Content
Capítulo 39
- Y tú eres tan fácil…- suspire.
Me pongo la parte de arriba del bikini, Justin me la abrocha, sentir sus manos en mi espalda hace que me tiemblen las piernas.
- ¿Tú tapándome?- digo echando mi pelo hacia atrás.
- No se sabe si alguien nos está viendo- me susurra al oído- si estuviéramos en un sitio cerrado… lo que te haría.
Me di la vuelta y quedamos cara a cara, mire sus ojos color miel y él se acercó a mi dándome para darme un beso. Yo aproveche su dictación para que diera pasos hacia atrás y cuando me iba a besar lo empuje a la piscina. Me arrodille en la piscina, Justin salió a la superficie sacudió su pelo y me miro, se apoyó en el bordillo, seguía en el agua.
- Eres tan… tan- me dijo.
Yo estaba hipnotizada viendo como sus labios se abrían y se cerraban mojados de agua.
- ¿Tan qué?- dije- ¿Tan perra?
- Tan… guapa- sonrió- Eres muy guapa Bianca. Muy, muy guapa…
Yo estaba agachada en el filo de la piscina y Justin estaba dentro, mojado, eso lo hacía aún más excitante, las gotas de agua bajaban por su cara y algunas quedaban en sus labios, sin quererlo me había perdido en su sonrisa, esos labios que me tentaban a besarlo y saborear de nuevo ese dulce sabor.
- Acércate un poco más- me dice con esa voz tan seductora.
Yo perdida en su sonrisa, su voz sonaba en mi cabeza como una orden e hice lo que pidió. Justin sonrió triunfante y yo no era consciente de mis actos su sonrisa me hipnotizo, Justin me cogió del brazo y me tiro bruscamente, caí a la piscina. Me puse de pie en la piscina, por suerte estaba donde hacia pie, Justin estaba delante mía riéndose sin parar.
- ¿Te hace gracia?- le escupí agua a la cara.
- Mucha- se sigue riendo.
- ¿Te hace gracia que me haya podido dar un golpe muy fuerte?- mi tono era serio.
- No.- Justin dejo de reír y me miro a los ojos- Eso jamás me aria gracia
- Vale- dije seria.
Me iba a salir de la piscina, pero Justin me coge del brazo y me gira, hacia que quedáramos cara a cara de nuevo, nuestros labios estaban a centímetros podía sentir el calor que tenía su cuerpo mojado por el agua de la piscina, eso le hacía marcar más sus músculos. Tenía ganas de pasar mis manos por su abdomen y volver a pensar que es solo mío, que bien suena eso… solo mío. Me moría ganas de abrazarlo, de dejar atrás mi orgullo por un segundo, pero eso es imposible.
- -Justin me puso su mano en mi mentón y me levanto la cabeza- ¿Estas bien?- dijo serio, pero el tono de su voz seguía siendo muy hot.
- S…si- dije.
Nuestras miradas se habían conectado y yo me puse nerviosa
- Lo siento, yo no quería…- dijo.
- Déjalo Justin, adiós- me intente ir pero Justin me seguía cogida- ¿Justin?
- Bianca, sé que lo de Carol no está bien… lo siento.
- Justin, no me importa si te besas con Carol o con quien sea, nosotros no somos nada.
Mi voz se entrecorto al decir lo último, no me salían las palabras, Justin me abrazo. Estuvimos unos minutos abrazados, era el paraíso, Justin me beso el pelo. Luego, me aparto y empezó a darme besos desde la frente, pasando por la nariz, para terminar en la boca.
- Lo siento, enserio, perdóname- me susurra a milímetros de mi boca.
- Me…me…me tengo que ir- digo poniendo mi cabeza en su pecho, abrazándolo.
- Claro.
Aparta mi cabeza de su pecho y me besa, sus labios con agua saben mejor ¡qué digo! Con agua y sin agua saben perfectamente.
- Ahora sí que si- digo sonriendo.
Me solté de Justin y salí de la piscina, fui a mi casa y me di una ducha y me puse mi camisón para dormir. Me acosté en mi cama, todavía podía sentir los brazos de Justin rodeando mi cuerpo, todavía podía sentir sus labios sobre los míos. Me había quedado con ganas de más, de más besos, de más caricias, de más palabras bonitas. No me importaba Carol, que salga con ella si quiere, tampoco somos nada. Me vino a mi mente a Justin y a Carol besándose, a Justin olvidándose de mí, a Justin dejando de besarme.
Baje corriendo a la planta de abajo solo con mi camisón negro que me llegaba por las rodillas y era de tirantas finas y con mis zapatillas de estar por casa, pase por la cocina y una cosa me llamo la atención… fresas. Las cogí y también cogí chocolate… uuuhm rico, baje a mi sótano y después de andar llegue al armario de Justin, el armario no estaba cerrado. Abrí lentamente el armario y el cuarto estaba a oscuras y… NO HABIA NADIE EN EL CUARTO… Entre un poco y lo oí, está en el baño, si, Jeremy se lo apaño para que don Justin tuviera un cuarto de baño, se oía la ducha.
Me senté en la gran cama de Justin dejando las fresas y el chocolate en la mesa, cogí una de las fresas y la metí en mi boca, oí como dejaba de sonar el agua de la ducha Justin acababa de salir.
NARRA JUSTIN
Termine de darme la ducha más larga de mi vida, tenía que bajar el calentón que Bianca me había puesto, la amo con cada trozo de mi corazón, pero si ella no sabe corresponderme… Me enrollo una toalla a la cintura y abro la puerta del cuarto de baño, enciendo la luz de mi dormitorio, levanto la mirada del suelo y veo a una diosa en mi cama, ella tenía su mirada puesta en mi torso desnudo y mojado. Yo tenía la mirada puesta en su boca… esa fresa que salía y entraba de su boca, saco la fresa y me miro a los ojos, saco su lengua y rodeo con ella la fresa.
Un escalofrió entro por mi cuerpo, pestañee, esto debería ser un sueño. ¿Qué hacía Bianca en mi cuarto y provocándome de esta manera? Pero si quiere juego lo va a tener, a mi amiguito le faltaba gritar que quería ser libre y meterse dentro de Bianca, toda mi sangre hervía en mi miembro. Me acerque hacia ella lentamente deseando que me arrancara la toalla con su mano y que acariciara mi erección.
Me puse de rodillas en la cama delante de ella, nadie hablo. Cogí su mano con la mía, en su mano estaba la fresa que en momentos antes había estado en su boca y me lleve la fresa a mi boca y sensualmente le pegue un pequeño mordisco a la fresa, Bianca se lamio su labio.
- Justin dime que me quieres- susurro ella.
- Si ya lo sabes- dije yo.
- Dime que me necesitas, dime que te mueres de ganas de meterte dentro de mí ¡Dímelo!- dijo Bianca.
- Te quiero, te necesito- le susurre.
- Bien, Justin, bien.
Dijo apartándose de mí y tumbándose en la cama, puso sus manos en su abdomen y se levantó lentamente el camisón, debajo del camisón no había nada solo su magnífico cuerpo desnudo. Se puso de nuevo de rodillas en la cama y me quito la toalla como pudo y mi dick salió disparado, ella rio a lo bajito.
Puso sus manos en mi cara y me dio un beso apasionante nuestras lenguas hicieron una guerra en la cual no había ganador. Bianca se tumbó delante de mí y cogió algo de la mesa que había al lado de mi cama era…. Nutella… chocolate, ella abrió el bote y metió el dedo dentro, lo saco y estaba manchado de chocolate. Hizo un camino en su barriga, que terminaba en su feminidad. Me miro y la entendí al instante. Me puse encima de ella apoyada en la cama y lamí el camino de chocolate que ella había hecho, ella se estremecía de placer, metí el dedo en el chocolate y lo extendí por su vagina y lo lamí ella gemía sin parar.
Bianca me cogió del pelo y levanto mi cabeza e hizo que nuestras miradas se conectaran, soltó mi pelo, cogió una de las fresas y la baño en chocolate, le pego un mordisco, eso me excito mucho, demasiado diría yo. Ella se tragó la fresa y le di un beso. Bianca tenía sus manos en mi dick y lo acariciaba suavemente, cuando deje de besarla ella agacho su cabeza y se metió a mi amiguito dentro de su boca, estaba demasiado excitado y me corrí, no pude aguantar más, me corrí en su boca.
La aparte de mi tumbándola en la cama y la cogí de la cintura no pude más y la penetre con todas mis fuerzas y con todo el amor que sentía. Lento, rápido, lento, el ritmo cambiaba según yo quería, Bianca cerraba los ojos y disfrutaba mientras gritaba mi nombre.
- Justin ¡MÁS!
Seguí sus órdenes y la penetre hasta el fondo ella dio un grito con mi nombre, no pude parar la seguía penetrando, hasta que ella me empujo y salí de ella. Pero se subió encima mía y volví a penetrarla, Bianca daba pequeños botes y movía su cintura, se agacho y me agarro de mi pelo sudado y me dio un beso apasionado, ella sentía amor igual que yo, aunque lo niegue algún día se dará cuenta de que yo no le voy a hacer daño. Bianca gemía y respiraba, estaba cansada no había parado, ella se bajó de mí y se tumbó a mi lado, yo la abrace por la cintura y le susurre al oído:
- Ha sido lo mejor de mi vida, te amo- le di un pequeño beso en el cuello.
- Sh… cállate, no me amas- dijo con los ojos cerrados.
- Si mi vida, si te amo con toda mi alma y tú a mi igual- puse mis manos justo arriba de su feminidad, en la cintura y le hice un masaje.
- No Justin…uuuhmmm…. Yo...aag… no…mmm… te amo- gemía por culpa del masaje
- ¿Por qué te mientes a ti misma?- le susurró al oído, dejo de hacerle el masaje y abrazo su barriga.
- Yo no puedo amar Justin, yo no sé amar
Pude oír como retenía sus lágrimas, me mataba verla así la apreté lo más fuerte posible y le bese en el cuello.
- Tranquila mi vida, yo te lo prometí ¿no? Te dije que con el fuego de mi amor te descongelaría tu corazón, te lo prometí. Aunque fuera lo último que hiciera y soy un chico que cumple sus promesas. Ahora duerme mi vida, descansa junto a mí, seguiré aquí cuando te despiertes, jamás te dejare- esta vez fui yo quien retuvo las lágrimas, era demasiado el amor que sentía hacia ella.

0 opiniones:
Publicar un comentario