Search

Content

Capítulo 13

- Muy bien- me susurró Julie- Eso es lo que quiero- dijo al ver que no bajé la cabeza.
- Vayamos a beber algo antes de que me empieza a cuestionar como voy vestida.

Beber… ¿Yo?… Jamás me he cogido una borrachera. Julie me llevaba hacía la barra improvisada que había.

- ¿Cómo es eso de estar borracha?- le pregunte mientras teníamos nuestro primer vaso en la mano.
- Raro, no sé, no sabes lo que haces, te sientes libre, haces cosas que no hubieras hecho si no hubieras bebido… Se pasa bien, pero luego tienes resaca y no te acuerdas de nada.

Pego un trago a mi bebida.

- Si ves que empiezo a hacer el tonto, llévame a mi habitación ¿de acuerdo?
- - ella se ríe- Me alegra estar en tu primera borrachera. 

Mirándonos seguimos bebiendo. Miro el panorama, hay un grupo grande de gente bailando, la música es como electro, es fácil de bailar hasta a mi se me esta empezando a ir el cuerpo de vez en cuando. Hay parejas dándose casi el lote alrededor de donde se esta forman do la fiesta. No sabía que había tanta gente en la residencia y seguro que un montón no ha venido. De pronto veo a Lucinda, lleva su cabello rojizo atado en una coleta despeinada… Lleva un fantástico vestido rojo, a juego con su pelo, apretado a su cuerpo, marcando sus curvas, es liso, de tirantas gordas y cuello bajo, resalta en su blanca piel. Es perfecta, me sonríe y me saluda con la mano. Me parece ver a Michael que le da un vaso y la lleva a algún lado, protegiéndola de las miradas.

Creo que este es mi tercer vaso ya, empiezo a notar un calor por mi cuerpo que no es normal, unos cuantos chicos han querido sacarme a bailar, pero hasta ahora no tenía ganas de salir a la bailar… Así que el próximo que me diga de salir a bailar, le diré que si, además, mi cuerpo se esta empezando a mover por si solo… No sé si las lesbianas tienen un sensor, pero una chica se llevo a Julie hace unos minutos, así que estoy sola, algunos chicos me miran.

De repente, siento una mano en mi cintura que viene de atrás, me empujan y choco contra un cuerpo solido. Cierro los ojos y noto una respiración en mi cuello, me tambaleo pero quien me esta agarrando me sujeta. De repente dejo de sentir a esa persona, abro los ojos y enfrente me encuentro a un chico sonriéndome divertido.

- Así cualquier chico te puede meter mano, Candy.

Lleva una chaqueta de cuero que hace que parezca más musculoso, una camiseta blanca ajustada a su cuerpo, unos jeans negros y unas deportivas, creo que marca supra, en blanco. Va tan jodidamente simple pero aun así me parece el hombre más hermoso que jamás he visto.

- Estoy borracha- digo señalándole el vaso.
- Hasta que no te subas en una barra y empieces a quitarte la ropa no estas borracha.
- No, cuando quiera besarte estaré borracha… así que tienes razón, no estoy borracha.
- ¿No quieres besarme?- se lame su labio- ¿Segura?

Mi corazón late más rápido, noto la sangre fluir por mis venas hacía mis mejillas, las pupilas se me dilatan ¿por qué tiene que ser tan seductor?

- Te late rápido el corazón- me dice apoyándose en la barra con la espalda- lo puedo notar.
- ¿Qué dices? No- me llevo la mano al corazón- ¿Te apetece bailar?- le pregunto.

Quiero bailar y él es el único chico cerca. 

- No sé.
- Venga ya…- digo riéndome.
- Pero hay otra cosa que se hacer muy bien -se muerde su labio- Por cierto, bonito sujetador.

Me pongo más roja, instintivamente me tapo con las manos.

- Aunque sin él, hubieras estado… mejor- dice levantando una ceja.
- En tus sueños…
- ¿Por quien me tomas, Candy? En mi sueño no llevas tampoco vestido, por favor- dice indignado.
- Capullo. 

Iba a pegarle una hostia en su cara, pero él me coge de nuevo la mano.

- Odio tus reflejos- digo susurrando.
- No te escucho…

Se acerca más a mí, respirando fuerte, enamorándome por los ojos… me mira como si quisiera quitarme la ropa ahí mismo, como si me quisiera devorar. Cuando esta tan cerca, tan cerca que solo veo sus labios, alguien tira de mí con brusquedad. ¿Por qué? ¿Por qué? No, joder, dejad que me bese.

- Hombre, Candy, te estaba buscando- escucho la voz de Rubén.
- Tío, no puedes dejar tranquila a mi chica ¿quieres una foto?- dice Justin.
- ¿Tú quieres que te parta al cara?- dice Rubén.
- Niñatos- dice Justin y niega con la cabeza.
- Déjale- digo a Rubén- Coge dos copas y nos vamos, por favor.

Rubén no deja de cogerme una mano, como diciendo que soy suya. No me gustan esos gestos, no soy de nadie, soy de mi misma. Rubén me da mi nueva copa, me despido de Justin sonriendo, él levanta su vaso. 

Llevo a Rubén a la pista, pasamos por un grupo de gente sudando y pegajosos. Cojo la corbata que lleva Rubén puesta y esta floja, me acerco a él y empiezo a bajar. Rubén me agarra de la espalda y me pega a él. Empezamos a bailar pegados, tan pegados que noto todo, de mientras que bailamos, bebo del vaso. El alcohol sube rápido a mi cabeza, empiezo a reírme sin saber por qué, esta cuarta me ha sentado mal en el buen sentido cuando te quieres emborrachar…. La gente se mueve rápido, luego más lento, no sé si es un efecto del alcohol. Me cojo del cuello de Rubén y le miro a los ojos, él besa mi nariz y baja por mis mejillas.

- ¿Te apetece ir al bosque? Hay menos gente- me susurra.
- Vale- digo sin dejar de reír.
-Voy a por otra copa y te llevo, no te vayas.
- No- digo empujándole para que se vaya ya.

Entonces empiezo a bailar sola, no puedo parar, estoy feliz, todo el mundo esta feliz… todo el mundo esta borracho. Me parece ver a Julie bailando con una chica, estoy feliz por ella, por un momento me mira y sonríe. Yo levanto mi mano, como queriendo tocar el cielo y sonrío, muevo mi cabeza al compas de la música.

Alguien coloca su mano en mi codo del brazo que esta intentando tocar las estrellas, baja el bajo hasta quedar en mi cintura, se me pone el pelo de punta. No es Rubén, ya que sea quien sea me toca con firmeza, sabiendo que hacer y eso no lo hace Rubén. Me acero al cuerpo de quien me esta tocando la cintura, apoyo la cabeza en su cuello y este me respira en la cara. Me conozco esa respiración de memoria, ahora también reconozco las manos que agarran mi cintura por los dos lados.

- ¿No decías que no sabías bailar?
- Ese tío te estaba tocando demasiado- me susurra.
- ¿Y tú no? 

Justin ha bajado una mano un poco hasta tocar mi pierna, me gusta como me agarra. Sus manos son frías lo que sienta bien cuando sudas.

- Yo puedo, él no.

Decido girarme, aunque no es la mejor opción. Justin termina agarrando mi trasero, pegándome a su cuerpo. Yo coloco mis manos en cada esquina de mi frente y las llevo hasta mi cabello despeinándolo aun más.

- Eso me encanta.
- ¿Si?- digo sonriendo.
- Que sonrías aun más.

Me aprieta más a su cuerpo, algo que yo creía imposible. El corazón late rápidamente, es algo que solo consigue Justin, tengo ganas de besarle, no puedo más, quiero tocar esos labios rosados, quiero meter mis manos dentro de su cabello castaño.

- Oh, no, por favor…- Justin cierra los ojos, lo que me encanta- Vamos al bosque ¿si? Donde nadie nos vea.

Me encanta lo que acaba de decir, pero eso me recuerda a Rubén.

- Pero Rubén…
- Lo he visto con otra chica. Vamos, ya, no puedo más…

Y entonces me di cuenta de que quizás Justin estaba tan ansioso como yo.

- Llévame donde quieras.

Justin no tardó ni un segundo, me sacó fuera, me llevo al bosque. Los tacones me dificultaban el paso, Justin decidió cogerme como si no pesará y llevarme hasta un sitio alejado. Me dejo en el suelo, apoyada a un árbol. Me cogió la cara entre sus manos y me miró a los ojos, me dedico una tierna sonrisa y me beso el cuello.

Era como si en cada latido de mi corazón, que era cada vez más fuerte, me besará con más intensidad en el cuello. Pero como si le obligaran, subió de mi cuello a mi mejilla, de mi mejilla a mi boca. Tenía mis manos pegadas a mi cuerpo, no sabía que hacer con ellas, decidí ponerlas en su cabello, eso el gusto, ya que se pegó más a mi.

El beso empezó suave, delicado, sus manos se movían por mis curvas arriba y abajo. Baje una mano mía para acércalo más a mi, no quería ni una fina capa de aire nos separara. Justin besó mis labios por separado, las mariposas en mi estomago no paraban quieta, me sentía feliz, me sentía en la gloria. Mi cabeza daba vueltas y mi corazón palpitaba con velocidad. Puse mis manos en su pecho y le quite la chaqueta, aquí empezaba a sobrar ropa.

Justin se empezó a descontrolar, me beso con una brusquedad que me encantó, me pegó al árbol, él coloco sus manos en el árbol, como queriendo que yo no escara, no lo iba a hacer de todas formas. Entonces mordió mi labio inferior, separándolo de mi boca, noté algo afilado y luego como salía algo de sangre.

- Sangre…- dije sin que él me dejara el labio tranquilo.

Justin me besó el labio, succionando mi sangre, él cerro los ojos y yo por un segundo me sentí arropada, como si algo me cubriera, mi cabeza me pesaba, pero no quería separarme de él. Sus labios pasaron a mi cuello, lo besaron, dejando sus gélidos y blandos labios allí, los abrió y de repente, Justin se separó bruscamente.

- Oh no, no, no – Justin se tapó la cara.

Vi como miraba a su izquierda y se marchó en un abrir y cerrar de ojos, no me dio tiempo a rechista, yo me deslice con cuidado por el árbol hasta notar hojas en mi trasero. Me sentía feliz, pero me dolía la cabeza, me sentía sola, quería a Justin a mi lado, besándome como lo acaba de hacer. Quería más, más y más, me había encantado la sensación, era lo mejor del mundo. Pero algo tuve que hacer mal, ya que… me había abandonado en mitad del bosque. Me toqué el labio, todavía sangraba, entonces todo se volvió borroso y oscuro, cogí su chaqueta del suelo y no recuerdo más, solo unos zapatos de tacón que venían hacía mi.

0 opiniones:

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.

Something