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Capítulo 15

- ¿Qué haces aquí?- pregunte sin aliento.

Busqué con las manos, sin mirar, un lugar donde apoyarme porque con tan solo su presencia ya me veía abajo y hoy sobretodo, más que nunca, me sentía atraída a él. Justin miró por todo la habitación se rascó la nuca y cambió de peso en las piernas. 

- Vine a por mi chaqueta- dijo mirándome y mordiendo su labio inferior.
- ¿Y por qué voy a tener yo tu cha…?- Los gestos de Justin hicieron que me callará.

Giré mi cabeza, hacía donde apuntaba Justin y encima de una mesa se veía una chaqueta de cuero. Mis mejillas se sonrojaron por haberme equivocado delante de Justin. Pero… ¿Por qué tenía yo su chaqueta? ¿Cuándo me la dio? Entonces una idea vaga pasa por mi mente pero no es posible…

- Justin… ¿qué paso ayer?

Justin sonrió de oreja a oreja.

- ¿A ti que te gustaría que hubiera pasado?

Esa frase y de la forma que la ha dicho hace que mi cuerpo se llene de cosquillas, noto como mi estomago se mueve y mi corazón palpita. Justin cierra los ojos fuertemente. 

- ¿Estas bien? 

Me iba a acercar a él, pero me lo impide, anda unos pasos más hacía atrás. Entonces veo una estupidez que me hubiera preocupado por él, cuando él nunca lo haría por mí.

- Para tu información, a me hubiera gustado que pasara nada. Solo recuerdo haberte visto… haber bailado y luego…- me llevo una mano a la cabeza, me daba punzadas.
- Tranquila, yo te digo que pasó. Me llevaste a tú cuarto desesperada y me quitaste la ropa como una loca, entonces lo hicimos allí, allí, allí y uhm…allí- empezó a señalar lugares de mi cuarto.

Si ya estaba rojas de antes, ahora más que nunca… Veía imposible que yo hubiera hecho eso, además, creo que si yo hiciera eso con Justin, por más borracha que estuviera… No lo olvidaría nunca, porque ese cuerpo desnudo seguro que sería inolvidable, porque seguro que sería como Dios. 

- Eso es imposible- dije con la boca seca.
- ¿Por qué? ¿Te parece tan imposible que hayas caído en mis manos? Todas lo hacen.
- Pero yo no soy una más.

Justin bajó la mirada, trago saliva forzadamente.

- ¿Qué pasó de verdad? ¿Por qué no recuerdo nada y cuando lo intento me duele la cabeza?
- No pasó nada, después de bailar te entró frío, te di mi chaqueta y luego me dio cosa pedírtela. No pasó nada más.

Justin me miraba fijamente a los ojos, sus ojos color miel destacaban sobre su pálida piel que parecía de piedra.

- No te creo- me acerqué a él lentamente- ¿Qué pasó…Justin? ¿Qué me hiciste?

Estaba tan cerca que pude poner mi mano sobre su pecho, noté su frío aliento. Entonces mi mirada se fue a sus rojizos labios, era como si dijeran mi nombre, así que cerré los ojos, Justin posó su mano en mi espalda y empecé a levantar la cabeza lentamente para besarle.

- ¿Qué esta pasando aquí?- oí una voz que conocía demasiado bien.

Agaché la cabeza, cerrando la mano en un puño ¿por qué? ¿Por qué siempre tenía que aparecer alguien? Justin se apartó rápidamente de mi, fue a por su chaqueta, cuando paso por mi lado me besó en la mejilla rápidamente, lo que me pillo de improvisto y se me encogió el corazón. Lucinda gruñó cuando Justin me besó en la mejilla y él sonrió, se paró delante de Luci.

- Venía a por esto- señaló su chaqueta.
- Te dije que no te quería ver por aquí, demasiado has hecho ya.

La voz de Lucinda era como si gruñera.

- Uy, uy, que se enfada- dijo Justin yendo hacía la puerta.
- Te vuelvo a ver aquí y te corto lo que te cuelga- dijo Lucinda desafiante.
- Venga ya ¿Cómo vas a cortar algo que te encanta?- Justin sacó la lengua y me miró- Nos vemos Candy.
- Tú no vas a ver a nadie- Lucinda lo empujó y cerró la puerta.

Yo negué con la cabeza conteniendo la risa.

- Me voy por unos minutos y mira lo que pasa. ¿Te ha hecho algo?- me miró de arriba a bajo.
- No, todo esta bien.
- Perfecto.

Luci bajó al suelo y recogió una bandeja con fruta variada. Nos sentamos en su cama y ella puso la bandeja en medio de las dos. Cogí unas cuantas uvas y ella jugaba con un hilo de su camisa.

- Luci… ¿te puedo preguntar una cosa?
- Por supuesto- dijo ella sonriendo.
- ¿Tú sabes que pasó ayer? ¿Qué hice con Justin?- dije sin mirarle a los ojos.
- ¿No recuerdas nada?
- Nada.
- ¿Y de verdad quieres saberlo?- me pregunto tocando su melena rojiza.
- Si…- suspiré.
- Te apartó de la fiesta, te metió en el bosque que rodeaba la fiesta y allí…
- No sigas- me tapé la cara- Ya recuerdo.

Las imágenes vinieron a mi cabeza, Justin cogiéndome como cual princesa, la sonrisa en su cara y en la mía, sus manos aferrándose a mi cuerpo sudoroso, mis manos sobre su cabello dorado, sus labios sobre los míos, nuestros cuerpos juntos como si solo fuera un cuerpo, mi corazón latiendo como si se fuera a salir. Recuerdo perfectamente el árbol hincándose en mi espalda pero no me importaba porque con la pasión que me besaba Justin se me quitaban todos los dolores… Recuerdo que fue la mejor sensación de mi vida, recuerdo que fue como estar en el paraíso o en la gloria.

Abrí los ojos, vi a Lucinda levantada y en una esquina de la habitación. Me miró y sonrió débilmente.

- ¿Por qué crees que Justin no quiso decirme que nos besamos?

No le iba a preguntar porque algunas veces se comportaba tan rara, creo que eso es algo que tiene que salir de ella.

- No sé, eso no suele pasar, siempre le gusta presumir de sus logros.
- Me dejo en el bosque sola ¿no? 
- Si…- Lucinda se acercó a mí.
- ¿Por qué? Seguro que si hubiésemos seguido besando hubiéramos acabado en la cama…
- Quizás solo quería besarte.
- Quizás… Fuiste tú quien me encontró ¿verdad?
- Exacto, oí cosas en el bosque y te encontré desfallecida en las raíces de un árbol.
- ¿Crees que debería hablar con él?
- Solo te va a decir tonterías- ella jugueteaba con sus manos.
- Lucinda… ¿Estas bien?
- Tengo que ir a ver Michael, ahora vengo… Acábate la fruta.

Me dedico una sonrisa y luego salió corriendo de la habitación. Suspiré, todo el mundo era raro. Me estiré sobre su cama, uní las manos y las puse sobre la almohada, luego apoyé mi cabeza sobre ellas. El recuerdo de Justin perduraba en mi cabeza, sonreí como una tonta.

NARRA JUSTIN.

Sonreí al oler la chaqueta y al notar su olor en ella. Me removí en la cama y la abrace, la abracé como si fuera ella, la apreté tanto a mi cuerpo que casi la rompo. ¿Por qué esta sintiendo esto? O mejor dicho ¿qué estaba sintiendo? Porque estaba tan confuso que ni yo lograba entenderlo. No lograba sacar de mi mente a Candy, no lograba olvidar mis manos sobre su densa y oscura melena, mis labios sobre los suyos, su sangre.

Entonces desee con todas mis ganas tenerla ahora en mis brazos, quería besarla. Pero algo me detuvo, Lucinda estaba allí, Lucinda no me dejaría ni mirarla, es tan posesiva…. Cree que le voy a hacer daño, como a todas, pero algo ha cambiado, algo en mi ha cambiado y ella lo sabe. Tenía que hablar con Lucinda y con Candy, aparte de hablar con Candy también tenía que besarla. Por favor ¿Por qué no paro de pensar en besarla? Entonces recordé la forma que se reía ayer cuando estaba borracha, su sonrisa era magnifica… Por eso, por eso quiero besarla.

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