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Capítulo 30
- Hola Alan- dice una voz femenina que me resulta familiar y el tono de voz es triste
-¿Qué te pasa hermana?- dice Alan
- Nada, ayer tuve un mal día…
- Bueno, venga pasa.
Los pasos son cada vez más cerca… primero aparece Alan, le sigue una chica que tiene la cabeza agachada. Alan se aparta y la chica levanta la cabeza moviendo su gran melena negra… Me mira a los ojos y yo la miro… como no había podido caer antes… Erika es la hermana de Alan.
- ¡ERIKA!- chillo y me pongo de pie.
Ella abre los ojos y da un salto hacia atrás, luego me mira bien y vuelve a poner los ojos normales.
- ¿Me vas a decir qué coño pasa con mi hermana?- dice Alan.
- No pasa nada Alan, él y yo vamos a ir a tomar un café- mira a su hermano y sonríe.
- Mejor- digo yo serio.
Me encamino hacia la puerta pero me paro y miro atrás, Erika me estaba siguiendo.
- Adiós Alan, nos vemos- digo despidiéndolo con la mano.
- Ya me lo explicaras….- dice.
Pero yo ya estaba fuera llamando al ascensor, Erika sale y cierra la puerta.
-~~-
Erika me llevo a un café de la esquina, no hablamos en el camino y cuando el camarero nos trajo lo que habíamos pedido empezó ella.
- Que lo sepas, tengo dolor de cabeza… así que no grites- dice y se lleva la mano a la cabeza y remueve su melena negra.
No sé como no había caído antes, es igualita a Alan… Me llevo la mano a la cabeza… no sé por dónde empezar. Ahora unos recuerdos vienen a mi cabeza…Cuando llevaba yo pocos días en la nave… estaba con los demás chicos y entro Roberto a la sala acompañado de una chica de melena negra que le llegaba hasta la cintura y ojos marrones y con una tez de piel morena… Iba de la mano de Roberto y esa chica capto mi atención… era realmente hermosa.
La chica me miro a los ojos y me sonrío, dejo a la vista unos preciosos dientes blancos… Luego me señalo y le dijo algo a Roberto, él asintió y ella vino hacía mí… Me tendió la mano alegremente y me dijo “hola, soy Erika ¿Cómo te llamas tú?” Yo le cogí la mano temblando, ya que todavía no me fiaba de nadie y le respondí “me llamo Justin” ella sonrió aun más y dijo “bonito nombre, eres muy guapo Justin” yo solo me sonroje un poco y sonreí, luego dije “tú también” luego vino otro chico corriendo y se puso al lado de la chica… y dijo “¡Erika, Erika! Has venido, cuánto tiempo” ella lo miro y dijo “hola Alan estaba hablando con Justin” sonrió, el chico dijo “¿por qué nunca me dices hermano? Encantado Justin”
Y luego pocas veces la volví a ver, unas cuantas veces que iba hacia el despacho de Roberto, pero luego ya no volvió a aparecer, bueno… miento, tenía 16 o 17 no me acuerdo… estaba en mi cuarto haciendo unas pesas y una chica entro, llevaba un albornoz y su melena negra por la cintura, la reconocí al instante, se me acerco y esa noche paso… hicimos el amor, luego ya no la volví a ver más, pero yo la buscaba… ya que me gustaba, pero no la encontraba. Mi amistad con Alan fue a más y un día me dijo que su hermana había muerto. Fue un asco, ya que esa chica era realmente hermosa. Y ahora no me acordaba de nada…
- Alan me llamo ayer por que tú se lo dijiste… ¿no?- pregunto y apoyo su codo en la mesa acercándose a mi- todavía recuerdo el día en el que nos conocimos…¿y tú?- cambio su tono de voz triste a uno más…seductor
- Me acabo de acordad- digo serio
- Yo jamás lo olvide…-empieza a jugar con su pelo- estabas temblando cuando me diste la mano… tenias miedo a todo el mundo… y esa noche… esas cosas no se olvidan fácilmente- se rio.
- Lo recuerdo.
- Que pena que luego no nos hubiéramos visto más…- se acerco un poco más- tú y yo hacemos buena pareja… ¿no crees?- sonríe.
Había poca distancia entre nosotros y resultaba incomodo, o por lo menos para mí si… así que me eche para atrás en mi silla.
-Yo estoy perfecto con _(TN), ella es perfecta.
- Vamos Justin… ella no es nada comparada conmigo- se echa atrás de nuevo su melena negra.
- Te equivocas, ella es mejor.
- Justin, por favor, no te mientas…- se acerco más, levantándose de la silla y me cogió una de mis manos y la puso en su pecho- ¿ella tiene esto?- apretó la mano.
Yo instintivamente quite la mano.
- Siéntate- digo, no quería gritar pero levante un poco el tono de voz.
- - se volvió a sentar- bueno, ¿tendrás muchas preguntas? ¿No?
- Demasiadas para tus jueguecitos…
- Empieza- dice y se pone cómoda en la silla.
- ¿Quieres vengar la muerte de tu padre?- digo bajando el tono de voz.

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