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Capítulo 4

NARRA JUSTIN.

Empecé a andar por las calles que me sabía de memoria. Había niños corriendo, normal, las vacaciones se acababan y hay que aprovechar el tiempo. Uno choco conmigo, levanto su mirada y vio mi cara.

- Perdone, perdone- dijo asustado.

¿Tan mal me veía? Ni siquiera sonreí, seguí mi camino. Llegue hasta la casa donde me había criado. Había margaritas en las ventanas, aspire el aroma. Subí los tres escalones y pegue en el timbre. 

- ¡VOY!- gritó mi madre desde dentro. 

Abrió la puerta despacio y me miró, abrió la boca, dos lagrimones rodaron por sus mejillas, se abalanzó sobre mí y me abrazo.

- Justin, Justin, Justin- empezó a decir mi nombre sin parar.
- ¿Entramos?- susurre.

Mi madre se apartó de mí y entramos en la casa.

- ¿Cómo estas? ¿Estas bien? ¿Te alimentan en la cafetería? Yo… - me miro de arriba abajo- Dios, Justin… Mira como estas. Ve arriba, date una ducha, cámbiate y hablamos
- Mama…- susurre.
- Por favor- me dijo mirándome.

Suspire y me puse de camino a la parte de arriba. No veía a mi madre desde… Desde principio de año, me escape del internado, vine a mi casa, todo me recordaba a ella y lo pagué con la casa. Luego volví a principios de verano. Recorrí toda la planta de arriba, tocando las paredes con mi mano derecha… Una puerta se abrió cuando la toque, encendí la luz y me asome. Allí seguía mi estropicio. Todos los instrumentos estaban por el suelo, rotos. Sonreí. 

Apague la luz y seguí mi camino hasta mi cuarto, cogí ropa nueva y me metí en el baño. La ducha de agua caliente me sentó de lujo. Me afeite y salí con la toalla envuelta en mi cintura, me senté en mi cama… Me puse a buscar una cosa, pero al instante supe donde estaba. Cogí un cigarro un mechero ya abrí la ventana. Me senté en la cama. Pegue una bocanada al cigarro y expulsé el humo por mi boca. Me daba asco, pero era necesario. Al rato, cuando el cigarro se acabó, me puse mi ropa nueva. Cogí una toalla limpia y sacudí mi cabello. Baje la planta, mi madre estaba en el salón, había preparado café. Me senté enfrente de ella y cogí mi taza. Levante mi mirada y ella me miraba, sonriendo.

- ¿Qué tal por…- se rió, no sabía por donde andaba- ¿Qué tal te va?- pregunto.
- Voy tirando… No estoy en un sitio parado, un día duermo aquí, otro allí. Como mejor me venga
- ¿Y sabes algo de…- mi madre evito mi mirada- Ya sabes…
- No, desde ese día no he vuelto a saber de ella- ya podía controlar mis sentimientos, me había vuelto a encerrar.
- ¿Has ido a su casa?- preguntó.
- - me reí- Por supuesto… Pero se mudaron. 

Mi madre se mordió su labio inferior, me miro y vio mis ojos, estaban oscuros, sin vitalidad.

- Ya mismo terminan las vacaciones ¿tienes pensado hacer algo?
- No sé, me gustaría seguir así…
- Pero Justin… No puedes estar así toda tu vida.
- ¿Por qué no? ¿Quién me lo impide? 
- Nadie- suspiro mi madre- Pero no te conviene, tienes que salir, ver a otras chicas… Trabajar o seguir con los estudios. No vuelvas a ser como antes, Justin, no pierdas todo lo que habías ganado… Ella no quería eso.
- ¿Sabes acaso lo que ella quiere?- dije mirando al suelo.
- Ella te quiere Justin, ella quiere lo mejor para ti, ella seguro que quiere que hagas una vida, que te distraigas.
- ¿QUÉ ME QUIERE? –grite, mi madre se asusto- si me quisiera, hubiera echo algo, me mintió todo el tiempo.

Lloré, pero yo no quería, agache mi cabeza, la puse entre mis piernas. Sentí a mi madre a mi lado, abrazándome.

- Justin, sabes que no es verdad. Ella te amaba y seguro que aun piensa en ti. 

Me hice pequeño, necesitaba el abrazo de mi madre, aunque lo negara.

- La extraño mama….-susurre.
- Lo sé hijo, lo sé. Pero eso no es una escusa para no seguir con tu vida… Sigue con los estudios, es tu último año, al siguiente iras a la universidad, te sacaras una carrera. Se feliz Justin, seguro que encuentras alguna como ella. 

Suspire, sabía que mi madre tenía razón, yo tenía que seguir con mi vida. Pero es que no podía, mi cuerpo no tenía fuerzas para nada.

- Prométeme que lo intentaras, hijo- me dijo mi madre con su voz más dulce.
- -me mordí mi labio inferior- Te lo prometo.

NARRA EMMA.

- Sigo sin entender- dije mirándolo.

Él no me miro, tan solo sonrió de lado. 

- Mis padres me van a mandar a un internado…- dijo aferrándose a la barandilla que nos separaba del lago- Me van a mandar al internado de donde te sacaron a ti. 
- ¿Y eso que tiene que ver con ver … Justin?
- Quizás sigue allí, esperándote… 

En eso pensaba yo cada noche ¿Justin me estará esperando? Pero siempre acabo pensando en que no, en que ya se habrá aburrido. 

- Bueno, pues que se siente a esperarme… Mis padres no me meterán allí ni de broma.
- Emma… Déjame todo a mí.
- Me asustas- dije.
- -escuche su risa, me dio un escalofrío, luego note su mano en mi cintura- Lo sé.
- Eh, eh, eh. Las distancias- dije alejándome un poco de él.

Pero él no quito su mano de mi cintura.

- Vas a tener que acostumbrarte para poder ver a Justin.

Justin de su boca no sonaba tan dulce, pero igualmente hacía que sintiera cosquillas.

- Me quieres explicar tu plan de una vez.
- Vale, vale, no me comas…- dijo riendo- Sé que tus padres quieren que salgamos por temas de negociosos. 
- ¿Y…?
- Pues que si salimos, estaremos tan enamorados- me apretó más a él- que tendrás que venir conmigo a donde sea.

Entonces capte su idea, era fingir que salíamos este tiempo para poder llevarme allí… Listo, listo. Ahora no podía quitar la sonrisa de mi cara… pero se me fue.

- ¿Y por qué me quieres ayudar?- dije mirándolo.
- Pues porque sé que has sufrido mucho…
- - lo mire más atenta- Venga, no bromees.
- Vale, porque allí solo me aburriría y como ya te dije- acerco su cara a la mía- nos parecemos muchos.

Su aliento daba en mi cara.

- Apártate, ahora no nos ve nadie.
- ¿Entonces aceptas?- dijo apartándose. 
- Lo qué sea por Justin- suspire.

Por Justin, pensé en mi mente, una sonrisa cubrió mi cara de nuevo

~~DESPUES DE UN LARGO PASEO Y DE UN PERRITO CALIENTE, A LA TARDE NOCHE, EN CASA~~

Richard aparco delante de mi casa, donde esta mañana. Lo miré… Seguía sin caerme bien, pero lo tendría que soportar esta última semana, antes de entrar al internado, si todo salía bien.

- ¿Vamos?- dije tendiéndole mi mano.

Él sonrió, me la cogió y fuimos a mi casa. Pegue en el timbre, la puerta la abrió mi madre, me miro extrañada, pero yo le sonreí. 

- Bueno, cielo, nos vemos mañana si eso…- me dijo Richard.
- Hasta mañana- dije sonriendo, fingiendo estar enamorada.

Iba a darle dos besos, dos SIMPLES BESOS EN LA MEJILLAS, pero el giro la cara y besó mis labios… Acerqué mi cara a su oído. 

- El beso sobraba- dije mirándolo. 
- Lo sé.

Sonreí irónicamente y me tuve que contener de arrancarle la cabeza. Entonces abrió la puerta y se fue. Me di la vuelta y allí estaban mis padres, mirándome.

- ¿Qué pasa?- pregunte.
- ¿Richard? ¿Tú?- dijo mi madre.
- Si, estamos saliendo- dije sonriendo. 

Mi madre abrió la boca y mi padre… sonrió. 

- ¿También me vais a apartar de él?- pregunte.
- No cariño, no, ya no más- dijo mi madre.
- Claro que no, si lo quieres… no somos quien para apartarte de él- dijo mi padre.

Me entraron ganas de reírme, pero me contuve.

- Bueno… pues os tengo que decir algo- dije mirándolos.
- ¿El qué?- preguntaron mis padres a coro.
- Se va al internado donde yo estuve… No me quiero separar de él…- dije poniendo cara triste.
- Oh, no, tranquila, te apuntamos- dijo mi padre corriendo.

Mis ganas de matar aumentaban. 

- ¿Y…Jus…- empezó mi madre.
- Nada, mama, él ya no me importa, como me dijiste tan solo era una tontería, me uso porque era joven, yo ahora quiero empezar algo bonito con… Richard.

Mentir, algo en lo que había mejorado en todo este tiempo.

- Entonces no se hable más ¿no?- dijo mi padre sonriendo- Mañana mismo, por la mañana, llamó y te apunto.

- Perfecto- dije sonriendo, con cosquillas en la barriga.

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