de su boca. Fui a besarle, con demasiada pasión para la poca fuerza que me quedaba. Chupé mi propia sangre mientras lo besaba y no me importaba, Justin me agarraba con fuerza, gimiendo conmigo. 

- Candy, Candy- me susurró- ¿Estas bien?

Yo asentí la cabeza, aunque me daba vuelta la habitación, aun así, volvería a dejarme morder. 

- Toma, bebe de mi sangre- dijo separando mi cara de la suya y mordiendo su propia muñeca- Tú eres mía y yo soy tuyo, ¿recuerdas?

No le dije nada, me sentía como atraída a su muñeca, la llevé directa a mis labios y cuando sentí la sangre en mis dientes y en mi legua fue como una explosión en mi boca. Agarré con fuerza su brazo para que no se fuera, para que no me dejara sin esa sensación de placer. Gemí mientras chupaba su sangre, entonces un sentimiento me llegó al cerebro, era lujuria y necesidad, era alegría y tristeza. Supe que era lo que me había dicho Justin, que cuando probara su sangre, yo iba a saber lo que él sentía. Y podía decir con seguridad que Justin estaba hecho un lio por dentro, millones de sentimientos iban y venían por todo mi cuerpo, tenía ganas de llorar y otras veces de reír.

Dejé caer la mano de Justin, él hizo lo mismo que yo hice, beso mi boca, quitándome los restos de su sangre, ya no llevaba bóxer, pero no me preocupaba. Cogió mi cintura y pegó su entre pierna más a mi, entonces lo empecé a sentir, Justin me besó en el cuello donde antes me había mordido.

- Ahora somos uno, Candy- me susurró.

Yo mordí mi labio para no gritar, dolía. Él masajeaba mi cintura mientras me penetraba con suavidad.

- Somos uno- susurré en su boca, hincándole las uñas en su espalda.
- Uno- dijo en mis labios.

Justin agarraba mis muslos con fuerzas, eché mi cabeza hacía atrás, respirando con fuerza, notaba como todo mi cuerpo sudaba. Justin me susurraba cosas para tranquilizarme y sentir su cuerpo frío la verdad es que me ayudaba. Entonces con delicadeza nos cambiamos de posición, yo abajo y él arriba. Justin me miraba a los ojos y yo intentaba no llorar. 

Ya no dolía, ahora era todo satisfacción, sentía que era verdad lo que Justin me había dicho, ahora éramos solo una persona, me gustaba esa idea de que él fuera solo mio. 

- Te quiero Candy, jamás te haría daño, lo sabes ¿no? He esperado muchos años para poder encontrar a alguien como tú y jamás esperé que fueras tan perfecta. Eres lo que cualquier hombre pudiera desear y te tengo yo. Me siento muy afortunado.

Entonces empecé a llorar, sabía que Justin no me mentía, ahora lo sentía. Sentía dentro de mí a Justin. 

- Y sé que me quieres, lo noto, como tú has notado que no te mentía. Y saber que me quieres me hace más feliz que cualquier otra cosa en este mundo.

Entonces supe que había fallado en mi misión, en mi misión de no enamorarme en este verano. Me había enamorado de Justin y por si fuera poco, es vampiro y acababa de darle mi sangre.

0 opiniones:

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.

Something