Search

Content

Capítulo 20

No habían pasado ni 10 minutos cuando noté que todo volvía a la normalidad, nos habíamos parado bruscamente, bueno mejor dicho, Justin se había parado bruscamente, por un momento sentía que nos estamparíamos contra él suelo, pero él lo tenía todo bajo control, normal, era Justin.

- Ahora te voy a bajar al suelo.
- De acuerdo- susurré.

Noté como el cuerpo de Justin bajaba para depositarme al suelo con delicadeza. Cuando puse mis pies en el suelo, noté como unas hojas crujían al notar mi peso. Estábamos en un bosque, como había dicho Julie. En los brazos de Justin se estaba muy cómoda, pero sabía que no me podía quedar ahí de por vida.

- ¿Sabes donde estamos?- dijo Justin cuando pude quedarme en el suelo.

No me había dejado de agarrarme completamente, ahora me abrazaba por la espalda, algo que me encantaba.

- ¿En el bosque?- pregunte.
- Hmm… Casi- dijo en mi oído.
- Entonces no sé.
- Deja que tus sentidos fluyan, intenta percibir donde estamos.

Entonces se calló. Cerré los ojos e intenté oír algo que me diera una pista, cuando dejé de oír el latido de mi corazón escuché un sonido que al principio no pude descifrar, pero luego caí en que era agua. ¿Dónde me había llevado? La playa estaba demasiado lejos.

- ¿Agua?- pregunte.
- Si.
- Pero eso no es posible…

Note la manos de Justin deshaciendo el nudo que había hecho en la tela que me tapaba los ojos. La suave tela se deslizo por mi cara y tuve que parpadear un poco para acostumbrarme a no tener el pañuelo en mis ojos. Lo primero que vi fue un rio. Rápidamente me vino el recuerdo de cuando estaba entrando en la residencia y había un puente con un rio debajo.

- Por aquí cerca hay un puente por donde se entra ¿no?
- Exacto.

Entonces miré a mi alrededor. Me percaté de que no estaba tan oscuro para ser tan de noche, así que me di cuenta de que en el suelo mi derecha había velas encendidas y en medio había como un mantel que se usa para hacer picnic. Entonces supe que había organizado. Me había preparado un picnic a la luz de la luna a casi la orilla de un río, ¿algo más romántico para una primera cita? No lo hay.

- Es precioso, Justin.
- Me alegra que te gustase, no sabía si era demasiado… o era muy poco.

Me di la vuelta para mirar a Justin y por una vez, vi en sus ojos que de verdad había estado dudoso y nervioso. Sonreí y puse mis manos sobre su cara. Me puse de puntillas y le besé delicadamente en los labios. Los labios de Justin eran tiernos y suaves. 

- Me encanta- dije mirándole a los ojos.

Él sonrió aliviado. Luego agarró mi mano y me llevó hasta el mantel por la parte donde no había velas. Me llevó al centro del mantel y me senté. Justin se sentó delante de mi, yo bajé la mirada y luego la subí. Justin tocó mi cara suavemente, mirándome a los ojos, enamorándome con su mirada. La luz de las velas se reflejaba en Justin y lo hacían más perfecto aun. 

- No te lo dije en tu habitación para no ofender a tus amigas pero, estas mucho mejor sin maquillaje, a lo natural. Me encanta ese pequeño lunar que tienes bajo tu ojo derecho y las ojeras tampoco te quedan mal. Me gusta tal y como eres, no con kilos de maquillaje encima. Tus imperfecciones son las que te hacen especial e irremplazable.

Tenía un nudo en al garganta y estaba a punto de llorar de la emoción, soy mu sentimental y nunca me había dicho así, siempre me habían dicho que con maquillaje me veía mejor. Yo odiaba mi lunar de debajo de mi ojo derecho, pero ahora lo querría. Las mariposas volaban más fuerte que nunca en mi estomago.

- Yo solo quería impresionarte, estar a tu altura de todas las chicas con las que has estado- dije bajando la mirada.
- ¡Eh! ¡Eh! No, mírame cariño- Justin puso una de sus manos en mi barbilla y me obligo a mirarle, mis ojos brillaban por las lágrimas- Eres perfecta tal y como eres, me impresionas día a día con tu belleza natural y tú sobrepasas a todas las chicas que he podido ver en toda mi vida. Tú eres especial, eses fantástica, me deslumbras con tus ojos color verde esmeralda, con tu larga melena negra, que por cierto, la prefiero suelta para que cuando te bese, pueda meter mis manos en ella. Tu forma de ser, tu inocencia, tu amabilidad, cuando pierdes los nervios por mi comportamiento… hace que me gustes cada día más. Perdóname si alguna vez me fui de listo o me pasé de tonto, pero es mi forma de ser.

No lo podía evitar, unas lágrimas se habían deslizado por mis mejillas. Tenía ganas de lanzarme hacía Justin y besarlo, besarle como jamás lo había hecho, pero me había quedado en blanco y amaba oírle hablar sobre mi.

- No llores- dijo mientras con un pulgar me quito las lágrimas que se deslizaban por mis mejillas- porque te mereces todo lo que te he dicho.
- ¿Te puedo besar?

Justin sonrió, lo que hizo que necesitara besarlo en vez de quererlo. Mis sentimientos estaban alborotados y creo que siento por él algo más, no solo me gusta… Quizás me cueste admitirlo, me esta enamorando, siento como si cada segundo me enamorará más de él.

- Antes de nada me gustaría decirte lo que te tengo que decir. Me lo quiero quitar de encima. Antes de nada, quiero que recuerdes lo que sientes ahora mismo, que recuerdes lo que piensas ahora sobre mí y quiero que sepas que cuando acabe de contarte esto, seguiré siendo el mismo Justin insoportable que conoces.
- Estoy lista.
- Pues empecemos. Pues… es que…- Justin llevó su mano a la cabeza- No sé como empezar.
- ¿Qué tal por el principio?- dije mientras agarraba su mano- Estoy aquí ahora y seguiré cuando termines.
- Eso espero, porque no sé que puedo hacer ahora si te pierdo...

Justin posó su mirada en nuestras manos entrelazadas y luego me miró a mi, sonrió.

- Empezaré...- dijo de nuevo Justin- Hace tiempo, mucho tiempo, mucho más de lo que imaginas, caí en una grave enfermedad. Mis padres me llevaron a todos los hospitales que pudieron, aunque en aquellos entonces no había demasiados…. Hasta que uno por fin nos dijo la verdad, nos dijo que estaba a días de la muerte, que era asombroso como había aguantado tanto, me dijo que era muy fuerte y valiente… Pero que no se podía hacer nada. Que estaba a punto de morir y que lo mejor era que me quedará en el hospital, tranquilo. Recuerdo pocas cosas, pero recuerdo como mis padres se fueron para cenar, vino una enfermera, me suministró un medicamento y de repente me sentía muy cansado, no podía con mis ojos y me dormí. Me despertó un grave dolor, sentía que me moría, que algo dentro de mí ardía. Pero eran segundos, luego volvía a dormirme y luego otra vez sentía lo mismo. Era una agonía y lo peor es que no me salían palabras, quería que me mataran para dejar de sufrir, pero no podía hablar. Luego recuerdo que mi cuerpo se tranquilizo, que encontré la paz, que había dejado de sufrir y que estaba mejor que bien, sentía como si pesara menos y fuera más alto, me sentía más ágil y eso que ni siquiera me había movido, creía que había muerto que ya estaba en el cielo y por eso me sentía tan bien. Pero entonces cuando abrí los ojos, estaba en una habitación oscura, más oscura que la noche, aun así, distinguía los objetos, había mesas y un hombre sentado delante de mi. Justo en el momento que abrí los ojos completamente sentí la peor sensación de mi vida, como si mi garganta me escociera y como si alguien me arañara por el interior. Empecé a gritar y arañe la camilla en la que estaba, el hombre que estaba sentado delante de mi en menos de una milésima de segundo me estaba cogiendo por el cuello y me había pegado a la cama, le gruñí y me asusté de lo animal que sonaba. 

Justin paró por primera vez des de que había empezado, me miró para ver como estaba, pero yo ahora mismo no sabía como estar, nada me cuadraba, era como si me estuviese contando un cuento

- Me dio un tarro negro. El tarro tenía una abertura en la tapa por donde podía beber. Cuando aspiré por primera vez desde que me había despertado, olí un olor que no me sonaba nada familia, pero algo dentro de mí me decía que bebiera, que era lo que necesitaba. Él hombre me soltó del cuello y agarré tan fuerte el tarro que casi lo rompo y empecé a beber. Me lo acabe en casi dos segundos y eso que era un tarro de casi dos litros. Quería más, estaba delicioso, hasta pasé la lengua por mis labios. Me sentía extraño, como si no fuera yo, como si algo me hubiera atrapado, entonces el hombre me lanzó otro tarro. Esté lo bebí más lento, creo que tardé cinco segundos. Era líquido, pero era denso, estaba templado y sabía mejor que cualquier chocolate que hayas podido probar. Entonces me eché un poco en la mano, pensaba que si veía de que color era, podía saber que era. El hombre de la habitación encendió una luz muy pequeña, pero no necesitaba más. Eché un poco sobre mi palma y vi un liquido rojo que reconocí al instante,- tragó saliva forzadamente- era sangre.
- Venga ya, como los vampiros- dije empezando a reírme, me había venido a la boca rápidamente y lo había dicho sin pensar.

Miré a Justin, para ver si él también se reía o qué hacia, pero estaba serio, mirándome con preocupación.

- No me digas que… Justin… No puede ser, es una broma.
- Más quisiera yo, pero no. Soy un vampiro, Candy.

Entonces lo miré a los ojos, era imposible, los vampiros no eran reales, era cosa de libros fantásticos, no existía en la realidad. Pero unas cosas empezaron a cuadrarme, lo fría que estaba su piel, lo duro que había estado su pie el día que le pisotee, la fuerza que tiene y lo rápido que corre.

- ¿Qué piensas?- dijo con miedo y apretó mi mano.

Entonces yo instintivamente la quite, no sé porque, pero era como si me fuera a hacer daño, a los segundos hasta a mi misma me pareció una idiotez.

- Perdona yo no quería…- dije disculpándome, Justin se encogió de hombros- Es que es surrealista Justin.
- Eso mismo pensé yo, pero no… ¿Recuerdas nuestro primer beso?
- Poco…- dije sonrojándome.
- Eso es porque perdí el control por unos segundos, tu corazón latía más rápido que nunca y podía notar como tu sangre corría por tus venas, hueles muy bien y entonces salieron los colmillos un poco y cuando me quise dar cuenta te había mordido en el labio y estaba saliendo sangre. No pude y chupe, chupe un poco, eso junto a tu borrachera provocó que te desmayaras. No hay día que no me arrepienta de aquello, te lo prometo Candy. Ahora quiero que me creas cuando te digo que jamás te voy a hacer daño, ahora eres lo único que quiero y necesito. Recuerdas lo que sentías antes de que te dijera esto ¿algo a cambiado? Si es que si, te prometo que no me acercaré nunca más a ti, que te dejaré tranquila por el resto de tu vida.

0 opiniones:

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.

Something