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Capítulo 6

Para comer podías ir cuando quisieras, había un bufet libre las 24h del día, lo que se lograba con eso era que si por un casual se te olvidaba la hora de la comida o simplemente porque no te apetecía ir, puedes ir más tarde y habrá comida igualmente.

Eso es lo que nos pasó a Julie y a mí, cuando nos acordamos de que teníamos que come, si, estábamos tan cómodas en la piscina que nos olvidamos de comer, se pasó la hora punta, así que sobre las 4 menos cuarto fuimos al comedor. En sitios así, te dabas cuenta de que no todo el mundo iba vestido de negro, había chicos y chicas normales.

Cogemos una bandeja y las dos nos miramos y sonreímos cuando vemos perritos calientes, cogemos cada uno una y una botella de agua para mí y un refresco para ella. Los perritos calientes para nosotras son importantes, así nos conocimos. No somos amigas desde pequeñas, nos conocimos cuando teníamos 13 años, no llevamos una vida junta, pero es como si lo fuera. 

Estaba en la feria que se organizaba cada verano en mi pueblo, había deseado tanto ese día… iba a salir con una prima que era mayor que yo y con sus amigos. Pero el día se doblo, no fue como yo esperaba, se emborracharon y yo me escapé. Fui a un puesto de perritos calientes porque estaba muerta de hambre y en ese mismo instante, otra chica más o menos de mi edad, apareció, las dos a la vez pedimos un perrito caliente. El hombre nos sonrió y nosotras nos reímos. Acabamos por sentarnos juntas y hablar, resultaba que se llamaba Julie y era la hija del dueño de uno de los puestos de la feria.

Desde ahí, fue mi amiga y hasta ahora lo es, la verdad es que no sé que sería de mí sin ella. Nos sentamos en una mesa que estaba bacía. 

- ¿Cómo te lo estas pasando?- me pregunta pegándole un bocado a su perrito.
- La verdad es que muy bien- dije sonriendo.
- Si, desde que no hemos vuelto a ver a ese grupo del primer día, todo esta genial. 
- Quizás no son tan malos- dije mirando a mi bandeja.

Julie iba a decir algo, pero la callo mi “aush” Me habían tirado algo.

- Og, que idiotas, esos chicos de allí te han tirado un trozo de pan, que manera más absurda de ligar- dijo Julie.

Yo solo sonreí y gire mi cara, un chico de cabello castaño, ojos azules y camiseta a juego me miraba y sonreía

- Pues es mono- dije mirando a Julie.
- Sus ojos no están mal- dijo ella.

Yo miré al chico de nuevo y sonreí, él miro a sus amigos y de repente se levantaron. Iban a venir. No estaba acostumbrada a esto, no solían ligar conmigo ni yo con ellos, quizás es porque no les gusto, pero bueno, he tenido novios y la única condición que les pedía es que mi quisieran tal y como soy. 

Y justo, cuando el chico de ojos azules se iba a sentar a mi lado, un chico aparece de la nada y se sienta, quitándole el sitio. Tardo en reaccionar, todo había sido tan rápido.

- Gracias, Candy, no tendría que haberme guardando un sitio. ¡Qué chica más maja!- dice el chico de cabellos dorados, Justin.
- Pe..pe…pe… - dije sin poder seguir.
- ¿Y este quien es?- dijo el chico de ojos azules.
- Somos amigos, aun que dentro de poco algo más ¿a qué si?- dice Justin hincando suavemente el codo en mis costillas- Es más tímida mi niña.

Yo estaba con los ojos abiertos, mirando la escena sin poder creerme lo que estaba pasando, Julie estaba igual.

- Pues su cara no dice lo mismo- dice el chico que se había quedado de pie sin intención de irse.
- ¿Acaso ahora eres lector de cara?- dijo Justin levantándose, era algo más alto que el chico.
- ¿Qué pasa contigo?
- Venga ya, cállate y ve a llamar a mamá para decirle que te han quitado la presa- Justin se empezó a reír- No sé puede ligar así con las chicas, es algo muy común. 
- Ruben, vámonos- dijo el chico que estaba al lado de ojos azules.
- Hazle caso- dijo Justin mirando a Ruben, desafiando.

Ruben bufó y se fue de ahí, Justin me miró y se sacudió las manos exageradamente.

- Listo, ¡hasta luego Candy!- iba a irse pero mi comentario hizo girarse.
- ¿Qué mierda?- dije a punto de reírme porque no entendía nada.
- Hay que cuidar ese vocabulario, Candy.

Mi nombre en su boca sonaba como si vieras un pastel con chocolate derretido, igual. Era como si me llamará, tenía ganas de ir hasta él y besarlo, pero no, no iba a hacer eso…ya que eso es lo que él quiere. Justin se estaba yendo, pero se giró.

- ¡A las 12 en la puerta de la piscina cerrada!- me grito.
- No voy a ir, no te conozco- grite.
- Oh si, claro que vas a ir- dejo de mirarme- ¡Nadie se resiste a eso!

Me giré para mirar a mi amiga, estaba a punto de llorar de risa, pero Julie estaba seria. 

- No vas a ir ¿no?- me pregunto.
- Por favor, claro que no, es un niño de papá, cree que tiene todo lo que quiere. 
- Así me gusta- dijo sonriendo.
- ¿Qué habrá sido de Ruben?
- Ese tampoco me gusta, ha huido como un cobarde.
- - solté unas risas tontas- ¿Habrá algún chico que te guste para mi?
- Nadie esta a tu nivel, chica.

Nos empezamos a reír, amaba la compañía de Julie, pero si hubiera sido por ella… Jamás hubiera tenido un novio. Es como mi segunda madre, quiere lo mejor para mi y se lo agradezco. 
Aun que estaba segura de que no iba a ir a esa cita, si se puede llamar a si, algo me decía que fuera, que para esto estaba aquí, para experimentar cosas nuevas como… Salir con el chico malo.

Terminamos de comer, llevamos las bandejas y me despedí de ella dejándola en su cuarto, yo cogí ropa nueva y fui a bañarme. Era un baño publico, pero con duchas separadas, eso si, solo de chicas. Cuando fui a coger la ropa, no estaba Lucinda, me pregunté donde se metería. Al volver del baño, allí estaba ella, caminando de un sitio a otro.

Deje la ropa sucia a un lado de mi cama, ella suspiró al verme, pero luego volvió a estar como enfadada, no sé si llegaba a estar enfadada, yo solo sé que fruncía mucho el ceño, mucho, mucho. 

- ¿Pasa algo Lucinda?- pregunte.
- Llámame Luci y si.
- ¿El qué?- pregunte dudosa.
- Me han dicho que has quedado con Justin- dijo seria y mirándome a los ojos, algo que intimidaba.

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