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Capítulo 13


Me levante del banco y probé que estuvieran bien apretada las deportivas dando unas patadas al suelo. Guarde mi paraguas, aunque llovía y mucho. Salí de debajo de un tipo de tejado que había y entonces todo el agua me empezó a mojar, esto no me tenía que impedir mi huida, todo iba a salir bien. Salí del callejón, empecé a caminar despacio para que nadie sospechara nada, parecía que era de noche, todo el cielo estaba cubierto de nubes y no dejaba entrar ningún rayo de sol.

Cuando estuve lejos de la comisaria y lejos del sitio en el que vivía secuestrada; empecé a correr y correr, chocaba con personas que me miraban mal y me decían cosas, hice caso omiso a todos los insultos y empujones. Cruce por un paso de cebra en el cual casi me atropellan: un camión iba a parar cuando por culpa de un charco no pudo frenar, pero parece que la suerte estaba de mi lado, porque ni siquiera me rozo.

Seguí corriendo, ¿cuándo tenía que parar? No lo sé, pero todavía estaba cerca de casa, tenía miedo, todo estaba oscuro y las luces parpadeaban. Seguía corriendo nadie me podía para, miraba al frente hasta que algo llamo mi atención. Un coche, un coche como todos pero que para mí era especial… él estaba aquí no se cómo, pero estaba aquí, me había descubierto y ahora mismo si me cogía yo tenía la muerte asegurada. 

Empecé a corre más fuerte, el coche iba detrás de mí, empecé a llorar de impotencia, no podía hacer nada, pero jamás me iba a rendir sin ates luchar…

Trómpese con algo, no se conque pero eso no me importaba, ahora tenía menos tiempo. El coche paro y él se bajo, llevaba casi lo mismo que siempre, pero no llevaba sus gafas, ahora sus ojos estaban a la vista y yo podía ver claramente su expresión de enfado. La calle estaba bacía aunque gritara no iba a pasar nada, podía matarme aquí que nadie se enteraría y después de una semana encontrarían mi cadáver. Me levante y empecé a correr de nuevo. Por suerte tengo buena forma física y puedo correr, pero el cansancio me empieza a entrar y tengo sed. Aunque yo corriera rápido, él era más rápido y más astuto que yo… 

Doble a la derecha, soy estúpida, muy estúpida! Me metí en la boca del lobo por decirlo de alguna manera…. Ahora me encontraba en un puto callejón sin salida

- Muy bien _(TN) perfecto… -me dije a mi misma con el poco aliento que tenía. 

Llegue corriendo hasta el fondo del callejón y le empecé a pegar patadas a la pared de ladrillos que ponía final al callejo 

- ¡No, no, no!- grite a la vez que pegaba a la pared.

Las lágrimas de mi cara se mezclaban con las gotas de agua, me apoye en la pared con los brazos cruzados, apoyando mí espalda con la pared, mi mirada estaba en el suelo, cogí aire y enfrente de mí en el suelo había una sombra que aparecía y desaparecía cuando iba y venía la luz de una pequeña farola. Pude oír su respiración agitada, pero no más que la mía, él estaba más acostumbrado a correr que yo. 

Él se pego más a mí, levante mi mirada lentamente para verlo, su mirada estaba fría y sería, algunas gotas estaban en sus pestañas y otras en su pelo. Ahora tenía más miedo todavía, me cogió fuertemente del brazo y me separo de la pared, empezó a tirar de mí y me saco del callejón

- No por favor, por favor Justin, suéltame.- dije como pude mientras lloraba- déjame ir, por favor.
- Te quieres callar de una puta ve.- me grito Justin a la vez que me apretaba más la mano que tenía en mi brazo. 

Le empecé a pegar como podía, pero creo que me hacía más daño yo que él, Justin estaba más duro que una maldita piedra. Llegamos a su coche y me metió dentro de un empujón. Se metió en el asiento del piloto y empezó a conducir bruscamente, derrapábamos en cada curva, yo tenía el corazón en un puño 

-~~- 

Aparco en un sito, ahora todo el mundo estaba durmiendo, no había nadie en la calle solo unos borrachos y pocas personas más, Justin no me soltó del brazo y llegamos a la casa. Entramos al hall y mientras él tiraba de mi brazo subimos las escaleras, ahora venia lo peor. Llegamos a la planta y me empujo haciendo que yo callera al suelo 

- ¿Estas tonta o qué? te dije que no hicieras ninguna tontería y al segundo día vas y te intentas escapar, no bonita no! Las cosas no van así. -me grito- ¿Ahora que tengo que hacer?
- Déjame ir Justin. 
- ¡No! ¿Qué te crees que es esto? Creo que al final te voy a tener que meter en una sala y te atare en una silla.- dijo mirando a su alrededor-
- Déjame marcharme!- suplique. 
- Te quieres callar? -se agacho y me pego una hostia en mi mejilla- 

Me…me había pegado, mi mejilla me empezó a picar, me lleve mis manos a mi mejilla roja y las lágrimas seguían bajando cada vez más rápido por mi rostro. Yo estaba indefensa en el suelo, llorando mientras que Justin estaba de pie enfrente de mí con una cara que daba miedo, pero igualmente estaba sexy… 

- No me sirves para nada! Creo que llamare a Roberto y que él te mate… -dijo volviendo a elevar su tono de voz.

“Él te mate” un escalofrió entro por mi cuerpo… 

- Si, eso haré, ya que… ¡JODER! Eres una niña buena, una niña mimada, una niña de papa. Un asqueroso angelito. Seguro que nunca as valorado todo lo que te han dado, todo el esfuerzo que hacen tus padres, yo solo te retenía conmigo para disfrutar de ti, si, para saborea tu sexo. Y vas y me dices que no quieres hacer nada conmigo, no me sirves para ¡NADA! Iré a llamar a Roberto y mañana te llevare con él. – se dio media vuelta y se fue. 

Me dejo en el suelo llorando, él se fue para su cuarto y se encerró… ahora mismo yo solo podía hacer una cosa aun que no me gustara nada… pero esa cosa puede a atrasar mi muerte.

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