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Capítulo 48


-Venga hoy vamos a salir- me acerque a la cama.

La siento en la cama, está algo más canija, pero no mucho, le quito la ropa que lleva desde hace dos días y le pongo un conjunto nuevo, ya que si la baño tardamos más. La pongo de pie, me mata verla así, su cuerpo esta flácido. Le ayudo a bajar las escaleras de su casa y la saco fuera. Pone una cara rara cuando el aire y el sol le dan en la cara.

- No quiero salir- dice con una voz muy ronca.
- Te va a venir bien- le acaricio la cara y le doy un beso en la frente.

La cara de Bianca era un cuadro, no tenía expresión y tenía unas pequeñas ojeras. La vuelvo a coger por la cintura y hago que ande. Vamos por el gran terreno que tiene la casa, todo verde. Bianca esta rígida, espero que mi sorpresa la alegre. Llegamos hasta dónde está mi sorpresa, no es gran cosa, pero es algo… Es un picnic, un mantel de cuadraditos, una cesta con bocadillos y unos refrescos. Bianca me mira, veo como poco a poco sus ojos se van llenando de lágrimas, la abrazo, escondiendo su cabeza en mi pecho.

- Tranquila, no llores cielo, estoy aquí ¿lo ves?

Aparto su cabeza de mi pecho aunque ella no quisiera, hago que me mire a los ojos, unas pequeñas lágrimas se deslizan por sus mejillas. La beso en los labios una y otra vez. 

- Jamás te vas a alejar de mí, a partir de ahora siempre estaré contigo, nunca estarás sola ¿Vale, cariño?

Bianca empieza a temblar.

- No me dejes sola Justin, por favor…- dice con apenas un hilo de voz. 
- Jamás lo haría, créeme. 

Me vuelve a abrazar, escondiendo su cabeza en mí pecho, le beso la cabeza.

- Justin… Tengo hambre- dice sin quitar la cabeza de mi pecho.

Si, si ¡por fin! Ha vuelto, mi niña ha vuelto.

- -Me rio- Venga, come.

Nos sentamos en el mantel y ella empieza a comer los bocadillos, mientras que le hago bromas para que se ría.

- ¿Y cómo está tu pierna?- me pregunta con la boca llena. 
- -Me rio de nuevo- Mejor, ya apenas me duele…
- Me alegro- sonríe, traga el bocado que le dio al bocadillo y me da un corto beso.

Y así pasamos la tarde, en mitad de en un sitio donde nadie nos va a encontrar… Porque así nos tenemos que amar, a escondidas. Ya va atardeciendo y el sol va desapareciendo del cielo. Me tumbo en el mantel y Bianca se tumba a mi lado, se acurruca y me abraza.

- ¿Vamos a estar toda la vida escondiéndonos?- me pregunta.
- No hay otra forma… 

NARRA BIANCA

Ya estaba mejor, gracias a Justin, todo gracias a él. Logro sacar amor de donde no había sentimientos….Se lo tengo que agradecer de alguna manera. Levanto mi cabeza y le beso en la mandíbula.

- Que pena que estés inválido- meto mi mano bajo su camiseta y toco sus abdominales.
- ¿Yo? ¿Invalido? Si puedo correr un maratón ahora mismo.

Me rio y le doy pequeños besos en su cuello. Me subo encima de él, sacándole su camiseta y dándole pequeños besos por sus abdominales. Pero me pongo de pie, no me siento segura aquí… por si nos pillan.

- ¿Qué pasa?- me pregunta.
- Vamos a mi casa. 

Justin se levanta del suelo, coge su camiseta, se la pone y me besa, un beso demasiado excitante. Le cojo de la mano y vamos hacia mi casa, subimos a mi cuarto. 

- Esto no está bien…- digo tirándolo a la cama y subiéndome encima de él.
- Ya sé que somos hermanastros y…- no le dejo seguir.
- Bah, eso ya no me importa, digo que no está bien por tu pierna, debes descansar.
- Es muy aburrido descansar, quiero acción.

Justin se sienta en la cama de rodillas y pasa su mano por mi pelo, me besa el cuello. Pone las manos en mi trasero y me pega a él, gimo por la proximidad de nuestros cuerpos, porque noto su aliento en mi oído. Pega su boca junto a la mía, sus labios dulces y suaves se entremezclan con los míos, nuestras lenguas empiezan a jugar. Justin baja sus manos hasta mi cintura y me empieza a levantar la camiseta que llevaba puesta, noto su piel rozar con la mía, me hace sentir demasiadas cosas a la vez. 

Apoya sus labios en mi cuello mienta que con mis manos me desabrocha mi sostén, desliza los tirantes por mis brazos delicadamente, atrapa mis senos y los masajea haciendo que gima de placer. Me tumbo en la cama y Justin apoya delicadamente su cuerpo sobre el míos. Lo noto… noto su cuerpo caliente y aun que aun lleva sus jeans, puedo notar su erección. Le separe rápido, le desabroche su pantalón y le ayude a quitarse, ahora estaba en bóxer, se le notaba más. Acerca su boca hacia mis senos y me los empieza a besar delicadamente, sube sus labios hasta mi cuello, roza su nariz en mi cuello, poniéndome la piel de gallina. Muerde mi lóbulo sensualmente. Arquee mi espalda y gemí, Justin me lamio despacio mi cuello para finalizar con un beso.

Bajo dándome besos hasta mi feminidad, se paró donde empezaban mis shorts. Desabrocho desesperadamente el botón y bajo la cremallera, lanzo mi short a alguna parte de mi habitación. Acaricio mi feminidad por encima de mi braga, mi vagina ardía, lo necesitaba, necesitaba que apagara el fuego que ahora mismo sentía. Apretó por encima de las bragas. Gemí, Justin beso mi estómago, gemí de nuevo y pegue mi cuerpo con el de Justin, mis senos en su pecho desnudo, Justin gimió, me volví a tumbar en la cama. Justin lamio en mi bajo vientre, justo en el filo de mis bragas y apretó su dedo por encima de la braga, demasiada excitación. 

- ¡Ah! Justin…uhm…

Puso sus manos en mis cinturas y bajó mi braga por mis piernas, cerré los ojos y gemí cuando sentí de nuevo las manos en mi feminidad, pero esta vez sin barreras, sin bragas de algodón, hizo un delicado masaje para luego penetrarme con dos dedos directamente. Arquee mi espalda, no pude aguantar más, apreté mis piernas y Justin giro sus dedos, me corrí con los dedos de Justin dentro, pude ver como él se mordía su labio inferior.

Sin quitar sus dos dedos de mí acerco mi cara a la mía, todavía había luz en la habitación. Sus pupilas estaban dilatadas, cegado de pasión, de amor. Me beso mis labios mientras aumentaba el ritmo en mi feminidad. Sentía que iba a correrme de nuevo, sentía como latía mi clítoris, como si Justin lo supiera también, quito sus dedos, me agarro la cintura y mientras me masajeaba mi bajo-vientre me penetro con su lengua. Pequeños círculos, arquee mis espalda, gemí. Saco su lengua y me lamio mi feminidad, le agarre del pelo y grite.

-Sabes exquisita.
- Ag, Justin…uhm.

Justin se sacó su boxer sin pausa, rápido, en un segundo sentí su erección en mi vientre sin nada entre medio. Me abrace a su cuerpo, nuestros cuerpos desnudos estaban abrazados, nos besamos, tu dick estaba caliente, deseoso de entrar dentro de mi… Justin puso su mano en mi cuello y fue hasta mi nuca despacio, rozando sus manos con mis pequeños pelos de la nuca, me conocía demasiado bien, gemí, tenía cosquillas, me volví a tumbar en la cama. Me penetro. Sentí su erección dentro de mí, lento y fuerte, dentro y fuera, gritos míos y gemidos de Justin. Justin se aferró a mi cintura y empezó a hacer pequeños círculos, cerré mis ojos para mayor disfrute.

- Eres… ag- dije, pero no salían palabras de mi boca.

Seguimos así durante un rato, su eyaculación bajaba por mis piernas mezclándose con mi sexo. Su cuerpo estaba sudoroso igual que mío. Hasta el fondo y fuerte, el orgasmo llego, agarre el pelo de Justin y grite, Justin sonrió. Justin salió de mí, me sentí vacía, me había acostumbrado a que él fuera una extensión de mi cuerpo, a que fuéramos solo uno. Me levante de la cama desnuda, aquí no iba a acabar esto, mi cuerpo estaba caliente y deseaba más acción. Le cogí de la mano y lo saque de mi cama.

- ¿Dónde vas?- dijo con una voz que me excito aun más, aumente el paso hasta llegar a mi cuarto de baño.

Encendí mi gran bañera. 

- ¿Te gusta el agua, Justin?- le susurre a su oído mientras toqueteaba su miembro. 
- Ag, uhm, me encanta….

Me metí dentro de la bañera, gire una cosa y el agua empezaba a salir por la alcachofa, mojando mi cuerpo. Empecé a toquetear mi cuerpo, seduciendo a Justin que estaba enfrente de mí con la boca abierta. Puse mis manos en mi pelo, eche hacia atrás la cabeza y cerré los ojos. Pase mis manos entre mis senos y llegue hasta mi feminidad, rodee mi cintura y llegue hasta mi trasero, me di la vuelta y en menos de un segundo ya sentí otro cuerpo detrás de mí. 

- Esto no se hace Bianca…- me susurro a mi oído.
- ¿Qué le voy a hacer?- empecé a bajar mi cuerpo sobre el de Justin- Soy mala.

Justin agarro mis cinturas y me pego a su cuerpo.

- No te confíes, que yo también puedo ser muy malo…- susurro en mi oído.

Justin estiro un poco más sus manos y mientras que una seguía en mi bajo vientre, la otra bajo hasta mi feminidad e introdujo un dedo. Di un pequeño salto. Justin saco su dedo, me giro, quedando cara a cara. Acaricio mi pelo y beso mis labios, penetrando mi boca con su lengua. Bajo sus manos hasta mi trasero, me lo agarro y me pego a él, sentí su miembro caliente pegado a mi feminidad. Di un pequeño salto, rodee mis piernas la cintura de Justin y este me penetro de nuevo. 

- No, Justin, espera… Que así estás haciendo mucho esfuerzo con la rodilla…- dije y me intente separar, pero Justin me apretó más fuerte, gemí,
- ¿Te sigues acordando de mi rodilla ahora?- acerca su boca a mi cuello- Yo hasta me había olvidado de que me llamo Justin. 

Me reí, pero seguí insistiendo y al final Justin me bajo, me beso, el agua seguía empapando nuestros cuerpos. Cogía las manos de Justin y las puse en mis senos… Yo le cogí su miembro y lo masajee. Baje hasta la altura de su miembro y lo introduje en mi boca, lo succione hasta que Justin se volvió a correr, los gemidos de Justin eran música para mi oído. Me volví a poner de pie, cara a cara, pero Justin me giro… Se enteró hasta el vecino más lejano de mi grito cuando Justin me penetro por atrás. Me agarre a los mandos de la ducha y gemí, grite el nombre de Justin y palabras sin sentidos. Sin querer apague el agua y Justin paro. Salió de mí, me giro y para finalizar me beso en los labios como nadie lo había hecho, luego beso toda mi cara, no dejo sitio sin besar. 

Salimos de la ducha, Justin se puso una toalla y yo otra. Fuimos hasta mi cuarto y pude notar que ya había oscurecido, fui hacia la ventana y ya no había Sol en el cielo, ahora había pequeñas estrellas. Sentí los brazos de Justin abrazarme por la espalda y sus labios en mi cuello.

- Una noche preciosa…- me susurro.
- S…si- mi voz temblaba, la proximidad de los labios de Justin y que notaba su erección en mi espalda, eran los culpables. 

Y lo volvimos a hacer ahí, en el suelo, luego pegados a la pared y para el final del trayecto volvimos a la cama…Una tarde perfecta con un hombre perfecto. 

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