NARRAS TÚ
-Al final el vuelo no fue para tanto, a que no? – le digo susurrando intentando que nuestra conversación fuera intima, que el taxista no la escuchara.
- ¡Dilo por ti! Que has estado bajo el efecto de la pastilla todo el vuelo- me mira y sonríe dejando a la vista sus preciosos dientes blancos.
- No es mi culpa que me sienta mal viajar– cruzo mis brazos intentando parecer enfadada.
- No te enfades cariño- me mira a los ojos y paso uno de sus brazos por mis hombros.
No me arrepiento haberme ido con Justin y haber dejado a todos atrás, no me arrepiento nada. Estoy con la persona que quiero en San Francisco… ¿que más quiero? Pongo mi cabeza de tal forma que puedo mirar a los ojos a Justin
- ¿Qué miras?- sonríe
- No me puedo creer que tengo tanta suerte… Estoy al lado del hombre perfecto- me avergüenzo de mis palabras… y mis mejillas se tiñen de un rosa.
- _(TN) me pareces que todavía estas bajo el efecto de las pastillas- suerte una carcajada
- No, lo digo en serio. Te quiero Justin
Levanto mi cabeza un poco y mis labios se posan en los suyos, provocándome ese sentimiento… ese raro sentimiento que solo siento cuando lo toco, cuando lo siento cerca; ese cosquilleo en mi estomago… como suelen decir, las mariposas. Dicen que con el paso del tiempo te acostumbras y dejas de sentirlo, pero yo espero y sé que nunca se me pasara, se que siempre sentiré esto cuando este junto a él, porque lo amo y jamás dejare de hacerlo.
Cierro mis ojos disfrutando de este cálido beso que podría ir a más si no estuviéramos en un taxis, aun que os cueste creer todavía no hemos dado el siguiente paso, los dos nos morimos de ganas de que nos unamos totalmente, pero por ahora… no ha pasado nada y cuando pase espero que sea porque de verdad queremos. Me separo de Justin y escondo mi cabeza, saco mi lengua y la paso por mi labio inferior saboreando su
beso…
-~~-
- ¡Dios! Cuando has comprado esto?- me pregunta con la boca abierta observando la casa, o mejor dicho… nuestra casa
- No la he comprado, ya era mía de hace tiempo… no es la primera vez que vengo a San Franciscos- suspiro- Yo nací aquí, luego las cosas se pusieron difíciles y nos mudamos, la casa es enorme- mi mirada se vuelve nostálgica recordando los viejos tiempo… y sobretodo la razón por la cual me decante por San Francisco… Justin me saca de mis pensamientos…
NARRA JUSTIN
- Ya lo veo!- miro a _(TN) y veo que una fina capa cristalina está empezando a cubrir sus ojos, voy a su lado y la abrazo- ¿Qué te pasa?
- Nada… vamos para adentro, quiero enseñarte la casa- suspira, pestañea rápidamente y me mira- vamos.
_(TN) se pone delante de mí andando, llevaba unos jeans tan ajustados… ARG, se le marcaba perfectamente su trasero, su sensual figura. Cuanto deseo hacerla mía, pero quiero que sea en el momento perfecto… quiero que ella nunca olvide ese momento.
- ¿Qué haces? Vamos Justin.- me dice con su voz, que es una dulce melodía.
- Ya voy, estaba observando a la mujer que tengo delante de mí- digo mientras me acerco hacía ella lentamente- no te merezco.- pongo mi mano en su mejilla
- No repitas más eso… sabes que es al revés, tengo a un dios griego delante mía.- dice _(TN) mientras se le escapa una risa
- Pues como buen dios griego, algún día.- acerco mi boca a su oreja, mis labios rozaban con su oreja- te llevare al cielo nena.- le doy un pequeño beso en el cuello
- Esperare con ansías ese día. –sonríe y me tiende la mano para que vallamos a la casa de una vez.
Pasamos una reja, hay mucha seguridad se nota que el padre es policía. Tampoco la casa era enorme, pero estaba bien, es grandecita. _(TN) mete la llave en la gran puerta y la abre, al abrirla se oye un sonido chirriante y cuando la puerta está completamente abierta, vemos a una mujer limpiando.
NARRAS TÚ
- Creo haberle dicho a mi padre que no quería a nadie para limpiar la casa.- dije para que la mujer me oyera.
- ¡Oh! ¿Señorita _(TN) ya llego? Fue cosa mía, me dijeron que alguien volvía a la casa y recordé que desde hace unos años nadie viva aquí, por lo que usted ya sabe… pues pensé que debería oler muy mal y vine a darle un repaso.- cogió los trapos- pero ya me voy, que disfrutéis de la casa.- me mira a mí y mira a Justin- Adiós
Dicho esto la mujer viene hacia nosotros y nos echamos a un lado dejando paso a la mujer para que saliera de la casa.
- Ya estamos solos.- digo y pongo mis brazos rodeando el cuello de Justin.
- Si, por fin.- sonríe
Subo mi pierna para cerrar la puerta de una patada, cuando le voy a dar la patada suena:
- ¡AU!-gritan detrás de la puerta.
Suelto a Justin y abro inmediatamente la puerta, era el taxista con algunas maletas. Le había dado con la puerta en toda la cara
-Perdóneme, perdone! Por favor perdone.- dije
- No pasa nada.- dice frotándose la nariz con la mano que tenía libre.
- Suelte las maletas aquí. –señalo el suelo.
- Cariño, voy por las demás.- dice Justin y me da un beso en la mejilla y se va con el taxista.
Cojo las maletas que había y las meto más a dentro, suspiro. Esta casa me trae tantos recuerdos, voy a una sala de estar y me dejo caer en el sofá polvoriento que estará en la basura dentro de poco. Pase mitad de mi vida aquí recuerdo el día que me fui como si fuera ayer, tenía 10 años mi padre trabajaba aquí de policía patrullando por las calles, le ofrecieron subir de cargo pero tenía que cambiarse de ciudad, mi padre acepto. Además mi madre no quería que yo siguiera aquí, ya que había problemas en la familia… Siento unas manos en mis hombros que se mueven dándome un masaje, cerré los ojos.
-Ahora sí que estamos solos.- susurro a mi oído Justin.

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