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Capítulo 19

Se me cogió un nudo en la garganta y me entraron ganas de vomitar. ¿Estaba preparada? ¿Estaba preparada para lo que iba a ocurrir aquella noche? Lucinda se separó del abrazo y fue a abrir la puerta.

- ¿Te preocupa algo, amor?- dijo Julie mirándome- Si no quieres hacerlo en la primera cita, con decírselo tiene que bastar.
- - sonreí y expulsé aire- No es eso, es solo que no sé si estoy preparada. 
- Sé que hablamos de que ninguna se iba a enamorar este verano, pero eso no se puede elegir, te ha tocado y disfrútalo.
- Creía que no te agradaba Justin.
- Y sigue sin hacerlo, pero creo que te va a hacer feliz y eso es lo único que me interesa. Así que ve a por el, tigresa.

Abracé fuertemente a Julie, tan fuerte que casi la dejo sin aire. Ella me susurró que me quería en el oído y luego me besó la mejilla. Me separé de ella y vi como le brillaban los ojos.

- La niña se me hace mayor- dijo evitando que cayeran las lágrimas- Ten cuidado.
- Lo tendré mamá.

Ella me sonrió y con la mano me indico que fuera hacía la puerta ya que se le veía no podía hablar. Extendí la mano hacía mi mesita de noche y cogí la llave de la habitación. 

Cogí aire y lo expulse. Había llegado la hora.

Fui lentamente hacía la puerta, Lucinda estaba hablando con él, pero se calló cuando escuchó mis pasos, ella me sonrió y la abrió de par en par. Pude ver a un Justin más perfecto que nunca.
Llevaba un jersey negro que destacaba haciendo que su cara se viera más pálida, pero me encantaba. Luego unos vaqueros oscuros normales que le quedaban genial y para terminar llevaba unas votas negras. Sus ojos brillaban y eran más color miel que nunca, sus labios estaban medio abierto y eran rosados. Su cabello estaba despeinado pero había intentado peinarlo hacía atrás. Tampoco me importaba como estuviera su cabello, ya que había pensado despeinarlo con mis manos esta noche mientras lo besaba.

- Estas asombrosa- dijo sonriéndome de lado, fue la sonrisa más sincera que había visto en su cara.
- Lo mismo digo.

No había hecho falta el colorete en mis mejillas, ya que de por si sola nada más al verlo se habían sonrojados. Justin era perfecto y por esta noche era solo mio. Extendió su mano con intención de que yo la cogiera.

- ¿Nos vamos?- me pregunto dulcemente.

Yo asentí con la cabeza y le cogí con delicadeza la mano, él me la apretó fuertemente, lo que hizo que me sintiera como en casa. Tiró de mi suavemente y empecé a andar hacía él. Cuando ya estuve fuera mire a las chicas, me estaba sonriendo.

- Que lo paséis bien- dijeron a la vez.

Iba a responder pero Justin lo hizo por mí.

- Ni lo dudéis.

Luego me soltó la mano y pasó su brazo por mis hombros, yo pasé mi mano por su cintura y me acerqué a él. Estaba sonriendo y no podía parar, sinceramente tampoco quería hacerlo. Apreté la cabeza contra el jersey de Justin y aspiré su aroma, era una mezcla de tabaco con colonia y con su aroma personal, me encantaba pero eso no era raro ¿había algo de Justin que no me gustara? Aunque yo estaba como en la gloría sentía como si algo iba mal, Justin estaba nervioso.

- ¿Pasa algo?- dije levantando la mirada para mirarle a los ojos.
- Tan solo quiero acabar con esto de una vez.
- ¿Con lo nuestro? Bueno -me sonrojé- si es que hay algo.
- No, no, no cielo. Con lo que te tengo que decir.

Me había costado escuchar la frase entera, ya que me había quedado como en una gran nube cuando me había dicho cielo, ningún chico me había hablado con tanta ternura y me encantaba.

- Pues cuéntamelo.
- Mejor cuando estemos fuera.

Justin quitó su mirada de mí y siguió mirando el pasillo lleno de puertas de habitaciones.

- ¿Dónde me vas a llevar?
- Sorpresa, sorpresa. Cuando estemos fuera te voy a pedir que te tapes los ojos y que me dejes cogerte.
- Estoy nerviosa, cada vez que he tenido una cita siempre supe donde iba.
- Entonces jamás tuviste un novio detallista y que supiera que es lo que te gusta.

¿Eso significaba que él era mi novio? Mi cabella ahora mismo estaba analizando cada cosa que decía, cada gesto, como movía su mano sobre mi hombro para tocarme la cara.

- Jamás lo tuve, lo admito. 

Levanté mi mirada intentando hacerlo discretamente y vi como sonreía. Justin sabía cunado tenía que ser un idiota y cuando no. Es como esas personas que se esconden bajo capas como las cebollas, como esas personas que para conocerlas de verdad hace falta tener paciencia y tiempo.

- ¿Estas nerviosa?
- Mucho, mi mano tiembla y tengo cosquillas en la barriga. No pude dormir y apenas he comido hoy de los nervios. 
- No sabía que mi presencia te pusiera tan nerviosa.
- Tonto- dije mientras negaba con la cabeza- No solo es eso… Es lo que me vas a decir.
- ¿Sigues queriendo saberlo?
- Por supuesto.

Ya habíamos llegado a la puerta de la residencia, la delantera, la que parecía la puerta de un castillo: enorme, de madera y con trozos de metal. Al salir de la residencia, había como un suelo gris, había coches aparcados a cada lado de la puerta y si levantabas la mirada solo se veía bosque, bosque y más bosque. La luna estaba empezando a colocarse en el medio del cielo, estaba entera y estaba más grande de lo normal, parecía que si alzaba un dedo la pudiera tocar. Corría una brisa que me hizo estremecer por unos segundos, las ramas de lo árboles se movían y ese sonido se mezclaba con el sonido de los búhos que van a buscar a su presa.

- Ahora te tengo que vendar los ojos.

Me susurró Justin mientras se deshacía de nuestro agarre. Se puso delante de mi, apartando los dos mechones que caían sobre los costados de mi cara. En el instante que sus manos acariciaron mi cara me sentí de nuevo completa, como si esas caricias se hubieran vuelto parte de mi vida, como si ahora sin ellas no pudiera vivir. Justin me besó lentamente la frente y sacó un tela negra de su bolsillo para cubrirme los ojos, me di la vuelta para que la pudiera atar. Justin hizo un nudo intentando no agarrar ningún cabello y luego deslizo sus manos para agarrar mi cuerpo desde atrás. Entonces noté como unos labios me besaban en la mejilla e iban para mi oído. Todo mi cuerpo se estremecía. 

- No pasará nada malo, estoy aquí para protegerte- dijo en mi odio- para siempre, ¿vale?

Yo asentí con la cabeza. Eran una de las cosas más bonitas que me podían haber dicho en mi vida. Agarré fuertemente la mano de Justin antes de soltarla y en unos segundos deje de notar el suelo en mis pies, ahora notaba como dos brazos me agarraban y no me iban a dejar caer.

- Si te peso me bajas- le advertí.
- Eres una pluma- dijo él y soltó unas risas que me hicieron sonreír.

Tanteé el pechó de Justin para encontrar su hombro más cercan, pasé una de mis manos por su cuello para agarrarme mejor. Justin me movió un poco más brusco de lo necesario y luego me susurró la pregunta para a que yo no tenía respuestas:

- ¿Preparada?- susurró en mi odio, poniéndome más nerviosa.

Ahora podría decirle que no, que me bajará y podría huir hacía mi habitación, pero no lo iba a hacer, no era una cobarde y si esta era la única forma de que me contara lo que todo el mundo me ocultaba, tenía que estar lista. Cogí aire y le solté la respuesta

- Por supuesto.

Entonces noté como Justin cogía impulso como si fuera a correr y eso hizo, noté como a nuestro alrededor todo fuera lento y nosotros fuéramos como un rallo de luz. Me agarré más fuerte a Justin y escondí mi cabeza en su pecho cerrando los ojos, lo que era una estupidez porque los tenía tapados. No sabía hacía donde nos íbamos, no sabía que iba a pasar, no conocía apenas a Justin pero aun así, ahora mismo, en sus brazos, me sentí más segura que en cualquier parte del mundo.

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