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Capítulo 41


Abrí el álbum… Wow, era un álbum solo de nosotros dos, solo había fotos de nosotros… Me acuerdo que de pequeños nos gustaban que nos hicieran fotos… pase las paginas, había fotos, muchas fotos, en algunas salíamos Justin y yo solo en pañales… otras abrazándonos, una me llamo la atención, pero no era una foto, era un papel con una rosa marchitada… cogí la nota y la leí…. 

15 de abril de 2007 

…. La fecha era de hace unos años yo tendría unos 13 años, nosotros ya no nos hablábamos 


Querida Bianca, no sé cómo explicarte esto… desde pequeños estuve enamorado de ti, tu seguramente nunca te habrás fijado en mí y menos estos últimos años, las cosas han empeorado desde que vino Nora, no es mi intención alejarme de ti. Nora nos amenaza… yo te amo con cada parte de mi corazón, solo pienso en ti las 24h del día, sabes que siempre serás mi chica preferida, jamás te haré daño y espero que después de que leas esta carta algo cambie entre nosotros, si algún día vuelvo a Ontario, que mi madre me ha prometido que sí, espero que podamos ser algo más que amigo, yo te amo y jamás te dejare de amar, te lo prometo… La rosa es un detalle, para que recuerdes cuando éramos pequeños… 

Un beso de tu Justin, te quiero 


¿Y esta carta?.... ¿Por qué nunca llego a mí? ¿Por qué la tiene él? ¿Jamás se atrevió a mandármela? ¿Y por qué era lo de la rosa? Busque entre los dulces recuerdos de mi niñez, busque entre las tardes con Justin o con mi familia…. Me costó encontrar el recuerdo de dónde provenía la flor, pero lo encontré: 

FLASHBACK 


Teníamos 6 años 


- Quiero esa flor- dije señalando una rosa enrome y roja, era preciosa. 
- ¡Está muy lejos!- dijo Justin a mi lado 
- Yo sé que tú puedes cogerla- digo sonriendo. 
- No se… 
- ¡Justin! Yo sé que puedes, confió en ti- le mire.
- Está muy lejos- miro sus zapatos. 
- ¡Vamos!- le anime. 
- ¿De verdad la quieres?- me pregunto. 


Afirme con la cabeza sonriendo. Nadie me quitaba la sonrisa a esa edad, ya que para mí, el mundo era de color de rosa.


- Pues la tendrás- dijo sonriendo.


Justin se puso a trepar la reja que nos separaba de la gran rosa roja, la salto y fue corriendo a coger la flor, cuando volvió se le quedo el pantalón enganchado en la reja y se estampo contra el suelo. 


- Mira Bianca ¡la conseguí!- dice poniéndose de pie. 
- ¡Justin! ¡Sangre!- dije señalando sus rodillas, donde el pantalón se había roto y había mucha sangre. 
- ¡Conseguí la flor para ti!- sonrío- Haría de todo por ti.
- ¿Estas bien?- dije preocupada 
- Si, toma- cogió al rosa que estaba en el suelo y me la tendió. 
- Gracias- la cogí- ¡Eres el mejor! 
- -Justin se tocó con su dedo la mejilla- ¿Y ahora? 


Quería que le diera un beso en la mejilla, pero yo me puse delante de él y se lo di en los labios, él sonrío. 


- Ahora vamos a casa- con la mano que yo tenía libre le cogí su mano, para ayudarle a caminar.


FIN DEL FLASHBACK 


- Oh Justin ¿Por qué nunca me diste esta carta? ¡Todo habría cambiado!- dije y fije la mirada de nuevo en la carta y en la rosa.
- Tuve miedo…- dijeron. 


Gire mi cabeza y allí estaba Justin despeinado, apoyado en la puerta mirándome.


- ¿Miedo? ¿De qué?- dije, aunque me costaba hablar, tenía los sentimientos a flor de piel. 
- De que no sintieras lo mismo, de que no me perdonaras… 
- Pero Justin….- él no me dejo seguir hablando.
- Lo hecho, hecho esta.- me arrebato el álbum de mis manos- Los dos tomamos caminos diferentes, tú tomaste el camino de no amar a nadie y yo tome el camino de arrastrarme por ti, pero ya estoy harto, creo que dejare ese camino.
- Justin…- susurre.


Yo no podría decir otra cosa, no tenía palabras. 


- Bianca, no te lo volveré a preguntar ¿quieres dejar tus tonterías fueras y estar conmigo? 
- Yo…yo…yo no puedo Justin- puse mi cabeza entre mis manos. 
- -Justin pego un chillido- Bianca ¿no ves lo que sufro por ti? ¿No ves cuanto te amo? 
- Justin entiéndeme…- las lágrimas amenazaban con salir. 
- Entiéndeme tu ¡Joder! Me harte de perseguirte, de intentar comprenderte… Solo piensas en ti ¿nunca te has parado a comprenderme? Bianca… ¿Por qué no confías en mí? Yo jamás te haría daño- me cogió de las manos- Dame una oportunidad- sus ojos también estaban brillosos. 
- No puedo Justin…- me levante y me aparte de él. 
- Vete a la mierda Bianca, solo sabes decir que no puedes ¿acaso lo has intentado? ¡Eres una puta! – Pego otro chillido- No me dirijas la palabra en tu puta vida, ni me mires. No sé cómo pude estar tan ciego, no sé qué vi en ti- empezó a subir el tono de voz. 
- Justin… no me grites, por favor -como una niña pequeña me tape los oídos con mis manos. 
- Vete de mi cuarto, no mejor, me voy yo. Nos vemos en el infierno Bianca- dijo Justin sin piedad.


¿Tenía algún sentido la última parte? Espero que no. Dicho eso se fue corriendo de su cuarto pero antes tiro al suelo el álbum y la carta con la rosa… Me sentía como una mierda… Me afecto todo lo que me dijo Justin, no llorare, porque yo creo que esa vez que me violaron llore todo lo que podía llorar por los hombres, se me agotaron las lágrimas para ellos. Salí del cuarto de Justin, ahora solo estaban los sirvientes en la casa y yo. Justin se había ido… Me quede en mi cama, ahora no reaccionaba, mi mente era una pared en blanco, tenía frio y luego calor, me entraban ganas de llorar y de destruir la casa. 


Opte por sacar las reservas de cocaína e inhalar. Todo estaba mejor, me empecé a reír, era una risa demasiado histérica. Fui al baño, me eche agua fría en la cara, me mire en el espejo, estaba blanca. Volví a mi cama, me apoye lentamente la cabeza en la cama, todo mi cuarto me daba vueltas. Otra vez ese sentimiento de culpa ocupo mi corazón… ¿Cómo podía haber llego hasta este punto? Busque en mi cuello el colgante de mis padres, lo mire… me lo volví a preguntar ¿qué pensarían ellos de mí?... Apreté el colgante a mi pecho, desee con todas mis fuerzas que desapareciera este sentimiento, esta angustia. 


Si ahora no le importó a Justin ¿a quién le voy a importar? No soy nadie ahora mismo, sin Justin ya no soy nada, él me mantenía a flote. Abrí el primer cajón de mi mesita de noche y saque el objeto afilado color plata, un pequeño cuchillo. Era para abrir las cartas. Lo pose en mi muñeca, donde estaban las venas, note el filo frio y afilado en mi piel, apreté un poco más. A nadie le importaría… “Nos vemos en el infierno Bianca” Fue su última frase, “hasta luego Justin” fue mi último pensamiento. Apreté más el cuchillo, empecé a ver un hilo de sangre que caía por mi muñeca, fue ver la sangre y entrarme ganas de vomitar, tire el cuchillo al suelo y fui corriendo al cuarto de baño, no me acordaba de lo mal que lo pasaba cuando veía sangre. 


Me apoye en el váter y expulse lo que tenía en el estómago. Me encontraba fatal, como si me hubieran pegado una patada en el estómago. Me levante con las pocas energías que me quedaban, me mire mi muñeca, tenía apenas un arañazo… Me lave la poca sangre que tenía y me volví a echar agua en la cara. Me tumbe en la cama, encogí las piernas y me las agarre con los brazos… 
Me desperté después de dos horas, el mareo y las náuseas habían desaparecido. Me asome por mi ventana, que daba justo al garaje, no estaba el coche de Justin. Fui despacio hasta la casa grande, me encontré con María que estaba limpiado, fui hacia ella.


- María ¿sabes dónde está Justin? 
- No, cogió su coche y hace tiempo que no lo veo…
- Vale… 


Empezó a sonar mi móvil, lo cogí


- ¿Diga?- conteste. 
- ¿Usted es Bianca?- dijo un hombre. 
- Sí ¿qué pasa?- pregunte. 
- La llamamos del hospital, un chico tuvo un accidente con un coche, encontramos su móvil y usted era la primera de su lista. ¿Podría venir? 
- Voy 
- No tarde- colgó. 


Tire el móvil al suelo sin querer, se me deslizo entre mis manos… Mi mirada estaba en un punto, oía un pitido y mi visión se nublo… Justin.

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