NARRA ALAYA.
Abrí los ojos, me sentía genial, recuperada, no me pesaba el cuerpo y no me dolían las cicatrices al rozar con mi cuerpo. Levanté mi brazo lentamente y lo puse delante de mis ojos, ahí estaban las cicatrices. Me llevé la mano a mi cuello, recuerdo haberme suicidado, ¿es por eso? ¿Al morir se borra todo tu dolor?
Observé donde estaba, había mucha luz y la habitación era chica pero al tener las paredes en blanco, parecía mas grande. No estaba muerta, ya que había cables por mi cuerpo. Me sentía muy aturdida, no recuerdo nada después de haberme ahogado en la bañera, debía haber muerto ¿por qué estoy aquí? ¿Quién me ha llevado a un hospital? Me moví queriéndome sentar en la cama, entonces un papel cayo a mi lado. Lo cogí y lo leí.
Si lees esto es que estas viva y no hay otra cosa que me alegrara más. Quizás suena egoísta querer que vivas aunque no pueda estar contigo, aunque sufras, pero te necesito viva. Soy Justin y jamás te quise mentir, pero son cosas de trabajo y lo de antes era todo mentira, me enamoré de ti desde pequeño y verte ahora revivió mis sentimientos. Pero me obligaron a mentirte a decir que no te quería, pero es mentira, te amo Alaya y jamás dejaré de hacerlo. Estas en un hospital especial de la agencia, aquí hay medicinas especiales, gracias a ello vives. Como sé que todo esto es muy egoísta, quiero que sepas que a tu lado hay una medicina, la creó uno de nuestros mejores científicos, hace que olvides todo lo malo, si te la tomas un medico borrará tus cicatrices, mientras estés inconsciente te llevaran a casa de Víctor, nadie te recordara tu vida antigua y todo será mejor, serás feliz, es como volver a nacer. Al tomar la medicina me olvidarás a mi también, ya que te he mentido, te he causado daño y por eso desapareceré de tu recuerdo, solo recordarás aquel niño de 6 años que te hacía feliz. La otra opción es seguir con tu vida normal, aguantar todo el dolor como lo has estado haciendo, tan solo tienes que darle al botón de tu derecha, vendrá un doctor le dices tu decisión y listo, si es vivir como hasta ahora, te dormirán y aparecerás en tu casa. Quiero que elijas lo que tu veas mejor para ti, no quiero que estés mal, yo tan solo quería hacerte feliz y por mi te suicidaste. No te puedo escribir más, me van a pillar y ya bastante me van a regañar por haberte chivado quien era. Por cierto, Jorge te manda saludos, dice que siempre te cuidara y que siente haberte perdido.
Me despido, quizás nos volvamos a ver, nunca se sabe. Te extrañaré. Justin.
La última aparte casi no la pude ni leer, estaba llorando a mares. No sabía que pudiera amar tanto a una persona que casi no conocía. Pero Justin es superior a mi, es su forma de ser, es un caballero de los que ya no quedan y trabaja haciendo feliz a la gente.
Lo difícil viene ahora ¿qué haré?
Es tan tentadora la idea de no sufrir más, de ser feliz y ver la vida con otros ojos. Dejar de tener tantos secretos. Lo mejor, no vería más a mi madre. La única pega de eso es Justin, no le quiero olvidar, porque si lo olvido, ya no sé lo que es amar.
Miré mi cuerpo lleno de marcas, me daba asco mirarme, ahora en mi cuello había una nueva, nunca me había cortado ahí y menos me había ahogado. Se pasa mal, es una muerte que la vives minuto a minuto. Sientes como tus pulmones se van quedando poco a poco sin oxigeno y la sangre empieza a no fluir por tu cuerpo, es muy doloroso, pero efectivo.
Lo pensé una y otra vez, me levanté de la cama con cuidado. Ahí descubrí que llevaba un camisón blanco entero y en el sitio del corazón estaba bordado con morado las iniciales “GH” Tenía el cabello fatal. Pero esa no es la cuestión, pasé treinta minutos pensando los pros y los contra de ser feliz mediante una medicina.
No me lo pensé más. Cogí aire y pulse el botón que me había dicho en la carta. Me puse nerviosa, me empecé a morder las uñas y a los minutos entro un hombre alto y moreno, unos ojos negro me miraban fijamente, tenía el cabello negro también.
- ¿Ya eligió?- dijo con una voz profunda que relajaba.
Asentí con mi cabeza con miedo, mi cuerpo estaba pegado a la pared. El hombre me imponía respecto.
- ¿Qué has escogido?- me pregunto entrando en la habitación.
Cogí aire y se lo dije de una vez y rápido, ya no había vuelta atrás.

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