Tragué saliva y miré a Justin. Me sorprendí a mi misma al notar que nada había cambiado, aquello era lo que me faltaba, esa era la explicación de por qué Justin era tan perfecto, ahora todo estaba más claro. Lo quería, lo amaba y nada había cambiado. Había confiado en mi contándome su secreto más oscuro y esa era la mayor muestra de amor que me podía dar.
- No ha cambiado nada Justin, te sigo queriendo igual que hace dos minutos atrás. Lo único que ha cambiado es que ahora veo las cosas más claras, ahora cuadra todo. Y no quiero que me dejes, no sé que haría yo ahora sin tu tacto.
Entonces se abalanzo sobre mí, juntando nuestros labios fuertemente. Noté en mi espalda el mantel y debajo de él las hojas. Justin con una mano me agarraba la cara y la otra la tenía en el suelo para no poner todo el peso sobre mí. Puse mis manos sobre su cuello y disfruté del beso. Me besaba con pasión y lentamente, besó mis labios por separado. Tenía cosquillas en la barriga pero ahora solo quería besarle, levanté mi pierna y la puse encima de él, para acércalo más a mi, quería notar su cuerpo. Justin me beso por última vez y se separó con cuidado. Yo gemí desaprobando lo que acababa de hacer. Justin volvió a su posición normal.
- No es que quiera dejar de besarte, es solo que tendrás muchas preguntas- dijo sonriéndome.
- Pueden esperar a mañana.
Le dije mientras me colocaba lentamente encima de sus piernas y le rodeaba de nuevo el cuello, besando sus labios. Justin gimió y me separó de él.
- No lo hagas más difícil, Candy.
- Jo, bueno, venga- me crucé de brazos y me senté a su lado- Lucinda es un vampiro también ¿a qué si?
- La mayoría de la residencia lo es.
- ¿Y eso?- pregunté quitando las manos de mi pecho- ¿qué hacéis en una residencia de humanos?
- Es al revés. Es una residencia de vampiros, pero cada verano se acoge a humanos para que aprendamos a vivir con ellos.
- Que escalofriante- dije fingiendo que me daba un escalofrío, luego le saqué la lengua para que dejara de estar tenso - ¿Cómo es que puede salir a la luz del sol? No te he visto mucho, pero has estado bajo el sol y no te has quemado y tampoco has brillado.
- Candy, que no soy Edward - se empezó a reír- Todo eso es mentira, podemos estar bajo el sol pero nos debilita mucho, nos sentimos cansados y hace que necesitemos beber antes.
- ¿Sa…Sangre?- pregunté- ¿De donde la sacas?
- Si, sangre. ¿Sabes el edificio de plástico que hay al lado de la residencia?- cuando asentí él siguió- Eso es como vuestro comedor, vamos allí cada vez que necesitamos beber y ahí unas personas que van controlando lo que bebemos, para que nadie se pase y tampoco deje de beber. La mayoría bebemos sangre de animales, salvo un día al año que roban sangre humana de un hospital cercano, es increíble… esta mil veces mejor que la sangre de animal, pero prefiero la de animal… Me siento mejor, si se puede decir, cuando la bebo.
Acaricie la mano de Justin, sonriéndole, él solo respiró forzadamente y me miró.
- ¿Cuánto años tienes?- pregunte- Me pica al curiosidad.
- Dieciocho- dijo mirándome de reojo.
- No digo eso, digo que cuanto hace que te… ¿convirtieron?
- No te lo voy a decir, no quiero que te sientas intimidada y no insista, no te lo voy a decir.
- Eso es injusto- dije cruzándome de brazos.
- Venga, no te enfades ¿la última pregunta?
Era la última y tenía que hacerla en condiciones, me comí la cabeza por unos segundos pensando que es lo que necesitaba saber ahora mismo.
- ¿Quién es Rubén? ¿Por qué no os cae bien?
- Es novato en esto… Llevara un año o menos y es como todos al principio, solo quiere juguetear y bebe sangre humana.
- Espera… ¿es vampiro también? Si esta moreno…
- Es porque se alimenta de sangre fresca muy seguido, por eso no me fío de él.
Me dio un escalofrío, estuve a punto de besar a un vampiro que quizás solo me quería por mi sangre. Ahora todo cambiaba.
- ¿Es solo eso?- pregunte.
- Claro –me sonrió y quitó su mirada de mi demasiado rápido...- ¿Te apetece dar una vuelta?- dijo Justin mientras se levantaba.
- ¿Te puedo hacer una última pregunta?
- Candy…- dijo Justin.
- No tiene que ver con eso- dije levantándome- necesito saberlo, ¿qué es lo que somos? ¿Amigos? ¿Amigos que se besan? ¿Novios?
Ahora estaba enfrente de Justin, nos rodeaba la luz de las velas y podía oír como el río se movía detrás de nosotros. Justin me agarró de la cintura, acercándome a su cara, me encantaba tenerlo tan cerca aunque todo mi cuerpo se descompusiera por dentro.
- Candy ¿te gustaría se mi novia? En todos años de mi vida, jamás he encontrado a alguien como tú. Cuando estoy a tú lado me olvido de la bestia que soy, me olvido de todo lo que he podido hacer y lo que podría pasar, porque cuando estamos tú y yo eso es lo único que me importa, no me importa nada más, solo tú y yo, nosotros. Tú haces que me sienta humano, que me sienta adolescente, que me sienta feliz.
- Justin- dije mirándole a los ojos- no hacía falta ese discurso para convencerte. Te hubiera dicho que si solo con preguntármelo. No sé porque, nunca me había pasado, pero siento algo muy fuerte hacía ti y nada ni nadie podrá borrarlo y por su puesto que quiero ser tu novia.
Él colocó en su cara una sonrisa que le llegaba de oreja a oreja. Su sonrisa era como ver el paraíso, encajaba de una forma tan perfecta en su cara. Fue acercado su cara a la mía poco a poco, luego solo nos separaba una fina capa de aire, Justin cerró los ojos y aspiró mi aroma, me hubiera deseado saber a que olía, por qué le gustaba tanto, pero mis labios ya estaban ocupados por los suyos. Mis manos se habían quedado pegadas a mi cuerpo por unos pero directamente fueron a su cara.
Justin elevó un poco mi cuerpo, sentí como todo se movía muy rápido a nuestro alrededor y luego sentí un árbol en mi espalda. No me molestó la rugosidad y lo molesto que podía llegar a ser, ahora yo solo quería besar sus labios. Nuestras caras se movían para encajar, él beso mis labios por separado, mordiendo con delicadeza. Mis manos bajaron de su cara a su pecho, tocando ese jersey, luego baje más y las desvié a su espalda. Metí una de mis manos por dentro, tocando su gélida espalda. Justin me gruñó en la boca, algo que me encantó, me entraron cosquillas por todo mi cuerpo, mi corazón latió más fuerte y ahora supe porque cada vez que pasaba eso, Justin me agarraba más fuerte, le encantaba que mi corazón latiera violentamente, él notaba como mi sangre fluía más rápido.
Metí mis dos manos bajo su jersey, ya nada nos separaba. Aparté mis labios de los de Justin e hice un camino de besos hasta llegar a su clavícula y seguido bajar a su cuello, él puso las manos en el tronco pegando un golpe, haciendo que el tronco temblara en mi espalda. Abrí los ojos de golpe, pero Justin seguía teniendo los suyos cerrados, pero aun así me sonrió. Rápidamente junté de nuevo nuestros labios, bese su sonrisa. Justin abrió los labios poco a poco y su lengua inspecciono mi boca jugo con la mía. Bajó sus labios por mi mejilla, dándome pequeños besos. Coloqué una de mis piernas por la parte trasera de una pierna de Justin. Él puso una de sus manos en el borde del cuello de mi camisa, la apartó delicadamente y me besó en el hombro. Gemí y tuve que girar mis manos para agarrarme del jersey de Justin. Él siguió con su camino de besos, empezó a bajar por mi pecho, por el escote que me había dejado a posta, para provocarle.
- Esto lo has hecho a malas, tu no sueles llevar escote.
- Quería provocarte- le susurré.
Justin cuando escuchó mi susurro me agarro la cintura con una de sus manos, colocó la otra en el otro lado y me impulsó hacía arriba, yo instintivamente rodeé su cintura con mis piernas.
- Pues enhorabuena Candy, usted si sabe como provocar a un hombre.
Rodeé su cuello con mis brazos y le miré a los ojos, él me miraba pícaro y yo sonreí mordiendo mi labio inferior.
- Aunque me provocarías incluso llevando un chanda de hace tres años. Tu sola presencia me provoca.
Besé la puta de su nariz, mientras sonreía. Estaba sintiendo mucho de golpe, lo que no había sentido nunca lo estaba sintiendo ahora y era por un vampiro, muy morboso. Llevé las manos a su cabello, sintiendo lo suave que era.
- ¿Sabes que eres perfecto?- le dije sonriendo, colocando mi frente con la suya.
- ¿Y tú sabes que eres perfectamente perfecta?
- Eso lo seré para ti.
- Mejor, porque no quiero que lo seas para nadie más. Ahora eres mía.
- Eso suena muy posesivo- dije poniendo una mueca en mi cara.
- No es posesivo es realista, no quiero que nadie toque a mi vida.
- ¿A tu vida?
- Si, ahora tú eres mi vida.
Besé de nuevo sus labios, detenidamente, era un besos de esos que calificas como un beso de amor, era un beso en el cual yo sentía lo que Justin sentía por mi, era como si cada vez que sus labios tocaran los míos me susurrara un te quiero.
- No te merezco Justin.
- Yo soy quien no te merece, eres un ángel caído del cielo, eres esa persona que estuve esperando toda mi vida y que nunca llegaba.
- Perdóname por la tardanza, mis padres quizás me hicieron muy tarde.
- Les comprendo, crear la perfección no habrá tenido que ser fácil.
Entonces me reí por no llorar, soy muy sentimental y estoy poniendo todas mis fuerzas por no llorar a lágrima viva. Apoyé mi cabeza en su hombro y le abracé, cerré los ojos y dejé que la noche nos envolviera, dejé que el tiempo pasara, ahora nada me importa… lo tenia a él y nada podía ir mal.

0 opiniones:
Publicar un comentario