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Capítulo 18

- ¿Cómo le gustan a Justin? ¿Arregladas?- dije poniéndome una chaqueta americana sobre mi y poniendo cara seria- ¿Informales?- me puse una sudadera sobre mi y despeiné mi pelo- ¿O sexys?- puse un top sobre mi.

Lucinda empezó a reírse mientras se movía sobre su cama, Julie me sonrió negando con la cabeza. 

- Le gustarás con cualquier cosa- dijo Julie.
- Estoy con ella- dijo Lucinda.

Las dos se miraron y vi como sonrieron forzadamente, no se cavaban de gustar y tampoco las iba a forzar, son mis amigas y las quiero. Estaba nerviosa, no sabía a lo que me enfrentaba, sabía que era algo grande. Lucinda estaba nerviosa y a Julie no le había dicho nada. Era la primera vez que le ocultaba algo. Me acerqué a mi cama, Julie se movió hacía un lado y yo me senté.

- Dijo que me pusiera guapa, es decir ¿me tengo que arreglar? ¿Me tengo que poner un vestido?
- Vas guapa con cualquier cosa- dijo Julie mientras pegaba un bocado a su regali rojo.
- ¿Dónde me va a llevar? ¿Sabes algo?- miré a Lucinda.

Ella bebía de su termo, cuando lo bajó para contestarme rápidamente se limpió los labios con la boca y me sonrió. Ahí supe que me ocultaba algo, las personas no sonríen porque si.

- Toma, me dijo que si tenías una crisis y no sabías que ponerte, te diera esto.

Sacó un trozo de papel de su bolsillo, me levanté corriendo de la cama y lo cogí. Era como cartulina vieja, estaba amarillenta, era como vintage. La letra de Justin era alargada, fina y para mi gusto elegante. Sonreí como cual tonta, me conocía bien.

“Eres como toda adolescente. Te daré una pista: donde vamos no es necesario tacones -Justin”

La arrugué con mis manos y suspiré. Eso no era una pista, es decir a todos los lados se puede ir sin tacones.

- ¿Qué pone?- dijo Lucinda.
- Que donde vamos no es necesario tacones… Pero no lo entiendo, a todos los lados puedes ir sin tacones.
- Bueno, pero hay sitios a los que no puedes llevar tacones…- dijo Lucinda dejando el comentario en el aire.
- ¡Vamos Candy! Hasta yo lo he pillado.
- Estoy nerviosa ¿vale? El chico que me gusta me ha invitado a una cita y mi cabeza no me va bien. Perdonadme- me llevé la mano a la cabeza intentando pensar.
- ¡Lo has dicho! ¡Lo has dicho!- gritaron las dos a coro.
- ¿El qué?- pregunte mirándolas.
- Que te gusta- dijo Lucinda sonriendo.
- Anda, callaros y decirme ¿Dónde me va a llevar?
- Al bosque. No puedes llevar tacones en un bosque si no quieres matarte- dijo Julie.
- ¿Por qué al bosque? Desde lo que vimos allí no me gusta ir.
- No es al bosque, es algo mejor, pero por ahí van los tiros- dijo Lucinda.
- Me estas poniendo más nerviosa aun.

Se avecinaba algo grande, aparte de que Justin me iba a contar algo que me iba a sorprender, iba a ser mi primera cita con él y estaba nerviosa. Sentía como las mariposas volaba por mi estomago, chocándose con todas las paredes. Luego estaba esos escalofríos que me daban de vez en cuando, dejándome exhausta y a la vez con la piel de gallina y los cabellos de punta. Recordé con la pasión que me había besado, como me había agarrado, como le había molestado que yo me hubiera visto con Rubén, como me sonreía. 

Mis dos amigas me miraron como queriendo saber que pasaba en este instante por mi mente, pero no tenía tiempo, eran las 9 y en una hora Justin se presentaría aquí. Me levanté de un salto de la cama, haciendo que tuviera que abrir los brazos para mantener el equilibrio. Fui de nuevo a mi armario, de allí no me iría si no encontraba algo que pusiera ponerme. Iba a ir a un sitio parecido al bosque, no podía llevar tacones, así que lo primero que saqué fueron mis converses desgastadas.

- Vas bien- me dijo Lucinda.

Le sonreí con una pizca de ironía. Ella lo sabía, ella sabía que iba a pasar esta noche, donde me iba a llevar y qué me iba a decir. Me ponía de los nervios que no me dijera nada, que se lo guardara para ella y que se divirtiera viendo mi cara de sufrimiento. Lo segundo que saqué fue mi pantalón corto favorito, era de talle alto. Se me veía mucha pierna, pero eso es lo que le gusta a Justin ¿no? Sonreí al pensar en él y agarré el short fuerte contra mi pecho, las mariposas habían vuelto.

- Sigue así- dijo Lucinda cuando puse el pantalón sobre la cama.
- ¿Puedo saber donde va a ir?- dijo Julie mirando a Luci.
- ¿Se lo vas a decir?- le pregunto Lucinda.
- No, no. 
- Ven.

Julie fue a la cama de Lucinda y puso el oído en su boca. Hablaba tan flojo que no entendí nada, nada en absoluto, ni una mísera silaba. Julie puso cara de “que bonito” y se tapó la boca. 

- Eso no es justo- dije cruzándome de brazos.
- Cállate y sigue con la ropa- dijo Julie sacándome la lengua.

Saqué morros como si me hubiera enfadado. Volví a mirar a mi armario, ahora tocaba la camiseta, tenía que ser bonita, sencilla y sexy. Me llevé las manos a la cabeza ¿por qué me tenía que comer tanto la cabeza? Era solo una cita… Me reí en mi cabeza al pensar en eso, no era tan solo una cita, era una cita con el chico que me gusta. 

Decidí ponerme una camisa blanca de una tela que es como si fuera seda. Me la había puesto muy pocas veces y el blanco seguía impoluto. Les enseñé la camisa a las chicas y me dieron el visto bueno. Rápidamente me cambie. Me puse ropa interior que conjuntara, no pienso que pase nada esta noche… Pero más vale prevenir que curar ¿no? El conjunto era blanco, el sujetador tenía como dibujos hechos con hilo y la braguita tenía un lazo blanco en la parte de delante arriba del todo. Luego me coloqué la camisa, abroché los botones de abajo a arriba parando justo donde empezaba el sujetador, quería provocar, pero tampoco cederme demasiado. A continuación me puse los short y metí la camisa por dentro, luego unos calcetines tobilleros para que no se vieran y mis converses.

Salí de las puertas de mi armario para que me pudieran ver y empezaron a aplaudir.

- ¡Me encanta!- dijo Lucinda.
- Muy informal pero sexy, perfecto- dijo Julie.
- Gracias. Pero ¿qué puedo hacer con esta porquería de pelo?- dije agarrándolo entre mis manos.
- ¿Suelto?- dijo Lucinda.
- Yo apostaría por una coleta alta y dos mechones sueltos por delante de la oreja.

Cogí mi caja donde tenía los peines y las gomillas, fui a donde estaba Julie y me senté en el suelo.

- Soy todo tuya.

Le di la caja, ella rápidamente cogió un cepillo y peino mi larga melena negra como la noche.

- Tienes un pelo precioso, que lo sepas- dijo Julie.

Justo en ese momento peinó un nudo y grité agarrando mi cabello.

- Claro, claro.

Julie pasó de mi comentario y siguió peinándome.

- ¿Qué tal si te pinto?- dijo Lucinda.
- Vale- me encogí de hombros.

Lucinda se levantó para ir a por su caja donde guardaba todo su maquillaje, se sentó delante de mi y me sonrió mientras buscaba con que pintarme. Me puso un corrector de ojeras, no sé por qué, pero llevo días que apenas pego ojos. Luego una base clara, que pegara con mi tono de piel y la extendió dándome un masaje. A continuación puso sombra gris y negra en mi parpado y me hizo la línea de debajo del ojo y la de arriba muy fina, esta solo hasta la mitad, lo que hacía que mi ojo se viera más grande y destacara, puso mascarilla sobre mis pestañas y pude notar como se hacían más alargadas. Puso un poco de colorete sobre mis mejillas y luego su voz me despertó, ya que me estaba quedando medio dormida mientras me tocaban el pelo y la cara.

- ¿Rosa o rojo?- me pregunto señalándome dos pintalabios.
- Rojo- dijo Julie sin dejarme responder.
- Buena elección- dijo Luci y se rio.

Yo dejé que las dos siguieran a lo suyo, mientras yo cerraba los ojos y descansaba. Sentí como ponía la barra de labios sobre mis labios y los estiraba. No soy mucho de maquillarme, ya que soy demasiado perezosa como para cada mañana hacer lo mismo. Como último cogió un poco de polvo con una brocha y lo puso por toda mi cara y mi cuello. 

- Lista- dijo Julie- ¿Y tú, Julie?
- Un momento.

Julie se puso delante de mi y puso un dedo de cada mano al lado de mi frente, los metió en mi cabello y los quito de la cola que me había hecho. Sonrió y luego dijo:

- Lista.

Me levanté corriendo del suelo y me puse delante de la cama. Me asombré de lo que podía hacer el maquilla, podía hacer que una chica normal como yo pareciera una modelo. Di una vuelta sobre mi misma para observar como había quedado todo y me gustó.

- Muchas gracias, chicas.

Dije mientras iba hacía ellas para abrazarlas juntas. Pase un brazo por cada hombro delante de ellas y ellas me abrazaron por la cintura, acercándome a ellas. Entonces la puerta sonó, todo el hormigueo que sentía se había ido cuando me estaban peinando y maquillando, pero acaba de volver, acaba de volver cuando mi cita pegó en la puerta.

- Te esperan- me dijo Lucinda- Espero que todo siga igual cuando vuelvas, espero que nada cambie

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