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Capítulo 24

El coche de policía es cómodo, me habré montado en uno de estos unas 5 veces, soy buena huyendo. Justin no esta nervioso, creo que esta en shock, normal, nunca habrá ido en uno de estos. Llegamos a la comisaria y a mi me cogió un hombre, separándome de Justin.

- No, no, no, no- grite- Justin.
- Alaya- me grito él.
- No nos separéis, él no ha hecho anda, soy yo la culpable.
- Tranquila, Alaya, dentro de nada nos veremos- dice él sonriendo.

A mi me vuelven a empujar, separándome más de él y de su cálida sonrisa.

NARRA JUSTIN.

Miró atrás, no hay más resto de Alaya.

- Venga, quítame esto- digo moviendo las mano.

Oigo la llave como gira en las esposas, estiro las muñecas y miro al muchacho, tiene los mismos años que yo y lo conozco desde que éramos pequeños. 

- Justin- dice el sonriendo- Cuanto tiempo.
- Trebol- digo mirándolo.

Lo abrazo.
- ¿Qué te trae de nuevo por este pueblo? ¿Y esa chica?
- Antes de nada, gracias por ayudarme con todo esto.
- De nada, sabes que me encanta a ayudarte con tu trabajo.
- No sé por qué no te dejaron venirte con nosotros a la agencia.
- Tampoco estoy mal aquí, es un pueblo tranquilo. Además, no sirvo para esto, yo no soy tan listo como tú. ¿Como sabrías que te llevaría a la carrera?
- No lo sabía, solo suponía que me llevaría a algún lado ilegal.
- - Trebol rió- Bueno, cuéntame.
- Esa chica es Alaya, mi misión.
- ¿No se supone que tienes que evitar que se meta en líos y todo eso? No lo estas haciendo muy bien- dijo tocando su cabello negro como la noche.
- Necesitaba venir aquí, no tengo tiempo para ayudar a Alaya, la misión se acaba el lunes y tengo que ayudarla.
- ¿Por qué tanto interés por ella?
- Es la hija de Jorge.
- ¿Enserio?- dijo tapándose la boca.
- Si y necesito tu ayuda para una cosa. 
- Soy todo oídos, Justin.

NARRA ALAYA.

Creo que la anterior vez me encerraron en algo más chico. Empecé a escuchar jaleo y me levante del vaco de piedra. Traían a Justin, sonreí. Abrieron la puerta y lo metieron conmigo, lo miré y no me pude contener, bese sus labios, casi dejándolo seco. Pille a Justin desprevenido, pero a los segundos me abrazo.

- ¿Dónde te habías metido?- dije apoyándome en su pecho.
- Llamando a mi madre para que nos recoja.
- Creía que no te volvería a ver.
- Creíste mal.

Justin y yo no sentamos, él me cogió la mano. 

- ¿Sabes? Aquí eres conocida, bueno, no mucho, vi tu expediente, esta un poco lleno- dice sonriendo.
- He venido aquí algunas veces.
- ¿Y eso?- me dice.
-Carreras ilegales, botellón… asesinato- digo como si nada, pero me arrepiento y espero que Justin no me haya escuchado.
- ¿Era eso lo que me ibas a decir ayer cuando te quedaste dormida?- dijo serio, agarrando sus manos.

Asentí con a cabeza, hice un pequeño gemido de pena.

- Maté a un hombre, hace unos años.
- ¿Tú? Si no eres ni capaz de matar a una mosca. ¿Como pasó?
- Solo recuerdo que tenía las manos llenas de sangre, estaba en un callejón y unos enfermeros dijeron que estaba muerto.
- ¿Y si no fuiste tu? Quizás te echaron a ti la culpa. Además, si lo hubieras matado, estarías en un reformatorio de menores.

Tiene razón ¿Y si no lo mate? ¿Y si me estado echando las culpas a mi todo este tiempo para nada?

- Necesito leer mi expediente. Pero tenemos que despistad al guardián ese- señale a un chico de cabello negro, que guardaba la puerta.
- Se hacer un dormilón, hace efecto por unos minutos.
- No lo sabía.
- Hay muchas cosas que no sabes- dice Justin, sonriendo.
- Pues venga.

Justin se levanta lento, despacio, el hombre esta de espalda, Justin se coloca justo detrás y después de unos segundo el hombre esta el suelo. Justin le quita las llaves y abre la puerta.

- Vamos.

Salimos y con cuidado llegamos hasta la oficina donde estaba mi expediente, hemos tenido suerte de que no hubiera muchos agentes. Cojo mi expediente, me siento en el suelo, Justin a mi lado. Hay casos sin importancia, entonces lo encuentro.

- Cinco de mayo- leo en voz alta- Fue ese día. No sé si soy capaz de leer lo que de verdad pasó.
- Lo haces tú o lo hago yo.

Saqué la ficha y empecé a leerla detenidamente. Se me aguaron los ojos, baje el papel para mirar a Justin, él me miraba impaciente.

- ¿Y?- me pregunta.
- No soy culpable. ¡No lo mate!- y de la euforia me abalanzo sobre él, abrazándolo.

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