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Capítulo 35
Me levante con el ruido del despertador a as 7 de la mañana, empecé a dar manotazos hasta que lo apague. Me senté en la cama y me frote los ojos, mire detrás de mí y Justin seguía dormido… necesitaba coger fuerzas para matarme… Después de pensar eso un escalofrió recorrió por mi cuerpo. Me levante y fui al baño para lavarme la cara… No pienso luchar contra Justin, porque: 1º no tengo arma y 2º no sería capaz de hacerle daño, él es mi vida… Matarlo sería como matarme a mí… además, Justin tiene más experiencia que yo en todo este tema. Me seque la cara y me vestí con ropa cómoda… ya que hoy habría mucha acción.
Mire mi cuarto… mire a la cama, Justin dormía tranquilamente… No puede ser más sexy, me acerque y le di un suave beso en la frente. Volví a mirar mi cuarto, quizás esta sería la última vez que lo vería. Antes este cuarto… cuando yo vivía aquí con mi familia, era el cuarto de mis padres… Salí del cuarto y baje para ir a la cocina, me hice unas tostadas y una taza de café. Mis movimientos eran lentos, quería disfrutar cada momento que me quedaba de vida. Recogí los platos y en ese momento sonó el móvil.
- ¿Diga?- pregunte.
- Hola _(TN) Soy Erika, este es otro móvil… Te quería decir que renuncio al trabajo… Tengo problemas personales… Lo siento enserio, no me gustaría perder la comunicación, un día de estos te invitare a un café o algo… Bueno que era eso
- Oh, qué pena… espero que el problema no sea grave, me costara encontrar a una persona como tu… Cuando puedas te pasas y te pago lo del día trabajado y todo eso.
- No hace falta, enserio. Adiós, un beso.
- Adiós, besos.
Colgó ella nada más que termine de decir “besos” Bueno… un problema menos cuando me maten hoy, la tienda quedara abandonada, pienso que Justin la venderá. Me guardo el móvil en el bolsillo y me encamino hacia la puerta.
Mire la cocina… recordé cuando lo hice con Justin… la mermelada, se me escaparon unas risas… El salón… recordé a Miguel, la primera y última vez que mate a un hombre… Cerré los ojos cogí aire y los volví a abrir. Cruce la puerta de la tienda y empecé a caminar hacia la tienda.
Llegue, la abrí y empecé a hacer pan y cosas varias… había ido sola hasta el escenario de mi muerte. Si Justin llegase a apuntarme con su pistola, yo abriría los brazos y esperaría el disparo… yo no podría enfrentarme a él.
Ya eran las 10. Después de unos minutos de que abri empezó a venir gente… eche de menos a Erika, ella hacia esto más divertido, hoy es mi último día de vida y lo paso trabajando… me reí y no pude evitar soltar unas lagrimas de angustia, me las seque rápidamente.
- ¿Estás bien linda?- me pregunto mi clienta que era ya bastante mayor…
- Oh si, aquí tiene su vuelta- le di el dinero- gracias por su visita- sonreí.
- ¿Es por un chico?- ella no se movió de detrás del mostrador.
- No, me habrá entrado harina en el ojo, o algo….
- Siempre los chicos causan problemas… Yo cuando era como tú, me rompieron el corazón muchas veces…vienen nos enamoran y se van, o resulta que no eran lo que parecían…
- Cuanta razón tiene- dije evitando las lagrimas.
- Hasta que llego mi Pedro…- una sonrisa cubrió su cara- ya llevamos… 35 años de casado creo y todavía no me canso de besarle, hasta diría que lo amo cada día más… ¿Sabes esa sensación de las mariposas en el estomago?- se acerco un poco más a mi- yo la sigo sintiendo cuando lo toco- sonrió- no te desesperes, seguro que aparecerá un chico en tu vida que te la cambiara para bien.
- Gracias por sus palabras, espero encontrar un chico como su marido.
- Pero no creas que todo fue bonito… al principio mi Pedro me hizo mucho daño… pero ahora ya no puedo vivir sin él. ¿Amas mucho a tu novio?
- Demasiado diría yo.
- - la mujer sonrió- espero que se te solucionen los problemas… se nota que lo estas pasando muy mal. Bueno me voy cielo, que mi Pedro está en la cama enfermo… y me debe de estar extrañando.
- Oh… espero que se recupere.
- El ciclo de la vida tiene su fin y el nuestro esta cerca, pero seguiremos juntos… Nuestro amor nunca morirá. Si él no se recupera de esto… no tardare en encontrarme arriba con él- sonrió.
- -no pude evitar soltar una lagrima- Encantada de conocerla.
- Igualmente cielo, adiós.
Sonó una campada cuando cerró la puerta… Me enjuague unas lágrimas que salían de mis ojos. Sonó otra vez la campana, alguien había entrado, levante la mirada y Justin avanzaba sonriendo de oreja a oreja. Cruzo detrás del mostrador y me beso la frente. Había venido… había venido a matarme.
- Buenos días mi vida… ¿por qué no me despertaste?
- Parecía que estabas muerto de sueño…
- Puse el cartel de la puerta en cerrado… Necesito mi dosis de tus besos, ya que esta mañana has desapareció de casa… y no te pude besar. Voy al baño, ahora vienes- me beso el cuello.
El cartel de la puerta decía cerrado… Nadie iba a molestar a Justin en su misión… Bueno, no iba a atrasar lo inevitable, bebí de mi botella de agua y cogí una gran bocanada de aire. Ahora caí en la cuenta de que todo mi cuerpo temblaba. Fui hacia la puerta… en esa habitación lo hice por primera vez con Justin y ahí moriré…
Apoye mi mano en el picaporte… Cerré los ojos por un instante, recordé TODO lo que había pasado con Justin… nuestro primer encuentro en el callejón, él me apunto con la pistola… En la tienda de ropa interior, cuando le dijo a la dependienta de que me diera un conjunto muy sexy… que me acabe comprando. Todos los recuerdos pasaron por mi mente y de paso otro popurrí de toda mi vida. Abrí los ojos y empecé a mover mi mano para abrir la puerta. Estaba todo a oscuras… cerré la puerta detrás de mí y al instante sentí los brazos de Justin rodeando mi cintura desde atrás y sus labios en mi cuello.
- Te tengo que decir una cosa… - me susurro al oído.
- No hace falta- respire- lo sé todo.
- ¿Qué?- Justin se separo de mí y encendió la luz… Se puso enfrente de mí- ¿Qué sabes?
No me atrevía a mirarle a los ojos así que le conteste mirando al suelo.
- Se que jamás me has amado… que sigues siendo de los malos y que me has traído aquí para acabar conmigo, para cumplir con tu misión de una vez por todas- dije todo de sopetón y cogí aire mientras dos lagrimas salían de mis ojos.
Espere en silencio una respuesta de Justin… que tardo en llegar.

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