Estoy boca abajo pero el sol me despierta. Bostezo y me siento en la cama, los primeros rayos de sol entraban por la ventana. Giro mi mirada para buscar a Justin y me sorprendo con que estoy sola en la cama, me levanto como mis zapatillas de estar por casa y bajo a la cocina. Entro y veo la mesa puesta, me acerco y unos brazos me rodean
- Buenos días mi princesa.
- Buenos días.- me zafo de su abrazo.
No estaba enfadada pero quería parecerlo…
- Venga ya, ¿estás enfadada?- me pregunta Justin.
Él ya estaba vestido, llevaba un polito azul claro de mangas cortas y unas bermudas blancas con rallas azules y unas chanclas azules. Cuando pasaron unos días después de eso lo lleve a un centro comercial para comprarle ropa nueva. Pero no me acostumbro a verlo sin su chupa y sus botas…
- No estoy enfada…
- No que va…
- ¿Esto lo has hecho tú?- dije señalando la mesa que había una tostadas, un zumo de naranja, cereales y más
- eh... si.- sonrió
- ¿Y tú no comes?
- Ya he comido…
Eché una mirada a la cocina y estaba limpia parecía que nadie había cocinado, fui hacia la basura, abrí la tapa y había unas bolsas, cogí una y leí “comida para llevar” mire a Justin
- ¿Así que has hecho tú la comida?
- Claro… -se empezó a reír.
Deje la bolsa en la basura y fui hacia él
- Anda tonto abrázame
Vino y me abrazo, me apretó más a él. Pude oler su olor esa colonia que siempre se echaba y que no quería otra. Me separe
- Nena hoy tengo que hacer unas cosas ¿vale?
- ¿El qué?- digo mientras me siento en la mesa y cojo una de las tostadas
- Cosas.- sonríe- nada unas tonterías
- Vale
- Adiós, luego nos vemos.- vino y me dio un beso- me has manchado de mermelada
- - me reí- lo siento
- No importa, así estas más dulce.- se lamio el labio.
Justin se fue y yo termine el desayuno… Ahora que hacía yo aquí sola y si… no, no puedo… no sé si sería capaz, bueno lo intentare. Subí a mi cuarto y me puse algo, lo más cómodo. Cogí mi cartera con dinero para pagar al taxista, ya que estoy esperando a que me traigan mi coche. Bajo y cierro con llave la puerta. Espero a un taxis lo cojo y le digo la dirección… no sé como reaccionaré…
Briin briin *mi móvil suena*
Conversación:
- ¿Diga?
- ¡hija! ¿Cómo te va todo?
- ¡mamá! Genial y a vosotros?
- Pues bien, tu padre está nervioso no se fía de Justin
- Ya lo sé, pero es bueno mama, Justin cambio
- Yo lo sé pero a tu padre no le entra en la cabeza… hablando del rey de roma, te lo paso.
Silencio
- _(TN)? Hija, estas bien?
- Si papa
- ¿Justin te ha hecho algo?
- No papa…
- Ya sabes que me preocupo por ti, quiero que no te pase nada mi niña
- No me va a pasar nada
- Bueno te paso con tu madre
Silencio
- Bueno hija… están en San Francisco has pensado…
- -la interrumpo- Estoy de camino mamá.
- ¿Vas a ser capaz?
- No lo sé…
- Mucha suerte hija, se que es difícil para ti.
- Gracias mama, os quiero, adiós.
Cuelgo yo primero y fin de la conversación
- Ya hemos llegado.- me dice el taxista
… Me quedo en silencio, ya había llegado… ¿podría ser capaz?
- Perdone señorita, ya hemos llegado.- me repite.
- Ah sí perdone, espérese un segundo, no sé si me voy a bajar aquí
Me bajo inmediatamente del taxis… cojo aire, estaba delante de su casa. Esa casa tan pequeña en la que solo podía vivir una persona, el tejado rojo y las paredes blancas, hay unas macetas con unas margarías, sus flores preferidas… Todo está como lo recuerdo… nada ha cambiado en todo estos años. Pero no soy capaz, hoy no soy capaz de pegar en esa puerta y ver esa cara… Me doy media vuelta y vuelvo al taxis
- Lléveme de nuevo a donde me recogió…- digo mientras me seco la lagrima que baja por mi cara.

0 opiniones:
Publicar un comentario