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Capítulo 47


¿Qué? No… Justin, mi Justin estaba muy mal.

- Pues vámonos ya, la chica no responde.

Sentí como me elevaban del suelo y no pude más, entre la angustia y el dolor que sentía, me dormí para dejar de sufrir.

DESPUÉS DE UN RATO.

Abrí mis ojos despacio, era una sala blanca y yo estaba en una cama. Mire a mis lados. ¿Dónde estaba Justin? ¿Dónde se lo habían llevado? Me senté en la cama muy rápido, tenía miedo por Justin.

- Eh, eh, para- oí una voz femenina que al instante reconocí, Emily.

Gire mi cabeza y vi a Emily y a su lado a Eddy, pero ellos no me importaban, solo me importaba Justin ¿Dónde estaba?

- ¿Estás bien Bianca?- Eddy se acercó a mí.
- ¿Y Justin? ¿Dónde está?- dije.
- Le están haciendo pruebas. 
- ¿Está bien? Lo quiero ver- estaba nerviosa, me temblaban las manos. 
- Relájate Bianca, o llamamos a un doctor para que te de algo- dijo Eddy.

Respire muy seguido, estaba mal… No me encontraba bien, pero no me importaba.

- Le necesito ver- alce mi voz.

Eddy le susurró algo a Emily y ella se fue.

- Bianca, relájate, enserio, estas mal, no te viene bien que te angusties. 
- Necesito verlo… Eddy.

Entonces llegaron Emily y un hombre con una bata blanca, el doctor y no recuerdo nada más después de que me inyectaron algo. 

Abrí los ojos de nuevo, esta vez me pesaban más, todo mi cuerpo pesaba más. Me acariciaron la cara.

- Bianca, relájate, Justin está bien, dentro de nada lo veras- era Emily.
- Le necesito ver…Su pierna… su pierna no estaba bien… le pegaron- unas cuantas lagrimas salieron de mis ojos.
- Cuando descanses un poco te vistes y hablamos…

Estuve unos segundos llorando e intentando respirar bien. Cuando estuve más o menos bien me incorpore y Emily me dio una camiseta suya, que me había traído.

- Mira Bianca, Justin está bien, un poco mal de la pierna pero bien, ha tenido suerte.
- Podía haberle pasado algo malo, por mi culpa, por mi maldita culpa… ¿Dónde está? 
- Esta en casa.
- ¿En casa?
- Sí. Has estado casi dos días inconsciente, te había dado una ataque muy raro… Te despertaste muy nerviosa, el doctor te inyecto una cosa y no te has despertado hasta ahora. Ayer fue cuando salimos y hoy ya es casi por la noche

- ¿Me puedo ir a casa?
- Si… Te dieron el alta porque no era nada grave, pero como no te despertabas… no nos dejaron sacarte de aquí.

Me levante de la cama y tuve esa sensación de que algo pesado caía sobre mí, no me desmaye pero me sentía fatal. Con la ayuda de Eddy salí del hospital y me llevaron a mi casa. Mi mirada estaba triste, las ganas de vivir se me quitaron de golpe, hasta se me quitaron las ganas de ver a Justin. Ayer casi pasa de nuevo, casi me vuelven a violar… Recuerdo mi pasado frio y se me encoje el corazón, no reacciono. Noto como para el coche y abren mi puerta.

- Vamos Bianca- dice Emily. 

Pero no reaccioné, mi mirada miraba a un punto fijo. 

- Eddy, ayúdame a llevarla a su cuarto.

Note como Eddy me cogía y me sacaba del coche. Me vino a mi cabeza la escena del callejón, mi camiseta rompiéndose… luego la escena que pasó hace tiempo, yo atada en la cama… el tío abusando de mí. Pegue un chillido y llore mucho, demasiado.

- ¿Bianca? ¿Estás bien?- era la voz de Emily.
- No le preguntes nada, la dejaremos en su cama y que descanse… no tuvo que ser fácil lo de ayer. 

Recordé el dolor que sentí esa primera vez, sentía que me moría, sentía mi sangre bajar por mis piernas, mientras oía como el chico se reía. Pegue un chillido, esta vez más suave. Me soltaron en mi cama y directamente me hice un ovillo y seguí llorando desconsoladamente.

NARRA JUSTIN.

- ¿Ya ha llegado Bianca?- me intente levanta pero mi pierna me lo impedía, maldita pierna.
- Si, la hemos dejado en su cuarto…- me dijo Emily.
- ¿Cómo está?- dijo mi padre que estaba a mi lado y que sabía todo.
- Bien.
- Tengo que ir a verla… - dije.

Cogí mis muletas y me encaminé hacia la salida de la casa.

- ¡JUSTIN!- me grito Emily.
- ¿Qué?- me gire.
- Te tengo que contar una cosa…- miro a mi padre.
- Ya me voy… Gracias Emily por todo y dale las gracias a Eddy también- sonriendo y se fue.
- Siéntate- me dijo Emily cuando mi padre se fue.
- No me asustes, Emily- me senté en una silla.
- Bianca está en depresión, por lo que le ocurrió… Ella ha recordado un momento de su pasado muy malo ¿ella te ha dicho alguna vez por qué no amaba? 
- No, nunca.
- Cuando tenía 15 años la violaron agresivamente, imagínate, era su primera vez… Gracias a una mujer no la obligaron a ser puta y cuando busco refugio en su novio, se lo encontró tirándose a otra. Ella ha recordado esto y no está nada bien. 

Pero… pero... ¿Por qué no me lo había dicho? Mi niña… Ahora la entiendo.

- Gracias por contármelo, ahora la tengo que ir a ver.
- Ten cuidado, está un poco autista, solo llora y grita.
- Me necesita…
- Llámame con cualquier novedad.

Y como pude con las muletas salí de casa y me dirige a casa de mi amor. No lo pasó nada fácil y yo no sabía nada… Sobre mi pierna, es una tontería, solo que la tengo débil y que como vuelva a andar o correr me pondrán una escayola, pero que estoy bien. Y bueno, tengo unos puntos en la cara y moratones por el cuerpo por culpa del chico, del hijo de su madre, no sé nada de él, solo que la policía se lo llevo, gracias al placaje de Eddy. 

Abrí la puerta de Bianca que estaba abierta, entre dentro y como pude, subí las escaleras, ya oía los sollozos de Bianca, se me rompió el corazón. Abrí la puerta de su cuarto y me acerque a su cama, estaba echa un ovillo.

- Bianca, cielo. Estoy aquí.

Me senté en la cama a lado de ella, le acaricie el pelo y la cara, note lo fría que estaba y eso que era raro con el calor que hacía. Con cuidado le saque las sabanas de debajo y la tape. Me acosté a su lado y la abrace, intentándole dar el calor de mi cuerpo. Le cogí las manos y se las apreté, lo único que conseguí fue que dejara de llorar… Pero seguía sin hablar.

- Tranquila mi vida, te voy a cuidar hasta que te mejores, yo jamás te fallare.- le bese la nuca- Jamás. 

PASARON DOS DÍAS.

La comida no la probaba y aun que estaba siempre en la cama, no dormía, sí, estoy hablando de Bianca. Seguía en su estado, los médicos me dijeron que ya volvería a estar bien, que le diéramos su tiempo… Pero a mí me preocupaba, siempre estaba con ella, le decía cuando la quería, que se pusiera bien… Hoy se me ha ocurrido algo, he acabado de comer y voy hacia su casa, mi pierna esta algo mejor ya no uso muletas, ella sigue igual que siempre, en su cama, con las piernas cogidas y mirando a un punto fijo. Pero por lo menos… ya no llora.

- Hola mi vida- digo cuando entro.

Y no oigo respuesta… Aguanto las lágrimas, tengo que ser fuerte, por ella, si, por ella. 

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