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Capítulo 49
El sol que daba en mi cara fue el causante de que me despertara. Toquetee a mi lado y note el cuerpo desnudo de mi Justin. Sonreí como una tonta cuando recordé la noche de ayer… Hicimos el amor una y otra vez, parecía que estábamos poseídos. Fue el mejor día de mi vida… todavía puedo oír los gemidos de Justin y todavía puedo notar sus manos en mi cuerpo. Le bese en la mejilla a Justin y con mi mano hice pequeños círculos en su pecho. Se despertó.
- Buenos días cariño- digo y le beso en los labios.
Justin mira a todos los lados y al final poso su mirada en mí, sonrió.
- Te amo- me volvió a besar mis labios.
- Te amo- le bese.
- Hay que levantarse…- dije y me empecé a levantar.
- Hoy te llevare a algún sitio bonito, quiero que hagamos cosas que hacen las parejas.
- Pero si somos hermanastros…- me puse lo más simple que encontré.
- Olvida eso…
Vino hacia mí, ya estaba vestido, me beso mis labios, estaba enamorada de él, lo sabía porque cada vez que nos tocábamos o nos besábamos lo quería aún más.
- Venga vamos a casa a desayunar, que ayer me dejaste sin energía- dije y le cogí de la mano.
Se rio y salimos de mi casa para llegar a la casa grande, donde nada más que llegamos, le solté la mano, allí nos esperaban Jeremy y Erin para desayunar.
- ¡HIJA!- Jeremy vino hacia mí y me abrazo fuertemente- ¿Estas ya bien?
- Si- dije sonriendo- Olvidemos eso, por favor, vamos a desayunar.
Jeremy se sentó y Justin y yo también.
- Justin ¿Dónde has estado ayer?- dijo Jeremy
- Estuve con Bianca… a ver si se ponía bien.
- Si, ya sé que estabas con ella, pero es que no has venido a dormir…
- Se quedó dormido en el sofá que tiene mi cuarto… Y no quise despertarlo cuando me encontré mejor- salte demasiado rápido.
- Ah, vale- Jeremy sonrió no muy convencido.
Empezamos a desayunar.
- ¿Qué vais a hacer esta tarde?- pregunto Jeremy.
- Vamos a ir a cenar por ahí- dice Justin.
Ah… así que vamos a cenar, esa es la cosa que quiere que hagamos como una pareja, sonrío como una tonta.
- ¿Los dos solos?- dice Jeremy
Esa pregunta me poner nerviosa… ¿acaso sospecha algo? No, por favor, no.
- No, invitaremos a Eddy y a Emily para agradecerle todo- dice Justin tranquilo.
Jo, yo quería que fuéramos solos…
- Perfecto- dice Jeremy y sonríe.
Terminamos de desayunar.
- Bianca, me tienes que dar el número de Eddy para llamarlo- me dice.
- Sí, claro, ahora después.
Cojo otra cucharada de mis cereales y noto un pellizco en mi pierna.
- Mejor ya, que a lo mejor luego cogen planes y eso…
No entendía porque me había pegado el pellizco.
- Bueno… vale, ven a mi casa que me deje el móvil allí.
- Vamos. Bueno papa, nos vamos ya.
- Adiós- nos sonríe.
Justin y yo vamos a mi casa, nada más que salimos por la puerta me coge de la mano.
- ¿Por qué me pellizcaste?
- Cuando lleguemos a tu casa te explico.
Y entramos en mi casa, me llevo hasta mi salón y nos sentamos en el sofá.
- Venga, dime- le digo.
- Pues mira, que no vamos a ir con Eddy ni con Emily, era una excusa para que no sospechara nada.
Sonreí, en verdad hacía mucho que no tenía una cita de verdad…
- Mejor- le beso los labios- Oh, no, ¡Justin! No tengo un vestido para ponerme…
- Pues vamos a comprártelo ahora.
- Vamos- digo sonriendo y vamos hacia el garaje.
Nos montamos en mi coche, porque haber… el coche de Justin no quedo muy bien después del accidente…
- ¿Dónde vamos a ir a cenar?- le pregunto mientras que vamos de camino a una calle llena de lujosas tiendas.
- Ah, es sorpresa.
- ¿Entonces qué clase de vestido me compro?
- Uno de noche, elegante.
- Ah, entonces vamos a un restaurante lujoso…-lo miro.
- No, haber, vamos a un McDonald’s pero quiero que vayas arreglada, para que te manches de kétchups- sonríe.
Me rio, estoy algo nerviosa, hacía mucho tiempo que no tenía una cita… Bajo mi mirada hacia mis manos y empiezo a jugar con mis dedos.
- ¿Qué te pasa cielo?- me pregunta mirando al frente, para que no nos choquemos.
- Nada, una tontería.
- Me gustaría saberla.
- Es que… Hace mucho tiempo que no tengo una cita… Y estoy algo nerviosa.
Justin se ríe
- No hace gracia- me cruzo de brazos.
- Si hace, Bianca no te pongas nerviosa, va a salir bien. Lo haré lo mejor posible, para que esta noche no se te olvide. Te recogeré a las 8.
- ¿Me recogerás? Si vivimos en la misma casa.
- No, no, vivimos en distinta y el novio siempre tiene que recoger a la novia.
Sonrió, novio y novia, que bien suena…
- Te esperare.
- Intentare no llegar tarde...- dice sonriendo.
Me rio, ahora estoy menos nerviosa ¿qué puede salir mal si tengo a Justin a mi lado? Nada. Llegamos a la gran calle, Justin aparca en el primer sitio que encuentra. Empezamos a ver tiendas, pero nada me gustaba especialmente, todos eran muy comunes, yo quería uno que fuera perfecto, que estuviera a la altura de la belleza de Justin.
- ¿Tú que te vas a poner?- le pregunta a Justin mientras miro vestidos.
- No sé, tendré que mirarme algo luego.
- Ya se, vete a mirarlo tú lo tuyo y yo miro lo mío, así te sorprendo.
- ¿No te importa estar sola?- me pregunta abrazándome.
- ¿Llevas el móvil?
- Si- me besa la frente.
- Pues listo, te llamo si algo…
- ¿Tienes dinero?
- Si, me traje la tarjeta.
- Nada más que termines me avisas… yo terminare rápido y me tomare un café o algo… Ahora nos vemos princesa- me besa los labios.
- Adiós- le despido con la mano.
Termino de mirar esta tienda, pero nada… Salgo de esta y me meto en la otra, empiezo a mirar.
- Hola cielo ¿necesitas ayuda?
Miro a mis lados y encuentro a una mujer sonriéndome, es de la tienda.
- Si, necesito un vestido
- Vale ¿para qué?
- Esta noche cenare con mi novio en un restaurante lujoso.
- Perfecto ¿algún presupuesto?
- Ninguno- Jeremy me matara cuando vea lo que gastare, pero quiero estar guapa.
- Acompáñame que te enseñare unos vestidos.
- Gracias.
La acompaño y me empieza a sacar vestidos, o muy serios, o muy normales. No encontrábamos el apropiado. Pero saco uno, era perfecto desde donde lo miraras, era así (imaginaros vuestro vestido perfecto, tiene que ser un vestido largo y que se un poco más ancho por el final) Me enamore del vestido.
- ¿Qué te parece?- me pregunta la de la tienda.
- Es maravilloso.
- Toma, pruébeselo y me cuenta que tal.
Lo cogí y me metí en el probador. Parecía que estaba hecho para mí… Me di la vuelta, lo mire desde atrás, desde los lados… No le podía sacar un fallo. Me lo quite, me puse mi ropa y salí, allí estaba la mujer sonriéndome.
-¿Qué tal le queda?
- Perfecto, me encanta, me lo compro.
- Me alegro que le haya gustado, acompáñeme hacia la caja y se lo vendo.
Le acompañe… Dios cuando valía el vestido, pero no importa… una día es un día.
- También tenemos unos tacones que le quedan perfectamente al vestido.
Le iba a decir que me los enseñara, pero pensé dos veces y caí que en casa tenía unos tacones que no le quedaban mal y bastante me iba a gastar con el vestido.
- No, gracias, ya tengo.
La mujer sonrió, le di mi tarjeta de crédito, la pasó y me dio la bolsa con el vestido.
- Que pase buena noche, tu chico se quedara embobado cuando te vea- me dice sonriendo.
- Muchas gracias.
Salí de la tienda, saque mi móvil y llame a Justin.
- ¿Terminaste?- le pregunto.
- Acabo de hacerlo, al terminar la calle hay una cafetería, allí estoy.
- Tiro para allá, nos vemos.
- Adiós, te quiero.
-Y yo a ti.
Colgué y tire hacia donde me esperaba mi novio.
A LA NOCHE.
Me puse mi vestido, me maquille, me puse mis tacones y me mire en el espejo. Parecía una princesa, estaba ansiosa de que Justin me viera. Y como si me leyera la mente, pegaron en mi puerta. Mire mi reloj, las 8 en punto.
- ¡ESTA LA PUERTA ABIERTA!- grite.
Oí como abrían la puerta. Respire y me mire por última vez en el espejo, estaba guapa. Salí de mi cuarto y fui hacia las escaleras, empecé a bajarlas, levante la mirada y al final de las escaleras me esperaba Justin. Iba precioso, llevaba un traje negro y una camisa blanca, la chaqueta del traje estaba desabrochada, no llevaba ni corbata ni pajarita, lo que le daba un aire más suyo, los primeros botones de la camisa estaban desabrochados… estaba perfecto. Justin subió unos escalones de la escalera y me cogió de la mano, me sentí como una princesa, hacía mucho que no me sentía así… Antes me sentía como una puta y ahora era una princesa. Termine de bajar las escaleras con la ayuda de Justin. Al terminar, me cogió de la cintura, me elevo y me dio una vuelta en el aire, al terminar me dejo suavemente en el suelo y me beso. Mis ojos se llenaron de lágrimas, pero no me iba a estropear mi maquillaje, cerré los ojos y apoye mi cabeza en el pecho de Justin.
- Estas preciosa, que digo preciosa, estas maravillosa… que digo maravillosa… buf, no hay palabras para decir como estas, Bianca.
- Gracias- le di un corto beso.
Le cogí del brazo y me llevo hacia la puerta principal.
- ¿Cómo vamos a ir?
- Mira.
Mire al frente y había una limusina negra esperándonos.
- ¿Enserio?- lo mire.
- Por supuesto.
El chofer nos abrió la puerta y entramos dentro, nunca había estado dentro de una limusina, era alucinante. Justin se sentó a mi lado.
- ¿Champán?- me pregunto.
- ¿Qué me quieres emborracha ya?
Justin se rio y fue hacía donde estaba la botella, echo un poco en dos copas y volvió, me dio una.
- Que esta noche sea perfecta
Y chocamos nuestras copas.
Después de un cuarto de hora llegamos donde íbamos a comer. Primero salió Justin, que me ayudo a salir. Mire con la boca abierta la fachada del restaurante, era precioso, la gente entraba muy arreglada, pero todos se nos quedaban mirando a Justin y a mí, me sonroje y oculte mi cara en el pecho de Justin, este rio.
- Que no te de vergüenza, es normal que todos nos miren, estas bellísima- me beso mi cabeza… - Pareces una princesa, mi princesa.
Me sonrojee aún más, levante mi cabeza y bese los labios de Justin, iba a ser una noche alucinante.
Entramos dentro, Justin había reservado una mesa. Había música en directo, una música muy lenta, perfecta. Empezamos a comer, la noche iba perfecta, nos reíamos, nos besábamos… Habíamos terminado de comer, empezaron a tocar una canción muy bonita y Justin apretó mi mano.
- ¿Me acompañas, Bianca?
- ¿A dónde?
- A bailar.
Mire a mi alrededor, nadie bailaba.
- Pero si nadie está bailando.
-¿Y qué?
Justin se levantó, me cogió de la mano y me levanto de la silla, todo el mundo se nos quedó mirando, me llevo hacía el centro de la pista. Puso sus manos en mi cintura y yo puse las mías en su cuello.
- No se bailar- le susurre.
- Déjate llevar- me susurro.
Y eso hice, me deje llevar por Justin, todo el mundo nos miraba, pero no me importaba… Estaba feliz.

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