- Creo que estoy cambiando- le oí decir.
- ¿Me estas diciendo que lo que nadie en todos estos años a conseguido lo esta consiguiendo ella?- dijo ella.
- Puede, quizás solo este confuso… Pero necesito que dejes de echarme cuando venga.
- Ella es muy frágil.
- Lo sé.
- A lo más mínimo…
- Me matas y le das mi cuerpo a los perros- hubo un silencio- No, no, ni lo pienses Lucinda.
Se quedaron en silencio de golpe y entonces temí que me hubieran descubierto. Si, de nuevo estaba espiando a Lucinda y a Justin mientras hablaban, pero si así era la única forma de que me entraría de algo, que así sea ¿De quien estarían hablando? ¿De mi?
- Pero no crees que vayas a poder intentarlo si no le dices que…
- Estuve pensando ¿Y si se lo digo?
- Le arruinarías la vida.
- ¿Tan malo es?
- Hombre… Imagina que, voy y te digo: “Hola, soy Justin y….”
- Shh- escuche decir a Justin.
Entonces cerré los ojos y desee con todas mis ganas que no me hubieran pillado. Pero oí el sonido de la puerta y maldecí todo lo que se me ocurrió.
- Hombre, Candy, cuando tiempo ¿no? Creo que te ha crecido el pelo desde la última vez que nos vimos.
Justin me miraba sonriendo y negando. Tendió una mano y la cogí, me levante y lo miré.
- ¿Cómo sabes que estaba aquí?
- Reconocería tu respiración y tu aroma en cualquier lado.
Me sonroje y entré en la habitación.
Después del cine había ido a buscar a Julie, por suerte estaba en su habitación escuchando música, me derrumbé, empecé a llorar. Ella al principio no entendía nada, pero al final me dijo: “Ah, Candy se enamoró de Justin” No quería aceptarlo, era demasiado surrealista, ¿yo odiaba a Justin o lo amaba? Me había intentando mentalizar en odiarlo que no me había dado tiempo para pensar en que sentía de verdad por él y quizás me había enamorado, solo quizás.
Julie me confesó que no le gustaba Justin, pero que no podía hacer nada si yo le amaba. Así que me dijo que hiciera lo que quisiera, pero antes de nada que le preguntara quien era. Me pareció una pregunta muy estúpida, pero quizás tenía razón… No sabía nada de Justin.
Ahora me encontraba en mi cama, con Lucinda y Justin mirándome.
- ¿Sabes que esta mal espiar?- dijo Lucinda.
- Pero es que es así la única forma de la que me voy a enterar de que pasa.
- No estabas en la cama cuando volví- siguió Luci haciendo caso omiso a mi comentario.
- Tranquila, se fue con Rubén a besarse en un cine- dijo Justin mirándome serio.
- ¡No es cierto!- me cruce de hombros… Pero si era cierto.
- ¿Candy?- dijo Lucinda.
- ¡Me tratáis como si fuerais mis padres!
- Rubén no es quien crees que es…- dijo Lucinda acercándose a mi.
- ¿Y vosotros? ¿Quiénes sois? Porque no sé nada de vosotros y me tratáis como si nos conociéramos de todo la vida. Sois unos malditos desconocidos y estoy harta de todo. Quiero irme a mi casa.
Me levanté rápidamente de la cama y fui a mi armario.
- No Candy, yo…- empezó Luci.
- ¿Qué? ¿Me vas a decir porque actuáis tan raros?- le pregunte echando un puñado de mi ropa a la cama.
- No puedo…
- Lo suponía.
Busqué la maleta de debajo de la cama y cuando me levanté, tenía a Justin a mi lado, tocándome el brazo.
- Candy…- su voz y su tacto me relajaron.
- ¿Qué?- dije al borde de las lágrimas.
- ¿Qué te parece si quedamos esta noche y te cuento?- me susurro mientras me acariciaba el brazo.
- ¡Pero Justin….!- se empezó a quejar Lucinda.
- Es lo mejor- dijo él.
Justin me miró a los ojos, esperando una respuesta.
- Como me mientas, te arrepentirás por toda tu vida.
- No lo haré… Ahora guarda tu ropa y la maleta, estate lista para las 10. Vendré a recogerte. Ponte guapa.
Esta actitud de Justin era rara, pero él era raro así que me podía esperar cualquier cosa.
- Ahora me voy, me esperan fuera. Ya sabes, esto de ser tan guapo hace que tengas a miles de chicas esperando una cita…- cerro los ojos y suspiró- No es nada fácil ser tan guapo.
- Idiota- susurre.
- Cabrón.- dijo Lucinda- Vete antes de que me arrepienta de lo que te he dicho antes.
- Adiós damiselas.
Justin se despidió con un beso en el airé y cerró al puerta.
-¿Seguro que quieres hablar con él?- dijo Lucinda intranquila.
- ¿Por qué no?... Oye Luci…. ¿Justin te ha dicho algo de mi?
Preguntar esas cosas hacía que me sonrojara, Lucinda me miró y levanto una ceja.
- No me diga que te esta gustando.
- No, no, es solo pura curiosidad.
- Ah… Entonces no me ha dicho nada- me miró y sonrió, se sentó en su cama.
- Jo, no digas eso. Pero si ya lo sabes, estoy colada por Justin desde el primer día.
- Lo sabía, nadie se resiste y eso que intente que no te colaras por él… Pero nadie puede hacer nada contra el destino.
- Ahora cuenta ¿qué te ha dicho?- me senté a su lado.
- Poca cosa… Que eres especial.
Sonreí orgullosa, pero eso me supo a poco, quería más.
- ¿Nada más?
- Que tiene miedo a perderte.
- ¿Perderme?
- Rubén… No es bueno Candy, nada bueno.
- ¿Por qué dices eso? Yo veo que es un tío majísimo y no tiene de que preocuparse Justin, él no tiene competencia.
- Esta noche comprenderás todo…- dijo ella sonriendo y acariciando mi pierna- no seas impaciente, cariño.

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