Search

Content

Capítulo 23

Yo estaba corriendo, no sabía ni hacia donde ni por qué lo hacía. Sentía como las ramas de unos árboles me daban en mis manos cuando intentaba apartarlas. Entonces miré atrás y corrí aun más, oí pasos detrás de mi, notaba como alguien iba detrás de mi. En ese momento supe que huía, huía de algo y que yo misma ya daba por perdida esta huida. Me paré, el aire removía mi cabello y entonces supe que esa persona estaba detrás de mi.

Y así fue.

Me cogió por atrás, me tiró al suelo, mi cabeza se choco con una piedra y por poco perdí el conocimiento, yo gritaba pero era como si nadie pudiera oírme. No podía ver quien me tenía atrapada y tampoco sabía que quería de mi, pero yo me encontraba llorando y gritando. Entonces algo afilado brilló y escuché un gruñido. Acercó aun más su cabeza a mi cuello, sentí algo afilado y entonces me despertaron.

- ¡Candy! ¡Candy!- alguien gritaba mi nombre.

Rápidamente me senté en la cama, con la respiración agitada y sudando como si hiciera 40 grados en la habitación y yo llevara un gran jersey de lana. Giré mi cabeza y Lucinda se encontraba de cuclillas delante de mi cama mirándome con preocupación, su mano avanzó poco a poco hasta que encontró la mía. No sé porque mi primer instinto fue quitar mi mano, pero su tacto gélido me sentía genial.

- ¿Estas bien? Estoy aquí, tranquila.

Colocó su otra mano en mi cara roja del mal rato que acababa de pasar.

- Si, estoy bien… Es solo una pesadilla.
- ¿Con vampiros?- ella sonrió intentando quitar seriedad al asunto, pero no lo consiguió.
- Exacto…

Lucinda se sentó en la cama, haciendo que yo encogiera un poco mis piernas.

- Sabes que nadie te va a hacer daño.
- Lo sé, si es una estupidez… Pero yo no controlo lo que sueño.
- Dicen que soñamos con el último pensamiento que tenemos antes de dormir. Nadie te va a culpar que hayas tenido una pesadilla con vampiros, te entiendo, no es algo fácil de asimilar incluso cuando eres una.
- Lucinda… ¿Cómo te convertiste?

Luci puso cara de que sabía que le iba a hacer esa pregunta, me sonrió de lado con su maraña de pelo rojizo rodeando su delicada cara de muñeca de porcelana.

- Mi historia no es como la de Justin que lo convirtieron porque el que lo convirtió creía que era demasiado valiente y fuerte como para morir, creyó que iba a ser un hombre de provecho… - Luci negó con la cabeza- Si ese hombre lo viera ahora se echaría las manos a la cabeza. Me da vergüenza contar mi historia, no estoy nada orgullosa de ella… Yo era prostituta de sangre.
- ¿Qué?
- En vez de dar mi cuerpo como las prostitutas normales, yo daba mi sangre. Hace mucho tiempo, cuando acaba de cumplir mis 18 fui a dar una vuelta con mis amigas, cuando unos chicos nos llamaron, nosotras nos reímos pero seguimos a delante… Eso no sirvió para nada, yo tropecé con mi vestido y uno me cogió. Mis amigas ni se enteraron que no estaba con ellas, bueno, es razonable ya que solo nos juntábamos porque nuestras familias eran de dinero. El chico me miró con pena, yo no sabía que pasaba, pero me metió en un local lleno de gente, yo podría haber gritado o algo, pero me sentía aturdida. Atrás escuchaba las voces de sus amigos, algunos se reían. La mano del chico me apretaba en mi muñeca y al final llegamos a unos sillones, el chico se sentó y luego me senté yo, sus amigos le decían cosas que yo no lograba entender ya que me sentía como en una nube… Entonces sucedió, me mordió y tu no lo recordarás, pero es la mejor sensación del mundo, sientes de todo y no quieres que el otro pare. Pero paró, sus amigos se reían y yo le suplicaba que lo volviera a hacer. Lo hizo de nuevo y así unas cinco veces seguidas. Me había vuelto adicta a los mordiscos de vampiro. Entonces me llevó a su casa separándonos de sus amigos, me dio comida a montones y me intentó explicar que sucedía, pero yo solo quería que me volviera a morder. Él me obligaba que comiera y me hizo escribir una carta a mis padres diciendo que me iba. Pasaron días y días. El chico me daba de comer y por mi insistencia me mordía, cuando sus amigos venían a su casa me mordía con más pasión y dejándome sin aliento y con todos los sentimientos volando por mi cuerpo. Deje de comer, a mi solo me importaba que me mordiera y hasta algunas veces él dejaba que probara su sangre, eso era mejor todavía. Habrían pasado dos semanas o cosa así, yo no sabía nada, estaba tirada en la cama cubierta con una sabana, estaba pálida y tan delgada como un palo. El chico empezó a destruir todas las cosas de su casa, vino a mi y me dijo que lo había hecho todo por intentar caer bien a sus amigos, pero que lo habían dejado tirado y que se sentía mal por mi. Yo solo le acaricié la cara y le ofrecí mi cuello lleno de pequeños pinchazos. Me acuerdo que sus últimas palabras suyas mientras yo seguía siendo humana fueron “Lo hago por tu bien, si no hago esto, acabarás muriendo” Entonces me mató, luego reviví siendo vampira.

Yo me quedé mirándola, no tuvo tiempo de despedirse de sus padres, jamás pensó en tener esa vida, esta así por que un estúpido quiso impresionar a unos chicos. No me salió otra cosa, abrí mis brazos de par en par y la abracé. 

- Espero que luego matarás a ese chico.
- No pude- dijo Luci mientras se separaba de mi- No sé como explicártelo, es simplemente que no puedo. Él me convirtió y tengo una relación con él que jamás podría explicártelo con palabras, es algo como adoración y respeto. Tenemos nuestros cuerpos conectados, si algo me pasará a mi… él lo notaría y lo mismo al revés.

Entonces un pensamiento me vino a la cabeza.

- ¿Michael te convirtió? Me acuerdo que aquel día que casi me atacas, dijiste que Michael estaba a puno de venir, es porque sabías que él iba a sentir que me ibas a morder, ¿cierto?
- Exacto, eres lista ¡eh!-me sonrió- Por cierto… Perdóname por eso ¿vale? Cometí una locura este año. Siempre ponen a los humanos con humanos y a los vampiros con vampiros… Pero siempre puedes elegir si quieres tener a un humano como compañero y yo este año quise probar… Estaba harta de esos bichos, se creen superiores porque son inmortales y pueden controlar a las personas.
- ¿Controlar a las personas? – pregunto.
- Esa pregunta te la dejo para que se la hagas a Justin, él sabe mucho más sobre eso que yo.
- Me estas diciendo que…
- No voy a decir nada Candy- dijo mientras se levantaba de mi cama e iba a la suya.
- ¿Dormís?

Lucinda se encogió de hombros.

- No nos sirve para nada pero podemos dormir, no recuperamos fuerzas y tampoco descansamos. Es algo parecido como si te quedases de pie con los ojos cerrados. No consigues nada… Solo estas con los ojos cerrados. Así que puedo estar toda mi inmortal vida sin dormir que no me va a pasar nada, pero me gusta dormir… es como si fuera mi momento mortal.

Yo le sonreí desde mi cama, entonces se me encendió la bombilla en la cabeza.

- Lucinda… - de repente mis mejillas se pusieron rojas, no había hablado con nadie sobre eso.
- Uy, uy, ¿qué pasa? ¿Por qué estas tan nerviosa?

Noté como Lucinda se ponía algo intranquila por el latido acelerado de mi corazón, así que intenté tranquilizarme y hablar sobre ese tema con soltura.

- Justin me dijo que hablara sobre el tema del… del… del sexo contigo.

Lucinda como una niña pequeña se llevo una mano a la boca y soltó unas pequeñas carcajadas.

- ¿Y como llegasteis a ese tema?... No, mira, mejor no me lo digas.- sonrió- No es difícil, es muy sencillo. A ver, somos vampiros y cuando nos convirtieron nos olvidamos de todo y solo queremos sangre, ya que la sangre es lo superior a todo para nosotros. Puedes ponerme a elegir entre algo que me guste mucho y sangre que elegiría la sangre. Eso es una de las peores cosas de convertirte… Bueno, donde íbamos… Por ejemplo, si a un vampiro le pones a elegir entre el sexo y la sangre, elige la sangre. No hay nada comparable con el sentimiento que sentimos al chupar sangre. Así que nuestro “sexo” es diferente, para nosotros hacer el amor es chupar sangre y dar sangre. Es difícil y sencillo a vez. Sobretodo si lo haces con un humano, si por ejemplo a ti te chuparan tú sentirías placer y la otra persona también, además si el vampiro te da de su sangre sería algo ya explosivo. Jamás olvidarías ese momento y sobrepasaría a cualquier momento de sexo que recuerdes. Eso tampoco quiere decir que si hacemos el amor corriente no sintamos nada, pero si ya hemos probado lo otro, eso se nos queda corto. Cuando Justin te chupo en el bosque fue tan poco y te dejó tan exhausta que no te acuerdas de nada.

Me quedé en silencio intentando asimilar lo que me había dicho, tragué saliva forzadamente porque era como si asimilara todo y bajara la información.

- Es decir… Que si quiero dar placer a Justin tengo que darle mi sangre.
- Exacto, pero jamás se la vas a dar y menos a Justin, que es un salido y no sabes si podría parar.
- Pero…
- No Candy, no. Si queréis follar como los humanos vale, pero no lo hagas como los vampiros, es algo muy peligroso. Y que ni se te pase por la cabeza hacerlo para hacer feliz a Justin. Si él te quiere de verdad tampoco te dejará hacerlo. Y ahora duerme, que son muchas cosas para un día.

No me dejó ni rechistar, se metió entre sus sabanas dándome la espalda. Yo hice lo mismo y suspiré, se me había ido el sueño y eso era malo, ahora me quedaría toda la noche pensando en todo lo que me ha pasado hoy, dándole vueltas a todo.

0 opiniones:

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.

Something