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Capítulo 23

- Es que eres fácil de leer- me dice- Sé que tu no eras así. Veo en tu mirada todo el dolor que has tenido que pasar, están tus cicatrices de pruebas, todas tus rajas- me acaricia la muñeca.
- Me pone nerviosa que me toques ahí- digo separando mi muñeca de él.
- Alaya, no más cortes, no más vómitos, no más maltratos.

Miro a sus ojos, están oscuros y me mira fijamente. Me imponen más que los ojos de Víctor… Víctor, estaba enfadada con él, estará preocupada, se preguntará por qué no he ido a clase.

- Tengo que ir a la escuela- digo y me levanto.
- No- dice Justin.
- Víctor estará preocupado.

Justin me mira, suspira y se levanta. 

- No pienses en los demás- dice enfadado- ¿Piensas en él mientras estas conmigo?- se acerca de nuevo a la cama.
- ¿También te vas a poner celoso tú? Pues vamos bien.
- Perdóname… Es solo que me pone me pone malo que pienses en otro mientras estas conmigo.
- No somos nada- le dije, bebiendo del zumo.
- Eso es lo peor, que no somos nada, no tengo ningún efecto sobre ti.
- ¿Y no puedes hacer nada para cambiar eso?- pregunto tímida.

Justin me mira a los ojos, sé que quiere decirme muchas cosas, sé que no puede.

- No puedo.

Suspiro, apoyó mi espalda en la pared.

- Pues deja de comportarte como si fueras mi novio.
-- Justin se rasco la nuca- Es imposible. Sé que te mereces algo mejor que yo.
- ¿Mejor que tú? ¿Existe algo así?
- Si, seguro que existe alguien que pueda ser sincero contigo.

Hubo un silencio en la habitación. Terminé de comer todo lo que había en la bandeja. Luego miré a Justin, estaba sonriendo, felizmente.

- Cogí ropa tuya, esta en esa maleta- enseña una maleta en la equina- Cámbiate y piensa donde podemos ir. Hoy te dejo elegir a ti. 
- ¿Va a ver más días así?- pregunto sonriendo.
- Hasta el domingo- dice, me sonríe de lado, agacha la cabeza y me deja sola en la habitación.

Saqué lo que me había cogido de ropa. Un jeans largo, una camiseta de media manga larga y unas converses negras, regalo de Mad. ¿Dónde quería que fuera con esto? Miré en el cuarto de Justin, encontré unas tijeras. Lo único bueno de no tener dinero para comprar mucha ropa, es que aprendes a modernizar la ropa vieja.

Cogí las tijeras y me corté los pantalones, dejando una palma de mano desde la cintura. La camiseta negra me quedaba grande, era de las que usaba de pijama, corte las mangas por encima del hombro, luego corte por debajo del sobaco, haciendo un agujero, se me veía el sujetador por los dos lados. Me miré delante del espejo, esto empezaba a tomar forma. Tiré de cuello, dándolo de si. Me puse las converses y busque algo en el armario de Justin para abrigarme… Politos, camisetas con superhéroes, camisetas de baloncesto, sudaderas y encontré lo que buscaba, una chaqueta de cuero. La puse sobre la cama y fui al cuarto de baño, arregle mi cabello y me pinté con lo que Pattie tenía de maquillaje. Volví al cuarto, allí estaba Justin, mirando mis destrozos, luego me miró a mi, di media vuelta.

- ¿Qué has hecho?- me pregunto.
- ¿No te gusta? Me habías dado lo más viejo y feo de mi armario.
- Era lo único que no tenía trasparencias o escote ¿Y esos pantalones? Casi se te ve el culo.

Di media vuelta, quedando de espaldas, agarre mi trasero.

- ¿No te gusta?
- Alaya…- suspiró.
- Para el sitio que he pensado, no podía ir como tú querías que fuera.
- ¿Y donde mierda quieres ir?- me pregunto.
- A una carrera de motos- dije sonriendo- Me encantan.
- Son ilegales- me dijo.
- Eso lo hace más emocionante.
- ¿No quieres ir a un parque o a una heladería?
- Me has dado a elegir… Además, si tu estas conmigo ¿qué nos puede pasar?

Cogí la chaqueta y salí del cuarto, oí como Justin reía y me siguió.

El coche arranco, dejando atrás nuestro sencillo pueblo. Le fui indicando a Justin donde se celebraban esas carreras ilegales que duraban desde la mañana a la noche todos los días del año. Se reunían fuera del pueblo, en un espacio sin árboles en un bosque. Víctor siempre me llevaba allí cuando ya no tenía ni fuerzas para levantarme. Me contó que él antes participaba, pero que un día tuvo un accidente y abandono las motos. Aun así, me acompañaba a mi, porque sabía que me encantaban.

- A la derecha- le digo.

Justin gira a la derecha, metiéndonos en el bosque. Había un poco de tensión entre nosotros, Justin estaba serio y no me gustaba.

- ¿Te pasa algo conmigo?- le pregunto.
- No, es solo que me siento incomodo en estas cosas.
- Esta noche te toca a ti, te toca contarme todo, tu pasado.
- Lo sé- dijo sin mirarme.

Y ahí se acabó la conversación, se empezó a oír música, Justin aparcó y nos salimos, yo iba delante, mi corazón latía fuerte, estaba emocionada, hacía una o dos semanas que no iba a una carrera. Ya empecé a ver a gente a lo lejos, Justin se puso a mi altura, me agarro la mano, lo miré.

- Si vamos a esta aquí, quiero que estemos juntos. 

Sonreí, avanzamos cogidos de la mano, nos metimos en el grupo de gente, la carrera iba a empezar en 10 minutos. Varias personas me preguntaron si había remplazado a Víctor por este paliducho enclenque, comentarios que como es de suponer, se referían a Justin. Él pasaba de los comentarios y yo igual, pero me empecé a preguntar si quizás había echo mal al tráelo.

- ¡Alaya!- me grito una chica, Elena- La carrera va a empezar, ven.

Sonreí, cogí mi vaso de plástico y fui con ella, tirando de Justin, que miró su reloj. Todas las motos se colocaron, olía a gasolina y oí como los motores gruñían, los pilotos se miraban, me encantaban los minutos de antes, toda la gente gritaba el nombre del que se creía que iba a ser el ganador. Y justo cuando iba a sonar el pito de salida, se escucho una sirena, la sirena de la policía. Los pilotos se marcharon montados en sus motos, la gente empezó a gritar y a huir.

- Tenemos que irnos- le dije a Justin.

Él me miró y asintió, señalo un sitio en el bosque y empezamos a correr, corríamos al mismo ritmo, pero Justin no daba todo lo que podía dar, el bosque nos engulló. Estábamos solos, paré para respirar.

- No os mováis y poned las manos donde las pueda ver- dijo la voz de un hombre.

Levanté la cabeza lentamente, había un hombre vestido con el uniforme de policía apuntándonos con la pistola. No, joder, no, no me podían retener de nuevo en la comisaria hasta que un adulto nos sacara. 

- Chicos, aquí hay otros dos- el hombre empezó a caminar hacia nosotros.

Me cogió las manos y me colocó una esposa, luego hizo lo mismo con Justin. Nos empujo y empezamos a andar, mire a Justin, tenía la mirada ausente, me sentía culpable, por mi culpa él estaba aquí. 

- Lo siento- le susurré.
- No ha sido tu culpa- dijo él.

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