Siento vergüenza, no sé por qué, pero supongo que esto será la que sientes cuando le dices a alguien que lo quieres. Termino de comer mirando al espejo, escucho unas pequeñas risas de su parte, normal, él no estará tan nervioso como yo, él con lo sentimental que es, lo habrá sentido muchas veces. Acabamos de comer, me atrevo a mirarlo y se me sonrojan las mejillas.
- Si es que eres un dulce- me dice sonriendo.
Mis mejillas se ponen más rojas.
- Nunca se lo había dicho a nadie- digo.
- Lo supongo, me hace sentirme orgulloso y afortunado.
Justin se levanta lentamente, viene hacía mi y me coge la mano.
- ¿Dónde vamos?- le pregunto.
- ¿Sabes bailar?- me dice sonriendo mientras me lleva al pequeño patio.
Es el mismo patio de mi casa, pero no lo parece. La pared esta llena de luces y hay flores, huele a un jardín lleno de flores recién abiertas. En las esquinas hay velas más grandes y pequeñas. Justin me deja sola en el medio, miro arriba, la luna esta justo en medio y esta rodeada de estrellas. Corre un poco de brisa y mi cabello se mueve, pero esta bien para ser una noche de otoño.
Empieza a sonar una canción. Me gusta la música, cuando algunas veces me siento demasiado sola en mi cuarto y ya no sé que más hacer para sentirme bien, escucho música, la verdad es que me ayuda mucho. Así que sé muchas canciones y se cual es esta. Kiss me de Ed Sheeran ( http://www.youtube.com/watch?v=YmQiJOaI3QI ). Cuando escuché esa canción no sabía lo que era querer dormir pecho contra pecho, pero ahora lo sé, es lo que quiero con Justin, quiero dormir agarrada a su pecho, sentir el latido de su corazón en mi mano. Justin vino hacía mi, puso su mano derecha en mi cintura y me cogió la mano con la izquierda.
- No sé bailar- le susurre cuando el atrajo mi cuerpo al suyo.
- Es fácil, tan solo sigue mi cuerpo.
La música empezó, Justin movía mi cuerpo con delicadeza y yo lo seguía.
- No estés tan tensa, deja que la música entre en tu cuerpo. Siéntela- me pegó más a él.
Eso hice, cerré los ojos y me relajé, empecé a presar atención a la música. Era la mejor sensación del mundo. Justin me respiraba al oído y me hacía cosquillas. Justin me separa y hace que de una vuelta, luego me vuelvo a pegar a su cuerpo. Decidí colocar mi cabeza en su pecho, ya que no llegaba a su hombro, el me agarro con las dos manos por detrás. Seguimos meciendo nuestros cuerpos debajo de la luna. Y entonces lloro, ni siquiera me doy cuenta, tan solo noto como las lágrimas caen por mis mejillas. No quiero llorar, pero no lo puedo evitar. Pego mi cuerpo más al de Justin.
- No me dejes, no me dejes, no, por favor- digo llorando, con mi voz ronca.
- ¿Por qué lloras?- sube una mano a mi cabello y lo acaricia.
Me niego a separarme de su cuerpo.
- Tan solo dime que no me vas a dejar, que me vas a cuidar, por favor.
- Nunca, siempre te voy a cuidar mi niña.
- Bien…- digo respirando- Porque sin tu ayuda, estoy perdida.
Me aparto de él y le beso. La canción se había acabado justo en el momento en el que le beso. Oh, Dios, que beso, la piel se me pone de gallinas y mi cuerpo se relaja de repente. Justin lleva mi cuerpo hacía la pared, pone una mano en mi cintura y otra en la pared, yo con mis manos agarro su cuello. Le beso, le beso como si no me creyera sus palabras, como si mañana fuera a desaparecer. Le beso apasionada, agresiva y con todos los sentimientos del mundo. Vuelvo a llorar, pero ya no soy yo sola, Justin también. Separó mi cara y con mis pulgares le seco las lágrimas.
- Todo va estar bien- me dice.
Yo le afirmo con la cabeza. Y entonces dejo de sentir el suelo, Justin me tiene cogida como a una princesa y me mete despacio dentro de la casa. Me agarro de su cuello y le sonrió. Me sorprende la fuerza que tiene, ya que puede subir las escaleras conmigo en sus brazos. Llegamos a su cuarto, me deja en la cama con delicadeza, noto la suave sabana en mi espalda.
Justin apoya las rodillas, yo me siento y le quito la camisa poco a poco, mirándolo, sonriendo. Esta vez si, esto es lo que siempre soñé, soy consciente de todo, lo hacemos porque queremos, no porque lo he provocado, lo hacemos porque ya no sabemos otra forma con la que expresar nuestro amor que no sea fundiendo nuestros cuerpos en uno.
Justin se quitó los zapatos y el pantalón le ayude yo, no teníamos ansia, íbamos a nuestro ritmo, despacio, memorizando cada momento. Me levante de la cama, para quitar mi vestido. Justin me cogió por atas, pegué un grito de susto, pero acabé sonriendo, pasó sus manos por mi vientre y besó mi cuello. Entonces sonó como una alarma.
- ¿Qué es eso?- le digo mientras el me besa el cuello.
- Son las doce, así nunca olvido nuestro momento.
- ¿Por un momento lo puedes olvidar? No quiero que nadie desvele nada, solo quiero que me hagas el amor.
- Como usted desee.
Entonces desliza la cremallera de mi vestido, mientras daba pequeños mordiscos en mi cuello y hacían que me entraran cosquillas por toda mi espalda.Termino de quitarme el vestido, quedando en unas simple braguitas color veis.
Me di la vuelta y pegué nuestros cuerpos, él besó mis labios, agarrando mi cintura con sus manos. Escondí mis pechos en su cuerpo, el paso su mano por mi espalda desnuda. Entonces me aleje de él por un segundo, me reí y Justin cogió mis dos manos y tiro de ellas haciendo que me acercara a él. Gemí cuando nuestros cuerpos chocaron débilmente. Sin soltarme las manos Justin empezó a besarme el cuello y fue bajando. Sentí cosquillas en mi estómago, mi corazón se paró y mi cuerpo se puso rígido. Puse mis manos en su cabello suave.
Justin puso su frente con la mía y rozaron nuestras narices, Justin torció la cabeza y nuestros labios se tocaron. Sentí una descarga eléctrica, demasiado profunda tanto que me hubiera separado de él si no hubiera sido porque ahora sus manos estaban en mi cintura, pegándome a él. Besos, más besos, gruñidos, gemidos. El ambiente entre nosotros había subido, podía sentir que cada vez que me tocaba era como si me tocara el fuego. Ni había llegado a imaginar lo que podía hacer un chico tan inocente como Justin. Entonces pensé que quizás no era tan inocente como me imaginaba.
Puse mis manos en el estómago de Justin y acaricie sus abdominales, tenía un cuerpo perfecto. Justin gimió cuando le mordí el labio, se apartó de mí y volvió a gemirme en el oído, mis piernas temblaron… ¿Por qué me pasaba esto? ¿Por qué estaba tan nerviosa? Había tenido sexo con tantos chicos que ya era normal, pero esto no lo había sentido nunca… Es que esto no era sexo, era amor.
Justin puso sus manos en mis caderas toco la braga, nos seguíamos besándonos. Justin metió un poco la mano debajo de mi camiseta cerca de mi bajo vientre, gruño y me reí. Y de pronto parecía que habían poseído a Justin, me agarro fuertemente y me estampo contra la pared. El daño al chocar contra la pared me pareció hasta incluso placentero. Gemí al contacto de la pared dura.
Justin puso las manos en mi trasero y me empujo para arriba, tuve que saltar y enrollar mis piernas alrededor de la cintura de Justin. Ahora era yo la poseída, como siempre, ahora tenía yo el control, empecé a besar a Justin, en sus labios, en su cuello, en su mejilla, en su nariz, en cualquier lado que tenía libre. Justin me separo de la pared, me seguía agarrando y yo lo seguía besando, me llevo hacia la cama y me soltó se subió encima de mí.
Me estaba encantando, me mordí el labio y mis mejillas se sonrojaron cuando vi a Justin mirándome fijamente, me beso dulcemente. Me agarre del pelo de Justin y acerque mi cuerpo al suyo, o el suyo al mío, no lo sé, yo solo sé que nuestros cuerpos se pegaron más y que sentí algo duro hincarse en mi bajo vientre. Solté un gemido y Justin rio dulcemente en mi oído, era como un juego, un juego de adultos.
- Me encanta cuando gimes- me susurro.
Gemí de mentira y Justin pego su cuerpo al mío, me beso en los labios y entonces gemí de verdad, no aguantaba más, lo necesito, jamás había sentido esto con tanta ansiedad, sentía cosquillas en mi feminidad y un gran calor. Justin tocó mi barriga, acariciando las costillas y me hizo un pequeño masaje, pero demasiado excitante. Arquee mi espalda, vi lo cerca que estaba Justin y lo que sonreía. Justin bajo un poco mi braga e hizo el masaje más cerca de mi feminidad, no pude más, esto era demasiado, intente apretar mis piernas para evitar lo inevitable, me iba a correr, lo sentía. Mi respiración se agito, cruce un poco mis piernas, Justin lo notó, rio débilmente y dejo de hacerme el masaje. Acerco su cara a mi oído, me mordió el cuello y luego el lóbulo.
- Te vas a correr, lo sé, lo noto- me susurro en el oído.
No, esto no podía pasar, yo nunca me corría la primera. Pero con Justin es imposible, él tiene un poder mágico, si es que casi con tan solo mirarte hace que te mojes. Yo solo intentaba que eso no pasara, apreté mis piernas más, pero Justin estaba empeñado en que me corriera.
- No lo evites- me susurro- Déjalo.
Empezó a besar mi cuello y a jugar con mi pelo, yo no podía para de pronunciar sonidos extraños. Y lo siguiente pasó rápido. Justin gimió, puso sus labios en los míos, me beso agresivamente, sentí su lengua dentro de mi boca, acerco su cintura a la mía, su miembro se hinco en mi bajo vientre y entonces, sentí como algo baja por mi interior y que me mojaba.
- No, mierda- susurre y pegué un puñetazo a la cama.
- Si - me susurro Justin en los labios.
Notaba como mis labios latían, seguro que estaban morados. Me sentía mojada, aturdida. Justin se quitó de encima de mí, me saco las bragas rápidamente, no me dio tiempo a rechistar. Me incorporé un poco y Justin me miro y sonrió, su sonrisa me mato, él me mataba. Se acercó de nuevo a mí, beso mis labios, sentí como algo rozaba mi feminidad. Di un pequeño salto cuando Justin me penetro con un dedo.
Justin empezó a dar pequeños círculos. Yo no sabía qué hacer, tenía la cara de Justin enfrente de mí, se mordió el labio inferior. Gemí.
- ¿Te gusta?- me susurro.
- Si. Mucho- dije agarrando las sabanas.
Y entonces metió otro, Dios, esto era demasiado, no podía estar quieta, movía mis pies, sentía que iba a pasar de nuevo, las cosquillas en mi feminidad, el líquido bajando por mi feminidad, me corrí. Explote, me agarre del pelo de Justin. Pero necesitaba más, algo más profundo, algo que me uniera a Justin de por vida. Quería que fuéramos una única persona por unos segundos
- Joder Justin, me he corrido primera, ahora te exijo que hagas algo.
Justin acaricio mi pelo con la mano que tenía libre, mientras que me besaba la frente. Él sacó sus dedos de mí, me tumbó en la cama. Me aparte un poco de Justin, ya no me importaba nada, puse mis manos en la cintura de Justin y empecé a quitarle el bóxer. Casi salió disparado su miembro. Si ya estaba roja, ahora me puse aún más. Justin me beso los labios y luego empezó a bajar hasta mi pecho, toco mis senos, los masajeo, yo gemía sin parar, luego los beso, él gimió y gruño.
Se apartó de mí, cerré los ojos y espere, Justin puso sus manos en mi cintura acerco su cuerpo al mío y lo sentí. Primero un poco, Justin es diferente, lo demás lo hubieran echo bruscamente. Me penetro lentamente un poco más, lo agarré del pelo cuando me penetro un poco más, chille y gemí.
Y sentí como un líquido bajaba por mis piernas, esta vez más caliente. Arquee mi espalda, empecé a disfrutarlo de verdad. Justin empezó a moverse lentamente. Sonreí. Esto era la mejor sensación del mundo.
- Gracias Justin- dije disfrutando.
- ¿Por qué?
- Nadie me había echo el amor hasta ahora.
Justin sonrió triunfante.
- Me alegro que te haya gustado. Te quiero Alaya, más que a nada en este mundo, no lo olvides.
- Y yo a ti Justin, no sé como ha pasado- gemí- Pero te quiero.

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