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Capítulo 15

Empecé a correr, a huir. Empecé a tropezarme con gente, que se giraba y me insultaba, no me importaba. Conseguí llegar a mi habitación, mi mano me temblaba y me costaba encajar la llave en la maldita cerradura, lo logre y abrí la puerta. No sabía lo que hacía, esta en un tipo de shock. Se me callo el collar de Justin al suelo. Fui al cuarto de baño, empecé a meter las manos en el mueble donde estaban las colonias y cosas de maquillaje, mis manos buscaban algo, todo se caía y se rompía a mis pies.

Al fin lo encontré, saque el sacapuntas de el lápiz de ojos, lo tire con todas mi fuerzas al suelo. Mi visión era nublosa por las lágrimas, empecé a toquetear en el suelo, hincándome trozos de cristales de colonias en las manos, haciéndome sangre, al fin encontré algo pequeño, pero más grande que los trozos de cristal, lo cogí, lo miré, un pequeño trozo afilado de metal, la cuchilla del sacapuntas.

Me levante tambaleando, puse la cuchilla en la encimera, rápidamente me arranque el vendaje, pero me costó encontrar por donde se quitaba, ya que las lágrimas ocupaban mis ojos. Al fin logre sacarme el vendaje, lo deje caer, miré las viejas cicatrices, recuerdo que la ultima vez, acabe en el hospital, quizás, esta vez, acabe en un lugar peor. Volví a coger la cuchilla, apreté fuertemente, estaba afilada y fría, al simple toque ya vi el liquido rojo por mi muñeca, apreté más fuerte y tire, unas cuantas veces, hasta que perdí la conciencia y mi cabeza choco contra el suelo, lleno de cristales.

NARRA JUSTIN.

Emma se va corriendo de mi habitación, llorando. Sé que es por mi, sé que lo esta pasando fatal y me mata mentirle de esa manera, claro que la quiero, pero no puedo. Volver a estar con ella, puede hacer que vuelva a ser como sea, pero ¿es eso lo que quiero? ¿Quiero volver a ser el de antes? Dejo de pensar en eso y pienso en Emma, se fue bastante mal, en esos momentos puedes hacer cualquier cos…NO. 

Salí corriendo, lo más que podía, abriéndome paso entre la multitud, casi me como a más de una persona. Llegue a su residencia y subí las escaleras, no tenía tiempo para esperar el ascensor. Su puerta esta abierta, veo en el suelo la cadena que le di, la recojo, giro mi cabeza, en dirección al baño, puedo ver su cabello rubio mojado de algo rojo. 

Me levanto del suelo y voy lentamente hacía ella, todo mi cuerpo tiembla. Otra vez no, por favor. Mi labio inferior empieza a temblar y a la vez, unas cuantas lágrimas viajan por mis mejillas. Me arrodillo y toco su mejilla blanca.

- Emma…- susurro.

Rápidamente, le busco el pulso en el cuello, se lo encuentro es lento, casi ni se nota, pero nada esta perdido hasta que su corazón deje de latir. La cojo en mis brazos, al levantarla, se oyen como cristales que estaban pegados a su cuerpo, se caen al suelo. Me siento en la cama y la coloco en mis piernas, abrazo su cuerpo acercando mucho nuestros labios.

- No me dejes- le susurro.

Me vuelvo a levantar y dejo que su cuerpo se extienda en la cama. Levanto su cabeza lentamente, tiembla, por culpa de mis temblores. Con mi otra mano, empiezo a quitarle los pequeños cristales que tenía hincados en la cabeza, me mancho la mano de sangre, su sangre. Cuando no noto ninguno más, dejo que descanse la cabeza, ahora viene lo fuerte, cojo su brazo izquierdo.

- No puedo…- dijo susurrando.

La sangre no es mi punto fuerte, pero hago un esfuerzo, por ella, todo sea por ella. Miro su muñeca, un corte profundo, sigue sangrando. Me levanto rápidamente y voy hacia el cuarto de baño, saco el botiquín de primero auxilio y vuelvo donde ella. Busco algodón y alcohol, le desinfecto la herida, luego le echo betadine, le pongo un trozo nuevo de algodón y busco vendaje. Vendo su muñeca, lo más fuerte que puedo, pero tampoco sin pasarme, le pongo un trozo de esparadrapo para que se pegue. 

Miro mis manos, llenas de sangre, voy al cuarto de baño y me las lavo, pero el olor sigue, casi me desmayo, pero me apoyo en la pared y suspiro. Antes de volver, veo en el suelo sus gafas, las recojo y las pongo en su mesita. Me agacho delante de ella y le acaricio la mejilla todavía blanca.

- Te quiero- le susurro.

Sigue inconsciente, pero su pecho se mueve al ritmo de su respiración. Llegue a tiempo. Sigo acariciando su mejilla, pensando si quedarme aquí o irme. Algo no me deja moverme de su lado. ¿Por qué es tan difícil? ¿Por qué no me puedo creer yo mismo mis mentiras? Coloco un mechón rubio detrás de su oreja. Al final acabé haciéndonos daño a los dos, tan solo porque yo no quería volver a enamorarme.

Pero sé que esto no durara mucho, dentro de poco volveré a caer, no podré estar mucho tiempo sin volver a besarla. Como me encanto el beso que nos dimos, volví a sentir el calor de su cuerpo, sus jugosos labios. Mire su cara blanca y sus labios algo morados, me acerque lentamente y bese su frente.

Me puse de pie, me quite las zapatillas y como pude, me puse detrás de ella en la cama. Abrace su pequeña cintura. Había adelgazado mucho en todo este tiempo, su cara y sus ojos no mostraban la misma vitalidad que cuando estábamos juntos… Quizás ella lo había pasado tan mal como yo. Quizás ella nunca me olvido como yo tampoco lo hice. Bese su nuca y aspiré su dulce aroma, ahora tenía una mezcla de colonias, pero su olor dulzón permanecía. 

Pegué más su cuerpo al mío… Entonces los parpados me empezaron a temblar ¿sueño? ¿Desde cuando no tenía sueño realmente? Me había pasado las noches en vela, pero ahora sentía que me podía relajar, estaba de nuevo con ella y por lo menos, hasta que se despertara, me puedo dar el placer de pensar que seguimos como antes.

NARRA EMMA.

Entre abrí los ojos, estaba en una habitación oscura… Cuando mis ojos se habituaron a la oscuridad, definí los muebles de mi cuarto. Supongo que había caído el sol. Noté que mi cuerpo estaba sobre algo cómodo, mi cama. ¿Cómo había llegado ahí? ¿Por qué no estaba muerta? Mi cabeza me daba vueltas, miré mi muñeca y vi un nuevo vendaje.

¿Qué había pasado? Me moví lentamente, cuando noté a alguien a mi lado. Por un momento me asuste ¿Quién estaba en mi cama? Me gire lo más rápido que mi cabeza me dejo. Lo primero que vi fueron sus labios rosados, sus labios eran diferentes y los podía diferenciar en cualquier parte, luego vi su cabello. Levanté mi mano buena, la derecha, y acaricié su cabeza.

Había venido a mi rescate, era mi superman. Mi cara se cubrió por una sonrisa, no lo podía negar, me alegraba tenerlo en mi cama de nuevo. Acaricie su mejilla y su mandíbula, mi mano acabo en su cuello. Justin se movió en sueños y sus manos fueron a mi cintura y me pego a él. Tuve que apartar mi cara para poder seguir respirando. Estábamos cerca, demasiado cerca para poder besarlo.

- No, no, no, no- susurre negando con la cabeza y cerrando los ojos.
- ¿No qué?- escuche una voz masculina.

Abrí los ojos, allí estaba Justin, sus ojos color miel me miraban. No sé si se había dado cuenta del poco espacio que había entre nosotros, pero no iba a ser yo quien se lo dijera.

- Viniste a mi ayuda- susurre.
- Mi plan era irme antes de que despertaras- su aliento daba en mi cara.
- Sigues aquí.
- Algo me impide alejarme.

Me ruborice, Justin paso dos dedos por mi mejilla.

- Creo que es hora de irme…

Justin se alejó un poco de mi, pero le agarre del brazo.

- No te vayas- dije entrecerrando los ojos.
- Debo hacerlo.
- Hablemos, por favor Justin, hablemos- le suplique.
- No hay nada más que hablar, rechazaste mi propuesta de volver a empezar de nuevo, de volver a ser amigos.
- Es que se me hace imposible verte como un amigo, Justin. Es difícil tenerte tan cerca y no besarte, no puedo Justin- dije posando mi mirada por un segundo en sus labios.
- ¿Es que no lo entiendes? No me quiero volver a enamorar- dijo Justin acariciando mi mejilla.
- ¿Y crees que volviendo a empezar olvidaras lo que sientes por mi? ¿Crees que dejaras de amarme?- roce con mi dedo su labio.

Justin cogió mi mano por la muñeca y beso mis dedos. Me dio un escalofrío, sus labios eran tan suaves, quería volver a probar sus labios, volver a sentir su calor.

- Justin- susurre.
- ¿Si?- pregunto, su voz sonaba seductora.

Mi barriga estaba llena de mariposas que chocaban.

- Bésame- susurre.
- No puedo.
- Deja de decir eso, deja de decir que no me quieres. ¿A quien intentas engañar? 
- A mi mismo- reconoció.
- Pues deja de engañarte. Dame otra oportunidad. Esta vez te prometo, que seré más fuerte y si mis padres volvieran a pensar en alejarme de ti… Te prometo que te cogeré de la mano y que huiremos.
- ¿Lejos?- dijo Justin sonriendo.
- Muy lejos.

Justin puso una mano entre mi mejilla y mi cama, la otra en mi otra mejilla. Nuestros cuerpos se volvieron a juntar y volví a sentir ese calor que tanto había añorado hace segundos. Sus labios primero rozaron mi palma de la mano de mi muñeca mala, levanto su mirada y me dijo.

- No más- dijo serio, pero su voz seguía sondando seductora.
- No más, te lo prometo.

Justin sonrió. Entonces por fin, nuestros labios se fundieron en un beso. Rápidamente abrí los labios, peor esta vez con menos ansias. Coloqué mis manos en su cabello y empecé a jugar con él. Era la mejor sensación del mundo. Su lengua jugaba con la mía dentro de mi boca. Mordí el labio inferior de Justin y él gimió en mi boca. Mi corazón parecía un caballo desbocado, latía fuertemente. Justin bajo su mano de mi mejilla hasta mi camiseta, la subió lentamente, noté su fría mano en mi espalda. Entonces sentí una cosa que hacía mucho que no sentía, sentí que esto no era suficiente, quería más, quería sentirlo de nuevo dentro de mí. Justin empezó a besarme el cuello, lo que empeoro la cosa.

- Justin, esto no me sacia- dije gimiendo.
- No hace falta que me lo digas dos veces- dijo colocando mi cuerpo encima del suyo.

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