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Capítulo 22

Fuimos a clase, las tres primera estuvieron aburridas, en una me toco con Wendy que me contó que el chico con el que estaba era el chico que le gustaba el año pasado y que le seguía gustando, pero que por ahora no eran novios. Es tan inocente, cuando me lo contó le brillaban los ojos y se sonrojaba a ratos. Luego en otra me toco con Roxana, con ella desde nunca tuve tanto roce como con Wendy, pero también era mi amiga, estuvimos hablando un poco de todo, hasta que el profesor nos mando a callar. La otra clase la pasé sola.

Luego tuvimos una parada para descansar, Justin me pregunto si podía estar con sus amigos, porque lo querían ver. Yo le dije que por supuesto. Sus amigos eran extraños, Byron sobretodo, llevaba un gorro pero de él salían pelos más rubios que los de Justin, tenía unos ojos azules fríos, era algo más alto que yo, más o menos como Justin, daba la impresión de ser fuerte y serio. 

Andrew tenía el pelo corto y negro, unos ojos marrones casi negro y tenía el moreno que le quedaba del verano. Era algo y ancho de espalda. Los ves a simple vista y te pueden asustar un poco, pero por ejemplo Andrew me cayó bien y Byron en el fondo seguro que es buena gente. 

Al tiempo volvió Justin, me estaba aburriendo un poco, ya que Liam y Roxana eran muy empalagoso y Wendy estaba metida en su mundo. Me sentía incompleta si no estaba él. Sé que si ahora lo vuelvo a perder lo pasaré peor. Fui hacia él y lo abracé.

- ¿Me extrañaste?- pregunto Justin.
- Mucho- dije sonriendo y apretando mi cabeza a su pecho.

Al instante sonó la campana y tuvimos que volver a clase, por suerte ahora me tocaba con Justin. Estábamos sentados juntos, obvio ¿no? Llegamos, soltamos nuestras maletas y nos sentamos, yo mirando a la ventana.

- ¿Y?- pregunte.
- ¿Qué pasa?- me pregunto Justin.
- ¿Qué te han dicho tus amigos? ¿Es sobre mí?

Justin soltó una carcajada.

- Que egocéntrica. Pero si, fue sobre ti.
- ¿Es malo?
- Me dijeron que qué pesabas de ellos, si pensaba estar mucho contigo y…. qué hice para conseguirte si no pegamos ni con cola.
- ¿Y qué le dijiste?
- Primero, que pensaste que eran raros…
- ¡Justin!- me queje.
- - él se rio- No se lo tomaron a mal, se rieron y dijeron que lo suponían. Segundo, les dije que pensaba estar contigo todo el tiempo que pudiera… Que no pensaba dejarte- dijo sonriendo- Y por ultimo, les dije que no sé, no sé que hice para conseguirte. ¿Qué hice?- me pregunto
- Pues muy fácil. Tú, en generar. Primero te odiaba, pero en el fondo me gustabas. Era raro, sentía cosas que no sentí jamás, esas cosquillas… Además tu misterio me atrae, tu forma de vivir como si nada te importara… Y sobretodo, tu forma de ser, esa rebeldía… -sonreí- y que en el fondo eres tan dulce. En fin, me enamoraste por tu forma de ser, sin queriendo me enamoraste. Creo que Dios así lo quiso, pase lo que pase, creo que estamos destinados a estar juntos.
- - Justin hizo como si se limpiara las lágrimas- Precioso, precioso.

Le pegue en el pecho a Justin, él se rio.

- Es broma. Pues no lo sabía. Así que te gusta eso del chico malo…
- A toda chica le gusta, pero eso no significa que no ame cuando te pones cariñoso.
- Lo apuntaré.
- Te quiero- le susurre.
- Y yo a ti.

Nos íbamos a besar pero entro el profesor, dando grandes zancadas y gritando que nos calláramos y nos sentáramos.

Las otras 3 clases restante fueron aburridas, yo tan solo quería que este día pasara rápido, para que llegara el fin de semana y poder escaparme con Justin, además, quería saber donde me iba a llevar. Recuerdo que la única vez que salimos un fin de semana fue en nuestra primera cita, fue tan rara

Justin me acompaña a mi residencia, se despide con un beso y un hasta luego. Subo a mi habitación, me pongo a hacer deberes y estudiar, veo como el sol va cayendo poco a poco. 

NARRA JUSTIN.

Agarre mi teléfono y busque su número en la guía. A los segundo oí su voz.

- ¿Si?- pregunto.
- Hola mamá- dije sonriendo.
- Ah, hijo, ¿Qué pasa?
- Cuanta emoción- le dije.
- - oí la risa de mi madre- Me llamaste ayer para saber si todo estaba listo.
- Ya… Es que…
- Lo sé hijo, es importante por ti y me alegro.
- Bueno ¿entonces todo esta listo para mañana?
- ¿Dudas de tu madre?
- Jamás.
- Muy bien, todo esta listo para mañana.
- Muchas gracias por todo mamá.
- No tienes que darlas, me alegra que estés bien de nuevo con Emma.
- Yo también- dije sonriendo de oreja a oreja.

Las cosas iban genial y así iban a seguir.

- Bueno hijo, te dejo que tengo que salir.
- ¿Salir? ¿Con quien?
- ¿Te acuerdas de Frank? El de la iglesia.
- Por supuesto.

Frank era un hombre de la edad de mi madre más o menos, que siempre nos ayudo cuando no podíamos llegar a fin de mes, un buen tío.

- Pues me ha invitado a una cena… Para unas cosas de la iglesia….- noté que mi madre estaba nerviosa.
- Claro, claro- me reí- Que te lo pases bien
- Igualmente, adiós hijo te quiero.
- Te quiero.

Colgué. Me gustaba ver que mi madre salía, que no se quedaba sola en casa. Empecé a ponerme algo nervioso por mañana ¿y si algo no salía bien? Justin, tranquilo, respira. Me deje caer en la cama, tenía que dormir, mañana iba a ser un día movidito.

NARRAS TÚ.

Me sentía sola, miré la cara de la niña pequeña de cabellos dorados, la odie, no sabía por qué exactamente, pero algo dentro de mi me decía que la odiaba por parecerse tanto a él.

Me desperté gritando “no” a la nada. Me senté del golpe en la cama, llevándome la mano al pecho. Cuando mi respiración se relajo, oí unos golpes en la puerta, los causante de que me haya despertado. Me levante, pero antes miré el reloj, las 6 y media de la madrugada ¿Quién se atrevía a levantarme a estar horas? Abrí la puerta y me encontré con la cara de Justin, despierto y sonriente.

- ¿Qué haces aun así?- me pregunto.

Como yo seguía aun casi dormida, tuve que tomarme mis segundos.

- ¿Pero has visto la hora que es?
- No hay tiempo que perder, la vida son dos días- me dijo sonriendo.
- Son las 6 y media- le dije.
- Si, muy tarde. Lo siento por no venir antes, es que no encontraba la camiseta.

Me lleve la mano a la frente y me aparte de la puerta para que Justin pasara.

- Me voy a vestir…- dije sin entender que pasaba.

Fui al armario, pero antes encendí las luces y me cegaron, cuando pude volver a ver lo abrí.

- ¿Qué me tengo que poner?- le pregunte volviéndome y mirándolo, estaba sentado en al cama.
- Hm…- Justin se saco la barbilla- Algo cómodo.

Suspire y volví a mirar a mi armario. Saque unos jeans rotos por la rodilla y descoloridos, eran así de fabrica y una camiseta y una rebeca como de lana gris, con mis converses. Me metí en el baño a cambiarme, me desperté echándome agua en la cara, me hice un especie de moño despeinado y luego salí, busque mis gafas y me las puse.

- ¿Por qué siempre te metes en el baño para cambiarte? Te he visto muchas veces desnudas.
- - Me sonroje y me encogí de hombros- Pues no lo sé.

Me acababa de dar cuenta de que Justin llevaba una mochila grande. Salimos de mi cuarto y de la residencia. No había nadie despierto, cuando digo nadie, es nadie. Estaba empezando a amanecer, hacía una fina brisa otoñal.

- ¿Se puede salir ya del internado?- pregunte.
- Claro.

Vi su Yamaha, me acorde cuando vi la de Richard aparcada en mi casa… Creía que era la de él. Iba a ir hacía ella, pero Justin me paró.

- No, esta vez no.

Entonces me guio hasta un coche, negro, bajo y alargado pero no mucho. No sabía la marca, no sé mucho de coches, pero era bonito.

- ¿De quien es?- pregunte.
- De Byron- Justin saco las llaves y abrió el maletero, metió la mochila.
- ¿Te lo ha prestado?- dije sorprendida.

Abrió nuestras puertas y nos metimos. 

- No, le he robado las llaves- vio mi cara de asustada y se rió- Es broma, se lo pedí ayer, me dijo que mientras que no hiciéramos cosas dentro, que vale- Justin suspiro y miro abajo- Se lo tuve que prometer

Me reí, cuando Justin empezó a mover el coche se lo pregunte.

- ¿Donde vamos?
- A Las Vegas, te voy a secuestrar- dijo serio

Me quede un poco paralizada. ¿Qué? ¿A Las Vegas? No, no era posible.

- ¿Qué? ¿Para qué?- pregunte.
- ¿Para qué crees?- preguntó- Nos vamos a casar.

Decía con tanta seriedad sus palabras, que hasta hizo que me lo creyera… Pero no era posible.

- ¿Enserio?
- ¿Crees que Elvis me sentara bien? Siempre me quise casar de Elvis- dijo mirando la carretera.

Miré atentamente a Justin, no me lo podía creer… Pero en cierto modo, no quería decirle que parara, quería que siguiera adelante. Pude observar como las comisuras de los labios de Justin se empezaban a elevar.

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