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Capítulo 13

Richard decidió dejarme sola, mejor. ¿Por qué siempre vengo aquí cuando me siento mal? Cuando quiero estar sola… Ya serían sobre las 8, decidí levantarme de la orilla. Me encamine hasta mi residencia. Algo dentro de mí, esperaba que Justin apareciera de la nada, que me abrazara… Pero yo sabía que eso era imposible. 

Lo había vuelto a besar, había vuelto a saborear sus labios, había disfrutado de este besa como ninguno y él también lo había disfrutado, pero lo negaba ¿por qué? ¿Por qué negaba lo que sentía? ¿Tanto daño le había causado? Hice que volviera a ser el de antes, el chico encerrado en si mismo, con miedo a expresar lo que sentía. Ahora me odiaba.

Llegue a la habitación, me saque el collar y metí al llave, entre sin ganas a mi cuarto. Me quite la ropa y me puse el pijama, no tenía hambre, necesitaba dormir. Me acosté en la cama, dejando las gafas en la mesita y cerré los ojos.

Mañana será un nuevo día y espero que mejor.

~~A LA MAÑANA SIGUIENTE~~

Me tape con la almohada mi cabeza, pero la irritante alarma traspasaba la almohada. Fue una de esas noches que aunque durmieras mucho, te sientes cansada. Me desperté en la madrugada, no conseguía dormirme, entonces cogí de mi neceser unas pastillas que el medico le dio a mi madre en el verano, ya que yo no podía dormir, esas pastillas me relajaban y me dormía. Entonces, pude dormirme. 

Me levanto de la cama, ya empieza la rutina, me visto, peino mi pelo y salgo dirección a la cafetería. 

- ¡Em! ¡Emma!

Me giré y venía Wendy corriendo hacía mi.

- Hola- dije sonriendo.
- Hola, bueno ¿vamos a la cafetería?
- Vamos.

Empezamos a caminar, era raro volver a estar a su lado, pero estaba feliz de estar con mi amiga.

- Tienes muchas cosas que contarme- me dijo.
- Muchas.
- Todavía queda hasta la cafetería ¿te apetece contármelo?
- Por qué no…- y empecé a contarle todo.

Que mis padres me habían pillado, la dolorosa despedida…Se me aguaron los ojos. Los angustiosos meses que me tiré en mi habitación, le enseñe el vendaje, ella s enfadó, pero me dejo que siguiera, le conté lo de Richard, que él me ayudo a venir, no le conté el chantaje.

- Bueno, eso es el resumen.
- Oh, tía, lo pasaste muy mal.
- Ahora me preocupa Justin, por mi culpa ahora volvió a encerrarse.
- Tranquila cielo, tiempo al tiempo- dijo sonriendo.

Suspiré, entramos en la cafetería, cogimos nuestras bandejas y la comida. En una mesa estaban Rox y Liam, se me hacía extraño verlos juntos, pero si eran felices, yo estaba feliz.

- Hola- dije sentándome y Wendy a mi lado.

Los dos nos miraron y sonriendo.

- Que asco que empiecen las clases- dijo Roxana suspirando.
- Se me ha pasado las vacaciones volando- se quejo Liam.

Pues para mí no, cada día duraba una eternidad. El desayuno pasó rápido, unas cuantas preguntas aquí, otras allí… En resumen, fue aburrida. Tocó la sirena y fuimos a nuestras aulas. Miré mi horario, no coincidía con ninguno, así que me despedí de ellos y empecé a buscar mi aula. Entre justo a tiempo, busque un asiento separado de todos, en una esquina a la izquierda, me senté pegado a la pared. Todo el mundo se me quedo mirando, pero no me importaba. 

La puerta se abrió y entro un profesor, rechoncho, bajito y calvo. Todos se sentaron, el profesor puso en la pizarra su nombre, pero nadie prestaba atención, normal, esta semana todavía no nos daban los libros.

- Este es mi nombre- la voz del profesor era fuerte y sería, señalo con su mano izquierda la pizarra, donde estaba escrito con tiza “Antonio”- Ahora, vamos a ir presentándonos todos.

Se oyeron murmullos de desaprobación, pero todo el mundo se calló cuando la puerta se volvió a abrir. La puerta se abría hacía la izquierda así que no pude ver quien era.

- ¿No sabe la hora que es?- pregunto Antonio.
- Si, llego tarde ¿me va a mandar a jefatura?- su voz, oh, no. 
- Que sea la última vez- dijo el profesor.

La puerta se cerro, dejando a la vista el cuerpo de Justin, todo el mundo lo miraba, sobretodo las chicas, seguro que más de una se había enamorado ya. Yo escondí mi cabeza, mirando en dirección a la pared.

- ¿Se quiere sentar ya?- pregunto el profesor- Mira, delante de esa chica que esta mirando a la pared.

Se escucharon risas y yo maldecí al profesor. Escuche los pasos de Justin, así que desvié mi mirada de la pared hasta él, entonces él me miro y puso los ojos en blanco.

- Venga ya- se quejo.
- ¿Algún problema?- pregunto el profesor.
- No, no- dijo Justin y se sentó delante de mí. 

La clase empezó aburrida, todos fueron presentándose, ya no me acuerdo del nombre de nadie. Cuando me toco a mí, me puse de pie dije mi nombre y me senté.

- ¿Nada más?- pregunto el profesor. 
- No- dije encogiéndome de hombros.
- Bueno, ahora el jovencito que a alocado a todas las chicas y llega tarde- se escucharon unas risas y Justin se levanto.
- Me llamo Justin Bieber.
- ¿Va a hacer como su compañera o va a contar algo más?- pregunto el profesor.
- Pregunte y respondo- dijo Justin.

El profesor rio.

- ¿Algún hobbies? 
- Ninguno.
- ¿No tocas nada? A los chicos de tu edad les ha dado por aprender a toca algún instrumento.
- - Justin metió sus manos en los bolsillo- No, odio la música, todo lo relacionado con ella, odio componer y tocar.

Me dio un escalofrío por mi columna, yo era la culpable de ese odio.

- Raro- murmuro el profesor- Ya puede sentarse.

Justin se sentó. Arranque un trozo de papel de mi cuaderno, cogí un bolígrafo azul y escribí "perdóname" Lo doble y se lo tire, procurando que el profesor no me viera. Justin tocó el papel extrañado y dudo en abrirlo, decidió abrirlo, cogió un bolígrafo, sonreí. A los segundo el papel volvió a mi mesa.

“¿Qué te perdone?” Ponía en el papel con una letra clara. Cogí de nuevo el bolígrafo y escribí “Por haberte causado tanto daño, por haber echo que te vuelvas a encerrar, que volviera a odiar la música. No fue mi intención” 

Volví a doblar el papel y se lo tiré. Justin lo cogió y lo abrió, lo leyó y en vez de volver a coger el bolígrafo atrapo el papel en su mano e hizo un puño. Se levantó corriendo, haciendo que su silla chirriara, abrió la puerta y se fue de clase.

- ¡Eh! ¡JUSTIN!- chilló el profesor.

Yo miré atenta la puerta, otra vez, otra vez por mi culpa.

- ¿Alguien lo conoce?- pregunto el profesor- Quizás le a pasado algo…

Muchas chicas levantaron la mano, ninguna lo conocía realmente, ninguna lo conocía como yo lo hacía. Me levante de la silla.

- Yo, profesor- dije.

Y sin darle tiempo a que dijera nada, me fui de clase, en busca de Justin. El internado era grande, sobretodo las parte de las aulas. Pero no me detuve, seguí buscándolo, pero nada, no lo encontraba. Salí del edificio, no lo encontré, pero otra persona me encontró a mí.

- Hombre, Emma…

Me di la vuelta, allí estaba Richard con una botella en la mano y tambaleándose.

- Estas borracho- dije asustada.
- Cállate zorra.
- No me llames así.
- Te puedo llamar como me de la gana, por eso eres mi novia.
- Yo no soy nada tuyo.

Entonces él se acercó a mi, me agarro del cabello y me obligo a besarlo, sabía a alcohol, asqueroso. Lo intente apartar, pero tiraba de mi cabello y me dolía. Me empujo a una pared que había, subió mi camiseta, soltando mi cabello. Empezó a masajear mis senos, me tenía agarrada, no podía escapar… Me empezó a besar el cuello, la botella calló al suelo… Empecé a oír un pequeño llanto suyo.

- ¿Quieres seguir con esto, Richard?
- Cállate.

En su voz se notaba que estaba llorando. Sentí pena por él.

- Podemos ser novios si quieres- mentí- Pero déjame.
- Mientes…- susurro.

Cogí su cabeza y la puse entre mis manos, le mire a los ojos, sus ojos verdes aceituna estaban rojos por el llanto.

- Nadie me quiere- dijo.
- Yo si, yo te quiero Richard, pero esto no esta bien.
- Me da igual Emma, ya nada me importa.

Entonces noté como la cremallera de mi short se bajaba y su mano empezaba a tocar mi feminidad.

- Apártate de mi gilipollas.
- Eres una puta- dijo Richard.

Note su dedo en la entrada de mi feminidad, empecé a pegarles en los hombros, pero él no me soltaba, sentí su aliento en mi cara, asqueroso, escuche su risa, me dio un escalofrío. Y antes de que su dedo entrara en mi feminidad, Richard calló al suelo.

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